|
Por Leandro
Gabin - Las cartas están echadas y las próximas horas serán de extrema tensión.
La población vota el domingo y, del resultado que surja entre el oficialismo y
el kirchenrismo, el mercado financiero también votará, pero a partir de las 10
de la mañana del lunes 12, cuando abra el mercado cambiario.
En ese momento, el
primer veredicto se conocerá y el dólar será el termómetro del humor de los
inversores. Esa es una realidad que no desconocen en el Banco Central: no habrá un round de estudio.
Del resultado de las PASO surgirá una nueva tendencia para el dólar. En el
Central están preparados para los dos escenarios posibles: uno optimista (que
la reacción del mercado sea favorable a los números que llegue a ostentar
Juntos por el Cambio) y otro pesimista, en el que los inversores se
"espantan" ante lo ocurrido en las urnas y deciden liquidar sus
posiciones en pesos y demandar dólares.
Son dos escenarios extremos con los que
trabaja el Banco Central. Por eso la consigna por estas horas en los
pasillos de Reconquista 266 es de mucha cautela y expectativa.
"No
podemos hacer mucho más de lo que ya estamos haciendo. Veremos qué sucede el
domingo, pero para el escenario que sea estamos preparados", afirma un
altísimo funcionario del Central a iProfesional.
Lo lógico es que si el escenario no es el esperado para el Gobierno, desde el
primer minuto de mercado, habrá presión sobre el dólar. Ante eso, el Central
redoblará su apretón monetario para acotarle volatilidad al tipo de cambio.
"Las tasas de
interés son un reflejo de la necesidad de darle un retorno en pesos a los
ahorristas y, por otro lado, la incertidumbre que seguirá existiendo por el
proceso electoral", destacan desde la entidad.
Administrando el
"apretón" desde el minuto uno
La consigna de
Guido Sandleris y su equipo es la de "marcar" la cancha desde el
primer minuto. "No nos va a dar tiempo el mercado para acomodarnos. Si los
inversores entienden que el resultado de las primarias no es el que estaban
esperando, entonces nos lo harán saber de inmediato", admite la
fuente.
Claro que la película es larga. A lo sumo
que suceda una "tragedia" donde la fórmula Fernández-Fernández saque
una gran diferencia de más de seis puntos o se acerque al 45% (límite para
ganar en octubre en primera vuelta), el Central tratará de administrar la
dosis.
"El esquema será el mismo, sólo que a
partir de lunes sabremos si tenemos que apretar más o podemos suavizar un
poco", repiten.
Es claro: si el
resultado electoral genera presiones cambiarias y mucha volatilidad, la entidad
seguirá utilizando los mercados futuros y las tasas de interés para estabilizar
el mercado.
Seguramente la tasa de las Leliq, que se volvió insólitamente en una discusión
nacional en la campaña, tendrán que subir más. Se sabe que el dogma de Sandleris es "limitar los pesos
hasta que haya demanda genuina".
Esa mayor necesidad
de pesos no será igual si se cree que gana Alberto Fernández o Mauricio Macri. El cambio de 180 grados en la política económica y
cambiaria que está dejando trascender el candidato kirchnerista "es
consistente con una menor demanda de pesos", entienden en pasillos
oficiales.
Por ende, si se vuelven más escasos los pesos para controlar el dólar subirán
inexorablemente las tasas. En el mercado
bancario algunos dicen que en un mal escenario electoral las Leliq pueden
"volar al 80% tranquilamente" o más. ¿Estará dispuesto a tanto
el BCRA?
"La estabilidad cambiaria tiene mucho más que ver con la capacidad de
controlar los pesos que otras herramientas como la intervención en
futuros", afirman desde la mesa chica de Sandleris.
Con los dólares del
FMI a mano
Claro que no hay
espacio para la ingenuidad: si las tasas y los futuros no resultan, el Central
tendrá que salir en el mercado contado con los dólares que el FMI le permitió
utilizar.
Y en ese caso, la venta de dólares también es fuertemente contractiva en
términos monetarios: expulsa billetes verdes a cambio de pesos que no vuelven
al circuito. O sea, reduce la base monetaria (la cantidad de dinero en la
economía).
"Incluso en un escenario malo, nosotros
podemos responder", aseguran desde la entidad. Podría ser un mix de
tasas, futuros (tienen un margen de u$s5.000 millones o más para intervenir) y
el factor sorpresa que sería volcar dólares en el spot.
Esto no significa
que puedan defender un valor del tipo de cambio, sino más bien intentar
amortiguar una suba acelerada o "disruptiva", como suelen catalogar.
Pero también hay margen para que del resultado de las PASO surja un escenario
más benévolo para el Gobierno y, por ende, para la tranquilidad cambiaria.
En ese caso, al Central no le costará nada que el tipo de cambio
se estabilice e incluso las tasas (ahora en 64% por el efecto China-Trump) podrían empezar a ceder: no mucho, porque el
"sesgo" del BCRA seguirá siendo muy cauteloso, pero habrá margen para
que se acerquen al piso que mantuvieron (o sea el 58%).
En el mercado creen que si Macri se muestra competitivo para octubre después de este
primer test, el dólar tenderá a ir hacia abajo. "La reacción si están
virtualmente empatados será muy positiva", acotan.
En el Central no
quieren hacer interpretaciones de lo que podría llegar a validar el mercado.
"Ese no es nuestro trabajo. Nosotros vamos a esperar y ver la reacción.
Sea cual fuere nos sentimos capacitados para mantener la estabilidad
cambiaria", repiten como dogma.
Lo cierto es que la suba del billete verde de las últimas dos semanas, debido a
la guerra comercial desatada entre China y Estados Unidos, también desnudó un
hecho relevante para el Central: dicen que no se disparó la compra de dólares.
O sea, el precio trepó pero, a diferencia de otros momentos, sin que esa
situación haya gatillado una demanda desbordada en el público.
"Las compras y
ventas estaban bastante equilibradas. Esto es prueba de que los ahorristas
están muy dolarizados y los inversores extranjeros no están participando del
mercado", comentan desde el BCRA.
Si bien en el mercado financiero comentan que los inversores están corridos del
peso, o sea venden los instrumentos en esa moneda y están tomando cobertura en
los futuros, por ahora no han salido a dolarizarse a mansalva. Miran la
película desde afuera, agazapados, y esperando que el domingo convalide la expectativa
optimista que hay en la City.
¿Se
comprobará la teoría oficial de que no hay pesos para comprar divisas? ¿Y que
las empresas y los individuos están muy dolarizados y que, al no haber pesos,
no habrá con qué comprar los billetes verdes? A partir del resultado del
domingo y del veredicto quizás parcial del lunes, se empezarán a develar esas
incógnitas.
|