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Por Caetano Mohorade - El incremento en la tasa
de las Leliq de
los últimos días de julio (cerró en el 60,4%), y que se extendió durante la
primera semana de agosto (ya acumula 13 subas consecutivas), responde a “la
dinámica propia de los períodos pre-electorales”. Así lo indicó el Banco
Central, al publicar el Informe Monetario Mensual de julio, en el cual se
refirió a la incertidumbre que gira en torno de las PASO, considerada por los
analistas como la primera gran encuesta a nivel nacional, que definirá el rumbo
de la plaza local, de cara a las elecciones presidenciales de octubre.
Lo que está
ocurriendo es que se vislumbra un mayor nerviosismo debido a que en octubre,
noviembre a más tardar, en caso de haber segunda vuelta, se definirá el rumbo
político y económico de la Argentina para los próximos cuatro años. En este
escenario, los analistas plantean un resultado binario: o gana la fórmula
Macri-Pichetto, la favorita de los mercados, o Fernández-Fernández. Pero
esta incertidumbre lleva a que los inversores opten por refugiarse en activos
que consideran más seguros, que en el caso de Argentina es el dólar. La
mayor demanda genera presiones sobre el tipo de cambio, aumentando así el
precio de la moneda estadounidense. Para contrarrestar esta suba, el BCRA convalidó
diversos incrementos en la tasa de Leliq (ayer cerró en 62,93%) e intervino en
el segmento de futuros, entre otras cuestiones. La idea de fondo es evitar un
salto cambiario, para impedir una nueva aceleración de la inflación, como la
registrada en los primeros meses de 2019.
En el mes,
las tasas de
interés pagadas por los depósitos a plazo siguieron una trayectoria similar a
la de las Leliq. Durante las primeras semanas de julio, éstas mantuvieron una
tendencia descendente, pero luego comenzaron a subir. La entidad que
dirige Guido Sandleris sostuvo que “sus valores continuaron ubicándolas en
niveles positivos en términos reales”. La tasa de las operaciones de 30
días promedio el mes en 47,5% TNA que, considerando las expectativas de
inflación para el período, implicó una tasa efectiva mensual real de 1,5%,
equivalente a una tasa efectiva anual de 19,7%.
En este contexto,
el saldo nominal y ajustado por estacionalidad de los préstamos en pesos al
sector primario creció 0,7%, impulsado por los otorgados mediante adelantos en
cuenta y las financiaciones con tarjetas de crédito. En cambio, los
depósitos en pesos al sector privado aumentaron 2,9% en términos nominales con
respecto a junio, con un alza del 1,9% de los depósitos a la vista y de 3,9% en
las colocaciones a plazo ($46.800 millones). En términos reales, y
ajustados por estacionalidad, nuevamente se observó un aumento de los plazos
fijos (1,6%).
Por otra parte, en
julio se produjo un aumento estacional de la demanda transaccional de dinero
por el sueldo anual complementario y las vacaciones de invierno, que este año
fueron potenciados por el fin de semana largo del 9 de julio. “Para
atenuar su impacto sobre el resto de las variables del mercado monetario se
dispuso que la integración de los requisitos de encajes en pesos se realice
considerando julio y agosto de manera conjunta”, indicó el BCRA. En tanto, el
saldo promedio mensual de la base monetaria se ubicó en $1,3815 billones, 3%
por encima del registrado en julio, por encima de la meta bimestral de $1,343
billones, lo que obliga a reducirlo en agosto.
A su vez, el saldo
de reservas internacionales terminó el mes en u$s67.889 millones, lo que
significó un avance de u$s3.621 millones respecto del mes previo. Dicho
aumento estuvo explicado por el desembolso del quinto tramo del programa stand
by acordado con el FMI, el cual fue parcialmente compensado por el pago neto de
deuda en moneda extranjera del Tesoro Nacional.
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