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Por Pablo Wende
- El primer veredicto del mercado tras la fuerte derrota del oficialismo será
la apertura del dólar, a partir de las 10. Los primeros pronósticos de
sociedades de Bolsa que circularon ayer por la noche, al divulgarse una
diferencia cercana a los 14 puntos, hablaban de una apertura a niveles cercanos
a los $50, tras haber cerrado a $46,35 el viernes.
La estabilidad cambiaria de
los últimos meses estuvo sustentada en una supuesta mejora de Mauricio
Macri en las encuestas. Hasta ayer la especulación era que la brecha
con Alberto Fernández podría ser incluso inferior a 3%. Pero las PASO
marcaron una realidad totalmente diferente, en principio no incorporada en los
precios de los activos financieros, incluyendo la cotización del dólar.
Las incógnitas son múltiples
apuntando a la apertura del mercado. ¿Qué hará el titular del Central,
Guido Sandleris? En principio se estima que continuará con la misma
estrategia de las últimas semanas: es decir, vendiendo futuros y subiendo la
tasa para absorber todos los pesos posibles y evitar mayor presión sobre el
tipo de cambio.
Pero nada asegura que tenga
éxito en conseguirlo. Por lo tanto el principal interrogante es si estará
dispuesto a vender reservas, algo para lo que está habilitado según se negoció
con el FMI a fines de abril pasado. Hasta las PASO el BCRA consiguió
controlar a la divisa y con eso se pensó que aumentaban las chances de
reelección de Macri. Una estrategia que a la vista del resultado electoral no
dio el resultado esperado.
Si efectivamente en la
apertura el aumento del tipo de cambio se acerca al 10%, pondría en riesgo
además el proceso de desinflación que se venía verificando en los últimos
meses. Por lo tanto, el Gobierno tendría incentivo para evitar que se
produzca un descalabro mayor de las variables financieras que termine
contagiando a la economía real. Ayer se especulaba con posibles cambios de
Gabinete, aunque suenan demasiado tarde para –como mínimo– llevar tranquilidad
a los mercados.
Por otra parte, la expectativa
está puesta también en el riesgo país, que se descuenta tendrá un fuerte salto.
Tras haber descendido de los 800 puntos a fines de la semana pasada, las
miradas estarán puestas en la magnitud del incremento después de las PASO. No
sería extraño que vuelva a niveles de 1.000 puntos, con lo que los bonos
argentinos pasarían a rendir alrededor de 15% anual en dólares y los de mediano
y largo plazo posiblemente cerca de 20%.
Habrá que seguir muy de cerca
las señales de Fernández, tras la gran elección y ya muy cerca de convertirse
en nuevo presidente de la Nación. Él también tendrá responsabilidad a partir de
ahora para generar serenidad en los mercados, explicar cuál es su plan de
Gobierno y qué piensa hacer con el acuerdo con el FMI, el dólar y otras
cuestiones.
A partir de ahora, lo más
probable es que los mercados estén más atentos a los anuncios de Alberto
Fernández que a las propias decisiones del Gobierno. El problema es que la
transición hasta diciembre es larga, hay varios meses por delante y la
gobernabilidad en este período será un tema complejo.
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