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Por Leandro
Gabin - El inicio de la última semana financiera antes de un domingo clave por
las PASO encontrará al Banco Central decidido en seguir "acotando" la
volatilidad del dólar. Guido Sandleris y su equipo redoblarán los esfuerzos
para que el tipo de cambio no sea un tema que gravite en el humor de la
sociedad a horas de ir a las urnas.
Básicamente, lo que hará el Central es continuar con su activa política en los
mercados de futuros, con intervenciones para aplacar las expectativas de un
mayor salto de la divisa.
Se
calcula en las mesas de dinero de los bancos que en las últimas dos semanas,
cuando empezó a verse un cambio de tendencia en el tipo de cambio súper
planchado que se venía dando, la entidad habría vendido entre u$s1.000 y
u$s1.500 millones en los tramos más cortos para inducir un freno en el alza del
billete que se veía en el mercado contado.
Además, la tasa de interés de las Letras de Liquidez (Leliq) pasó del 59% a
mediados del mes pasado hasta el actual 61%. Así, la combinación de tasas más operaciones en los futuros será la fórmula
elegida para vigilar que el dólar no se escape.
En los últimos días
de la semana pasada se sumó un nuevo eje de tensión que excluye el tema
electoral: la guerra comercial entre Estados Unidos y China, además de un sabor
a poco que dejó la baja de tasas de la Reserva Federal.
Un clima global
algo más desafiante, que provocó la peor semana para Wall Street en lo que va
del año, se sumó a la volatilidad que trae la Argentina por el calendario
electoral.
De esta manera, el tipo de cambo
mayorista acumuló una suba de $1,30 la semana pasada para quedar en $44,65;
mientras que en el circuito minorista también se recalentó y terminó en $45,88
(alza del 3%).
Ante esto, en el Banco Central intentarán acotar cualquier repunte
agresivo del dólar. "No defendemos un valor del dólar, tan sólo aparecemos
cuando vemos que no hay oferta en el mercado", se escucha en los pasillos
del BCRA.
Pero la realidad es
que el Gobierno es competitivo en estas elecciones porque el dólar se calmó. La
mejora en la imagen e intención de voto de Mauricio Macri tiene sus cimientos
en la estabilidad cambiaria, condición necesaria para que la economía deje de
caer y la inflación de deambular con tasas del 3-4% mensual.
Con el lunes 12 de agosto en la mira
La pax cambiaria
desde finales de abril, cuando el Central logró que el FMI le flexibilice el uso de los dólares de las reservas,
fue el puntapié inicial para que Cambiemos (ahora Juntos por el Cambio)
achicara distancias en las encuestas frente a Cristina Kirchner y su candidato,
Alberto Fernández.
Debido a eso, en el Gobierno confían en que el Central mantiene un
poder de fuego importante no sólo para frenar movimientos excesivos en el tipo
de cambio durante esta semana, sino que la clave será administrar esos recursos
en caso de que el resultado de las PASO no le sonría al oficialismo.
La clave pasa por
las intervenciones en los mercados de futuros, donde el BCRA no vende dólares contantes y sonantes de las
reservas sino que es una operación que se compensa en pesos.
Así las cosas, el Central tenía compras netas de dólar futuro por u$s3.000
millones a fines de junio 2019. Sin embargo, a partir de mediados de julio,
comenzó a vender, teniendo acumulado posturas estimadas por un máximo de
u$s1.500 millones según Quantum Finanzas, la consultora de Daniel Marx.
Si bien desde el Central no informan diariamente su posición, y tomando como
válido ese número, el banco aún tendría una posición neta comprada por al menos
u$s1.500 millones.
Vale recordar que
además tiene acordado con el FMI un límite vendedor de u$s3.600 millones, algo que fue
modificado en favor de Sandleris, cuando se aprobó la cuarta revisión del
acuerdo stand-by.
Por ende, el Central podría seguir interviniendo por más de
u$s5.000 millones en ese mercado (vendiendo su posición comprada previamente y
sumando el nuevo máximo que le permite el Fondo).
Claro que el BCRA irá paso a paso y no "quemará" sus
municiones antes de tiempo. Sabe que restan muchos meses de este extenso
calendario electoral. Del resultado de las PASO surgirá, de todas formas, si
tendrá que reforzar sus niveles de intervención o no.
Para José Echague, estratega de Consultatio
Investment, el Central no modificará suplan. Después de las primarias, si crece la incertidumbre,
hará algo muy similar a lo que está haciendo ahora.
"La
volatilidad en los últimos diez días adelantó lo que haría el Central después
de las PASO, en caso de que crezca la volatilidad. Cuando subió 2% un un sólo
día, por ejemplo, se dio una respuesta muy contundente. El tipo de cambio se
depreció y el BCRA intervino muy fuerte en futuros", explica.
"Intervino y el objetivo no fue defender
una paridad, sino que no se mueva demasiado. Por eso, si el resultado no es el
que espera el Gobierno, al BCRA lo veo haciendo lo que está haciendo en estos
momentos. Todavía tiene una importante posición comprada en futuros y reservas
netas", agregó.
La venta en el spot de u$s60 millones diarios que realiza el Central por cuenta
y orden de Hacienda no son suficientes para calmar al mercado si crece la
inestabilidad. Pero no jugarán la carta más fuerte: vender dólares contantes y
sonantes de las reservas, mientras puedan apaciguar las tensiones colocando
posturas vendedoras en futuros.
Parte no menor de esas intervenciones tienen
que ver con la cobertura que están tomando los inversores del exterior que se
desprenden de bonos en pesos.
Quieren
transitar la última semana antes de las PASO con un seguro cambiario y no estar
posicionados en pesos. Esa
tendencia, luego del 11 de agosto, puede incrementarse o darse vuelta en caso
de que el oficialismo se mantenga competitivo de cara a octubre.
Eso lo saben muy bien en el Central: lo que suceda este fin de semana será sólo
el "primer test". Quedan cuatro meses más (si hay segunda vuelta) de
tensiones electorales, por lo tanto irán dosificando las municiones.
Claro, en el peor
escenario, impensado teniendo en cuenta la paridad que muestran las encuestas,
la misma dinámica obligará a Sandleris y su equipo a "quemar" las
cartas que esconden debajo de la manga. Por
ahora, y hasta la apertura del mercado del 12 de agosto, el Central seguirá
vigilando que el dólar no se escape.
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