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Por Pablo Wende - Los datos de
actividad que se van conociendo mes a mes son poco alentadores. Por
ahora ni el consumo,
ni la actividad
industrial ni la construcción muestran señales claras de recuperación,
no sólo respecto del año anterior, sino también en comparación con el mes
previo. Y lo que pueda ocurrir de ahora en adelante tendría poca fuerza,
pensando que el Gobierno precisa que la economía lo acompañe en las elecciones
de octubre para poder completar sus objetivos iniciales.
El nuevo informe
sobre el comportamiento industrial que divulgó el Indec presentan esa ausencia
del repunte tan anhelado y en algún punto anunciado por el Gobierno. La
caída de junio respecto al año anterior fue de 6,9%, pero aún se compara con
niveles relativamente altos (lo peor de la recesión del año pasado ocurrió en
el segundo semestre). Lo más preocupante, sin embargo, es que en la
comparación mes a mes también dio negativo, en este caso 1,8 por ciento.
Algo bastante
parecido sucedió en el caso de la construcción. La caída contra el año
anterior fue de 11,8%, mientras que en relación al mes anterior disminuyó 4,2%.
En este caso, se sintió el esfuerzo fiscal que está realizando el Gobierno
y que impactó en el volumen destinado a obra pública. Se trata, por otra parte,
de un comportamiento inédito en períodos preelectorales.
En tanto, un
informe divulgado por la consultora ACM indicó que "los datos recientes
muestran que hay pocas señales de reactivación económica". De un análisis
de los sectores se desprende que sólo tienen signo positivo la molienda de
oleaginosas y refinación de petróleo". Es decir, sólo los sectores
industriales ligados al campo y a la energía logran recuperar terreno perdido.
Por el lado
del consumo
tampoco hay datos demasiado favorables, aunque se empieza a notar un cambio de
tendencia muy incipiente. Según un relevamiento de CAME, el
comercio minorista en julio mostró una caída interanual del 7,5%, pero muestra
un salto de 4,5% en relación al mes anterior. Esto significa que
lentamente se va notando una recuperación del salario, aunque influyó
especialmente el relanzamiento del plan "Ahora 12", que permitió
comprar electrodomésticos, línea blanca y otros productos y servicios en hasta
18 cuotas.
Por el lado del
crédito tampoco hay buenas noticias, ya que tanto las líneas personales como
para empresas continúan creciendo bien por debajo de la inflación. Lo
paradójico es que los depósitos aumentan más rápido, pero los bancos destinan la
mayor parte a las Leliq que emite el Central, atraídos por altas tasas de
interés.
El "semáforo
de la actividad económica" sigue mostrando, por consiguiente, más rojos
que verdes. La
escrituración de inmuebles en la Ciudad, por ejemplo, no sale del pozo. Y
algunos sectores puntuales como la venta de cero kilómetro se mueven a partir
de las bonificaciones lanzadas por el Gobierno, pero a un ritmo menor al
esperado.
Expectativas para el último trimestre
La gran apuesta del
Gobierno es que de acá a octubre el repunte de la actividad se vuelva más
visible. La "ventaja" es que en términos interanuales se estará
comparando contra un nivel de actividad que ya había caído mucho a partir de
julio o agosto de 2018. Al mismo tiempo, la desaceleración de la inflación
cuando ya se siente más a pleno el aumento de salarios por las paritarias
debería actuar favorablemente para recuperar el consumo.
Sin embargo, la
persistencia de altas tasas de interés, la cautela típica de los períodos
preelectorales y un dólar algo más volátil que en los últimos meses jugará en
contra de una reactivación más palpable. Los tiempos de recuperación a
"tasas chinas" quedaron en el pasado y ahora es todo mucho más lento.
La economía no
jugará a favor pensando en las próximas elecciones, pero al menos el Gobierno
tiene suerte de que no siga jugando en contra. Ésa es lo máximo a lo que puede
aspirar el equipo económica en épocas de vacas flacas.
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