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Por Carlos Rodríguez -
Conocidos los resultados de estas PASO, tengo un sentimiento confuso. Por un
lado, este tercer Gobierno radical —como yo lo llamo, luego de los de
Raúl Alfonsín y Fernando De la Rúa— recibió el castigo que se merece por
su incapacidad para gobernar, sobretodo en lo económico.
Pero desde otra
perspectiva, no estoy satisfecho con una vuelta del kirchnerismo en su versión
ya conocida. Hay algunos indicios de que puede llegar a haber algún cambio,
pero también creo que el peronismo es muy difícil de movilizar
positivamente. Pudo hacerlo Carlos Menem, que era un político muy inteligente,
y con mucha muñeca política y, además, con la plata de las empresas por
privatizar.
En este momento la
situación social es grave, hay mucha demanda social insatisfecha… la gente está
en calle, hay recesión, inflación y hay 50% de jóvenes en la pobreza, y el
gobierno no tiene un peso. Va a ser difícil para el Gobierno peronista
encarar un ajuste serio como el que necesitamos. Pero ojalá no sea imposible.
El Gobierno tiene
varios meses hasta diciembre y anoche Macri insinuó seguir con lo mismo que lo
llevó al fracaso. Tampoco tiene tiempo ni credibilidad para implementar
ningún cambio razonable. No creo que nadie de valor quiera incorporarse tan
tarde a su Gabinete.
Yo creo que se
debería adelantar las elecciones dentro de lo posible de la Ley. ¿Cómo va a
hacer Macri para que la situación económica no le explote? Con los mercados
financieros como están hoy. Lo único que le queda es subir más la tasa de
interés y crear más crisis. Si la baja, tiene hiperinflación. La única solución
es adelantar todo.
Este fracaso
económico. Esta soberbia casi racista que ha tenido mucha gente en las redes
(con un odio y desprecio antiperonista que es muy patético), la recesión
económica, la inflación, el endeudamiento, han generado un sentimiento
antimercado. Los resultados de anoche sorprendieron porque quizás, además
de tratarse de un voto antimacri fue un voto "antimercado".
Para el pueblo, lo
que fracasó fue el mercado. Por eso, José Luis Espert cayó a un sexto lugar,
cuando se esperaba que tuviera mejores resultados. Y no se cayó Roberto
Lavagna, que representa al desarrollismo y a los subsidios. Ni la izquierda
genuina ni Gómez Centurión cuyo tema era el aborto.
El Gobierno de
Macri trató de gobernar haciendo obras públicas con deudas. De lo único que
hablaron fue del cemento. Y no se dieron cuenta de que acá hacen falta instituciones
y un ajuste estructural. Hace falta trabajo de verdad y no planes
sociales. Se requiere una reforma tributaria que baje los impuestos al
trabajo, a las empresas.
En lugar de eso,
hicieron la reforma que implementó el impuesto a la renta financiera. Y
llevaron la deuda y la inflación a niveles insólitos.
Las cifras de la
pobreza, de la caída del producto y la inflación son una realidad. Espero
que Alberto Fernández sea más sabio o más racional de lo que muestra en la
campaña. Tengo indicios de que eso es muy posible. Las promesas de campaña hay
que tomarlas por lo que son. Confío mucho en su amigo Guillermo Nielsen que es
una persona que piensa bien y tiene mucha experiencia, pero las personas son
personas y el peronismo es muy grande y hay muchos grupos que tratan de
influenciar en las decisiones económicas. ¡Ojalá se nos acomoden los astros!
El autor de esta
columna es economista, fue secretario de Política Económica de la Nación entre
1997 y 1998 y uno de los fundadores del CEMA
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