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Por Mariano Cuparo Ortiz
- No encuentra el piso: en junio la actividad industrial volvió a caer con
fuerza. La contracción fue de 6,9% y en el primer semestre ya acumuló una de
9,4%. Cobra nueva verosimilitud la proyección de una nueva baja cercana al 5%,
similar a la del 2018. Para colmo, en la comparación con mayo libre de
estacionalidad el Índice de Producción Industrial (IPI) manufacturero del Indec
mostró una fuerte caída de 1,8% y puso en duda el fin de la recesión. Sólo
Alimentos, bebidas y tabaco se salvaron de la debacle y eso fue gracias a la
molienda de oleaginosa.
Todo conspiró en junio: el consumo no logró traccionar, las
exportaciones a Brasil no colaboraron, la construcción no generó estímulo y
para colmo el apagón eléctrico trajo consecuencias sobre algunas plantas de
proceso continuo. La propia dinámica del desplome industrial también jugó en
contra sobre la demanda intrasectorial y si bien el agro tironeó para la
producción de silobolsas plásticas, no tuvo el mismo efecto sobre el rubro
maquinarias. Así, Cambiemos llega
a las PASO con
un nuevo indicador que no deja en claro que la recesión haya llegado a su fin.
Desde LCG reseñaron: "Estos datos evidencian una actividad aún
deprimida y que no logra repuntar. Si bien el cierre de paritarias, y algunas
medidas del Gobierno para estimular el consumo apuntaban a mejorar el
indicador, lo cierto es que el mercado interno aún sigue deprimido y con tasas
de interés que dificultan al tejido industrial la posibilidad de hacer frente a
los costos de financiamiento". El economista Leandro Mora Alfonsín
coincidió con que "es la demanda interna el principal factor que explica
este nivel de contracción".
Hacia adelante las perspectivas tampoco son buenas, según la encuesta
incluida en el informe publicado por el Indec. Para los industriales el fin de
la recesión no está claro. El 93,4% no prevé aumentar su dotación de personal y
el 84,9% proyecta que no podrá mejorar su uso de las maquinarias que posee.
Además, el 79,8% percibe que hacia adelante no habrá crecimiento de la demanda
interna.
Entre 2015 y 2018, el PBI industrial
publicado por el Indec acumuló una contracción de 7,3%. Si se repite en 2019
una caída parecida a la del 2018, como proyectan consultoras como Fundación
Capital, el Gobierno de Cambiemos terminará
con una baja cercana al 12% para el sector manufacturero. Su participación en
el PBI cayó desde 14,4%
hasta 12,5%.
Todos los rubros sufrieron caídas interanuales en junio, excepto
Alimentos, bebidas y tabaco y eso fue gracias a la molienda de oleaginosa,
mayormente dedicada a la exportación, que pegó un salto de 26,5%. Al resto no
le fue tan bien: la producción de carne vacuna cayó 2,5% y según la Cámara de
la Industria de Carnes ( Ciccra)
el consumo interno del primer semestre terminó 12,3% abajo del mismo período
del 2018. La carne aviar cayó 1% en su producción; los fiambres y embutidos
17,7% y las gaseosas, aguas y otras bebidas 10,6%.
El resto no trajo buenas noticias: puras bajas. Por un consumo interno
que todavía no logró dar un salto de calidad a pesar del impulso electoral del
Ahora 12 y los créditos Anses (y
que si lo da tardará algo más en impactar sobre la industria), unas
exportaciones que no explotaron a pesar de la fuerte devaluación, la
construcción deprimida.
La automotriz y las autopartistas siguen reflejando el pésimo momento
del mercado interno pero también una demanda exportadora en caída: se
desplomaron 28,7%. Las metálicas básicas mostraron la influencia del parate de
la construcción y de la propia industria, que afectaron su demanda y entonces
produjeron 8,2% menos que en junio del año pasado. Efecto similar sufrieron
caucho y plástico, con baja de 6,2%; los minerales no metálicos con una de
8,2%; maquinaria y equipo, con otra de 9,1%; y los productos del metal, con
otra más de 11,8%.
Las bajas en textil, de 18,5%, en las prendas de vestir, de 10,2% y en
muebles, de 15,3%, se explican por la contracción del consumo interno.
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