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Por Carlos Burgueño - Argentina es, desde ayer,
un país que se empobreció en sólo 24 horas. Dependiendo de qué operador se
trate (desde los grandes empresarios hasta los trabajadores, pasando por los
operadores financieros y los grandes fondos del exterior), se habrá perdido entre
un 14%y hasta un 60% de riqueza. Es lo que escalonadamente cayeron los
títulos públicos, subió el dólar y se desplomaron las acciones tanto en la
Bolsa de Buenos Aires como en Nueva York. Y todo relacionado con el resultado
del domingo pasado de las PASO. Sin embargo, como en un juego de niños, ni el
Gobierno perdidoso ni la oposición ganadora se hicieron cargo de la situación.
Por el contrario, cada uno señaló al otro como los culpables de la demolición
de los activos financieros del país en la peor jornada para el mercado de
capitales argentino en 70 años.
Sin embargo, desde
ambos bandos, ya se están diseñando las estrategias económicas paran las
próximas semanas, antes de octubre. Por el oficialismo,Mauricio Macri instruyó
ayer por la mañana en la primera reunión del Presidente en la Casa Rosada, a su
ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y al presidente del Banco
Central Guido Sandleris; sobre cómo actuar en el período pos-PASO. Antes
Macri les había regalado la frase con el mensaje que más esperaban los dos
funcionarios: ambos eran ratificados en sus cargos. Además, el Presidente no
tendría en mente cambios en su Gabinete y encararía la campaña con la fuerza de
siempre. Sandleris, el que mayores indicaciones escuchó. La estrategia que
debería aplicar será la de esperar a que corra el dólar y que llegue a un nivel
donde la demanda comience a languidecer, para actuar en ese momento. Sandleris
obedeció. Y a las 13:30 convalidó una primera licitación a 55,4 pesos; mientras
las tasas de Leliq se enfocaban en un 74%. Hacia adelante será tarea del
directorio del Central ir monitoreando jornada sobre jornada, la necesidad de
ir recurriendo a las reservas de la entidad y la fidelidad de las Leliq para
intentar alguna estabilidad cambiaria hasta las elecciones de octubre. En el
caso de Dujovne, su misión será ahora negociar con el FMI una posible
desviación de las metas de desequilibrio fiscal programado en no más de 1% del
PBI, ante la necesidad de preparar medidas que ayuden a reconquistar a la
visiblemente muy enojada clase media. En menos de una semana, el ministro
deberá llevarle a Macri (y a Miguel Angel Picheto) un esquema de
decisiones ya cerrado y negociado con los hombres de Washington. Por la
tarde, Lilita Carrió metió presión sobre Hacienda. Vía Twitter, lanzó
que “es importante que el Gobierno suba el mínimo no imponible del
Impuesto a las Ganancias y otorgue una moratoria para la pymes”, dos medidas
con un costo fiscal, hasta ayer al menos, prohibitivo según la letra del
acuerdo con el FMI.
El oficialismo
evaluó, por la tarde, una consecuencia más que negativa de la jornada de ayer.
La devaluación de casi 23% provocará inevitablemente un rebote inflacionario ya
en la última quincena de agosto y, sobre todo, durante septiembre. ¿Cuánto
podrá ser este traslado? No hay especulaciones oficiales, pero economistas
cercanos al Gobierno hablan de unos 5 puntos porcentuales promedio, lo que
llevaría la inflación de este mes y el próximo nuevamente por encima del 3%.
Esta nueva presión sobre los precios se da además en tiempos en los que,
teóricamente, el gobierno debería resolver si acepta o posterga incrementos en
las naftas ya pactados con la petroleras.
Por el lado
de Alberto Fernández la orden fue seca y terminante. A sus filas de
economistas, les dejó en claro que no deben caer “en la trampa” del
Gobierno, y asumir como propia la responsabilidad de tranquilizar a los mercados. La estrategia en
las próximas semanas será la de insistir en la necesidad de “terminar con
un plan de ajuste” y de relacionar las inestabilidades cambiarias y
financieras con la situación límite del Gobierno.
Mientras tanto, los
grandes empresarios del país están también desarrollando sus propias
decisiones. Desde hoy habrá reuniones de directorio de carácter urgente para
que autoricen a sus CFO a comenzar un proceso de recompra de acciones de
cotización abierta. El primero en avanzar en este proceso fue ayer Pampa
Energía. La empresa propiedad de Lambex International (indirectamente del
británico Joe Lewis), y Pampa F&F LLC, de Marcelo Mindlin, ayer
sufrió una dramática caída del 44,88% en la bolsa de Buenos Aires. La seguirán
dos bancos, dos empresas siderúrgicas, otra de infraestructura y dos vinculadas
a la construcción.
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