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Comenzará el próximo lunes un nuevo mercado,
por lo menos hasta el 27 de octubre. Todos se preparan para un largo período de
volatilidad. Para nada exento de turbulencias. Todo estará impregnado de
suspicacias y de lecturas ambiguas. Cada nuevo dato, encuesta, sondeo, rumor,
tendrá distintas interpretaciones, según el lente con que se mire y quién lo
mire. La gran mayoría ya tomó posición. No se esperan fuertes cambios de
cartera, salvo un cisne negro. Pero a horas de las PASO ya todos decidieron el
destino de sus inversiones y ahorros. El BCRAacompañó la suba de
las tasas unos escalones más, mientras siguió actuando en el escenario de los
futuros. También las tasas de plazo fijo dieron un saltito a niveles de 51%
anual promedio a 30 días por más de $100.000 con una tasa de Leliq de más del
63%. Aunque ayer algunos destacaban fuertes ventas de bonos de manos grandes.
¿Qué habrán visto o escuchado que se asustaron? En fin, ya el gran elector se
apresta a sentarse y asistir al evento de las PASO. Solo resta esperar a la
medianoche del domingo. Por lo pronto, en los encuentros entre gurúes,
banqueros y empresarios cada vez más se percibe cierta desazón sobre lo que
viene. Y esa pesadumbre de espíritu no está ligada a ningún candidato en
especial. Sino más bien a que los hombres de negocios no ven que ninguno de los
principales contendientes lleven a cabo un programa económico integral para
salir de este atolladero. Es que al miedo de una vuelta del populismo de la
mano de los Fernández también se yuxtapone la desesperanza de que Macri seguirá
haciendo la plancha. Las inversiones no vienen ni vendrán porque no ven la
imprescindible audacia para encarar las reformas estructurales. Y menos, sin un
buen equipo. Por eso el clima que se vive en los mercados y en la economía
real.
En una nutrida reunión se escudriñaban los
últimos datos y encuestas. El hecho de que algunos medios difundieron
“promedios” de intención de voto de los principales candidatos sobre decenas de
encuestas habla de la confusión generalizada, explicaba un experto. Esos
promedios no tienen ni rigurosidad académica ni metodológica pero sirven para
sumar confusión. Un conocido exembajador con lazos en ambos búnkers de campaña
puso en el tapete la aparente iniciativa, según Folha de Sao Paulo, de
Bolsonaro de venir junto con Trump a Buenos Aires antes de las elecciones para
apoyar a Macri. “¡Imagínense, ni Braden jugó tan fuerte contra Perón, estas
cosas solo se ven en el tercer mundo!”, replicó un historiador y politólogo
quien sostuvo que “de darse esa visita, solo influirá en los mercados, no
definirá la elección”. Mientras un influyente economista regaba de datos sobre
la coyuntura y la herencia una conocida ingeniera agrónoma aportó un dato que
puede complicar los objetivos oficiales en la transición electoral. Es que los
economistas proyectan una inflación descendente en torno al 2 y 2,2% mensual,
donde el precio de la carne ha tenido un rol protagónico en la tendencia. Pero,
según explicó la profesional del agro, esto se acabará pronto y los precios
sufrirán un ajuste importante. La razón de la “estabilidad cárnica” no sería,
como muchos creen, una señal de apoyo del sector al Gobierno, sino una “pisada”
de trámites a frigoríficos. Ampliaremos. Por lo pronto, aprovechen a estoquearse.
Cónclave gastronómico en cercanías del Newman
como excusa para cruzar datos. Uno de los comensales llegó con el recién
salido, aún estaba tibio, informe que sacó la prestigiosa consultora Oxford
Economics sobre Argentina: “Macri’s gains under threat from global trade
turnoil”. El informe especial sobre las elecciones concluye que, conocidos ya
los candidatos seleccionados, el interés se centrará en la brecha de votos
entre el presidente Macri y el retador Alberto Fernández. Dicen que esperan una
ventaja para Fernández, pero como lo demuestran los resultados electorales
anteriores, ni siquiera una diferencia de ocho puntos es insuperable. Le ponen
una ficha a Macri en el sentido de que desde mayo recuperó más de 9 puntos por
lo que se puede predecir una repetición de su victoria presidencial de 2015
(aunque Fernandez emerja como el ganador de las PASO). Claro que, señalan que
es probable que el impulso de la campaña del Presidente se base en la
desaceleración de la inflación (gracias a la estabilidad del tipo de cambio,
N.d.R.) y en una economía que se recupera gradualmente. “Pero las perspectivas
de recuperación y reelección de Macri están amenazadas por la escalada de la
guerra comercial chino-estadounidense, ya que el peso sigue siendo la moneda
emergente más vulnerable”, advierten. Oxford espera que Macri siga mejorando a
medida que la economía se recupere gradualmente y la inflación continúe
desacelerándose en los próximos meses. Aún así, igual una segunda vuelta parece
inevitable. Y concluyen que “el peso es una amenaza para Macri porque sigue
siendo la moneda emergente más vulnerable a las crisis monetarias. Una gran
depreciación del peso que desencadena otra explosión de la inflación dañaría
severamente las posibilidades de reelección de Macri quien podría tener la mala
suerte de que una guerra comercial se intensifique en el momento equivocado”.
Al respecto en otro “after” un economista
cercano a la polarización trajo consigo los pronósticos del IIF sobre el yuan.
Según los modelos predictivos de la entidad (que parte de la base que los tipos
de cambio flexibles son amortiguadores destinados a proteger a los países de
los impactos adversos como una suba de aranceles) estima que la última ronda de
aranceles anunciados por Trump (10% sobre u$s300.000 millones) puede traducirse
en una caída del 6% del yuan frente al dólar. Esto implicaría que del nivel de
6,90 llegaría a cerca de 7,30. O sea, lo que pasó sería el comienzo. Se habló
también del escándalo Burford Capital (subió 25% tras caer 40% por sospechas de
manipulación de resultados contables), el oro concentró la atención de todos
tas rozar los u$s1.500 la onza. La guerra comercial y el derrumbe de los
rendimientos de la deuda soberana explica el boom o más bien el rol de refugio.
Siguen las apuestas. ¿Hasta dónde?
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