|
Por Ignacio Ostera - El
debate por una nueva reforma previsional que incluya una suba de la edad jubilatoria
e implique un cambio integral del sistema se colará desde el comienzo de la
gestión que inicie el 10 de diciembre próximo, independientemente de cual sea
el signo político que en ese momento se encuentre al mando del Ejecutivo. Las
condicionalidades del Fondo
Monetario Internacional incluyen, también, la sanción de leyes
que modifiquen las actuales regulaciones laborales y cambios más agresivos en
la política tributaria.
Este aspecto formará parte de las negociaciones que habrá que afrontar
con el organismo de crédito multilateral por la devolución del préstamo récord
de más de US$50.000 millones que le concedió a la Argentina.
Mientras en Cambiemos buscarán
insistir con el "blanqueo" laboral junto con un paquete de
flexibilización que en 2017 no pasó el filtro del Congreso, el candidato a
presidente por elFrente de
Todos, Alberto Fernández -tras un comienzo errático en el que habló
de subir la edad de retiro-, adelantó que buscará incrementar las jubilaciones
en un 20% a partir de la derogación de la ley que cambió el método de
actualización de los haberes, sancionada al calor de las protestas de diciembre
de ese año. Al mismo tiempo, prometió eliminar la emergencia previsional
incluida en la Reparación Histórica y la Pensión Universal para el Adulto Mayor
(PUAM), que equivale al 80% de la mínima.
Para los expertos que trabajan en ese espacio, la reparación histórica
fue el "huevo de la serpiente" para un eventual regreso de las AFJP, mediante la
introducción de la PUAM, que en los hechos se convirtió en una nueva mínima,
para quienes no cuenten con los 30 años de aporte reglamentarios.
Esa tarea continuó primero con el cambio de fórmula de movilidad
jubilatoria que llevó la tasa de sustitución del 60% al 48%, en línea con los
papers de recomendaciones del Fondo y luego al elevar el monto que puede
deducirse de Ganancias para los seguros de retiro.
En el FdT entienden que el paso que falta es poder derivar los aportes
previsionales a entidades privadas como ocurría en los años noventa. "Ya
tienen todo listo", aseguran, dando por descontado que se avanzará en ese
sentido en un eventual segundo mandato de Mauricio Macri, y mediante otro
recorte en la tasa de sustitución hasta el 30% como pide elFMI.
En ese marco, también se debate la elevación de la Anses a rango de
ministerio y absorber otras áreas del ámbito laboral como la Superintendencia
de Riesgos del Trabajo (SRT).
De todas formas, la posibilidad de implementar estas medidas en un
eventual gobierno de los Fernández también dependerá de lo que plantee el
ministerio de Economía, que contará con recursos limitados y severas
condicionalidades por parte del FMI.
Para el abogado previsionalista Adrián Troccoli, hay un problema de
"frazada corta" respecto a cómo se podría financiar una suba en las
jubilaciones, como señalaron los economistas que criticaron la propuesta de
Alberto.
"La edad jubilatoria tiene que estar sobre la mesa. Pero el gran
problema es la informalidad, que el kirchnerismo tampoco logró bajar del
40%", sostuvo.
En cuanto al cambio de fórmula, para Troccoli "no garantiza que se
le gane a la inflación, como también ocurrió con el método anterior".
Respecto a las moratorias y la PUAM, consideró que esta última no debería
eliminarse. "Hay que buscar un mecanismo de jubilación proporcional, para
que el que no aportó nunca y al que le falta un año, no terminen ganando lo
mismo, que es lo que termina ocurriendo con las moratorias, lo cual es
inequitativo", evaluó.
|