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Por Javier Blanco - Sin salir del estado
de convulsión en el que entró tras el resultado de las PASO, elmercado entregó
ayer los primeros signos de estabilización, favorecido
por el mayor empeño que mostró el Banco Central (BCRA)
en tratar de defender una estabilización del peso sin convalidar una suba
espiralizada de las tasas.
Son señales
difíciles de percibir tomando en cuenta que el dólar trepó ayer otro 4,9%
(saltó ya 23,4% en dos días), al cerrar a $55,90 y $58,32 para la venta
mayorista y minorista, aunque tras haber tocado a comienzos del día máximos de
$59 y $61 en cada segmento de mercado.
Y más aún si se
considera que la tasa de riesgo subió otros 300 puntos (saltó de 1467 a 1771,
21%) para alcanzar su mayor nivel en 10 años y 4 meses tras otra jornada de
liquidación que les costó bajas del 5% a los castigados bonos argentinos, algo
que contrastó con el leve rebote entre las acciones (repuntaron 5% promedio en
Wall Street, a excepción de las energéticas), lo que confirma el temor a un
proceso de reestructuración de la deuda.
Los indicios que
generaron alivio entre analistas y operadores son los que mostraron un intento
oficial de administrar la crisis, algo que había quedado en duda tras la
destemplada conferencia de prensa que, enojado, ofreció anteayer por la tarde
el presidente Macri.
La principal señal
surgió de las licitaciones de deuda que realiza a diario el BCRA para regular
la oferta de pesos colocando entre bancos sus letras de liquidez (Leliq).
Es que, tras una
jornada en la que debió dejar en la calle casi $159.000 millones (62% de lo que
le vencía) pese a haber convalidado un salto del 63,71 al 74,78% en la tasa,
ayer no solo consiguió renovar el total de los $272.400 millones que caducaban,
sino que colocó unos $13.900 millones más. Así, retiró de circulación unos
$9300 millones pese a haber convalidado un ajuste extra de solo 7 puntos en la
tasa, que quedó en 74,85% anual (nuevo récord).
La señal
complementaria llegó del modo en que llevó adelante la venta de reservas, al
dejar la subasta más importante (en la que volcó al mercado US$100 millones,
que se agregaron a los US$50 millones vendidos al mediodía) para el final de la
rueda, lo que revela una intención por poner tope al precio de cierre del día.
"Anteayer
había hecho 3 subastas por US$ 50 millones y terminó colocando 105 millones, ya
que en la última -hecha instantes antes del cierre- solo le llevaron US$5
millones. Hoy [por ayer] hizo dos, dejando la más importante al final y sin
llegar a usar aún el cupo total de US$250 millones que permite el acuerdo con
el FMI", refirió un operador.
Ambas estrategias,
a juicio de los analistas, revelan que el BCRA optó por intentar un control
progresivo del dólar ajustando a la vez la oferta de pesos, para restarle
combustible a su demanda, por la absorción vía venta de reservas, para evitar
una nueva espiral alcista de tasas.
"El Central
entendió que el problema estaba dado por la fuerte retracción en la oferta
privada de dólares y se decidió a tratar de suplirla proveyendo dólares de las
reservas. Así busca administrar el shock cambiario mientras genera las
condiciones para tratar de evitar un posible desborde en la demanda de
divisas", explicó el economista Gabriel Caamaño, de Estudio Ledesma.
"Actuó como un individuo que decide saldar con dólares un pago o deuda en
pesos porque considera que el cambio que le ofrecen le resulta más conveniente.
Así pasó un mensaje: que confía en capear el temporal mientras a la vez ajusta
la oferta de pesos a la nueva caída en su demanda, ya que al vender reservas
retiró en 2 días casi $14.000 millones", coincidió Miguel Zielonka, de
EconViews.
Los datos que
entrega el mercado confirman que el salto del dólar no fue aún convalidado por
un aumento en su demanda. Los montos operados rondaron los US$600 millones y el
aporte público promedió un tercio (US$165 y 210 millones, respectivamente,
considerando que a la venta de reservas se suman las subastas por cuenta del
Tesoro por US$60 millones diarios). Por esta razón se cree que la apuesta del
BCRA tiene sentido, aunque se necesita que aparezca un atisbo de racionalidad
política para que el intento de ir hacia un nuevo equilibrio de mercado sea
sustentable y sin un costo importante en reservas.
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