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Por Gabriela Origlia - CÓRDOBA.- Un clima
dual se vivió en la antesala de las exposiciones de la jornada organizada por
el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas(IAEF). Los
elogios se los llevó el candidato Alberto Fernández y,
a la vez, había expectativas de una recuperación de Juntos por el Cambio.
Los empresarios -reunidos para escuchar al analista Rosendo Fraga y al economistaFernando Marengo, del
estudio Arriazu- estaban conformes con Fernández avalando la institucionalidad
y descartando que su propuesta suponga un riesgo de default. A la vez, la
mayoría pretendía que Mauricio Macri dé
vuelta el resultado de las PASO en octubre.
Fraga se encargó de
reducir esas chances: "Lo más probable es que crezca el voto anti-Macri
porque habrá más empobrecimiento. Mientras él crea que puede dar vuelta el
resultado, más difícil será recuperar la confianza; cada vez que el Presidente
habla sube el riesgo país".
En el café previo,
los ejecutivos criticaban duramente el discurso de Macri del lunes, a la vez
que las medidas anunciadas ayer les resultaban prácticamente indiferentes por
entender que la inflación creciente les restará impacto. El denominador común
era que primero se debe estabilizar el frente financiero. Ante la consulta de,
si como advirtió Domingo Cavallo a fines de julio sobre que el kirchnerismo -si
ganaba en las PASO- jugaría a la suba del dólar para licuar la deuda, Marengo
sostuvo que esa es una parte, pero, a la vez, "empuja la inflación, la
tasa, el riesgo y profundiza la recesión".
"De los
US$30.000 millones de necesidad de financiamiento para el próximo año, está
claro que con un riesgo país de 2000 puntos los dólares no saldrán del mercado
y el superávit fiscal no alcanza; hay que empezar a buscar otras
alternativas", definió el mayor desafío para el próximo gobierno.
Admitió que las
fuentes de donde se pueden sacar dólares incluyen algunas posibilidades que no
comparte, como los US$18.000 millones del swap chino: "Para usarlos habría
que cambiar las condiciones de relacionamiento con China, y en medio de la guerra
comercial con Estados Unidos no convendría porque es Estados Unidos el que
tiene poder de veto en el FMI".
Hay unos US$15.000
millones que forman parte del encaje bancario y que no se deberían usar para no
poner en riesgo la eventual devolución de depósitos. Respecto de qué sectores
superavitarios en dólares se podrían gravar, Marengo mencionó campo, energía y
a quienes exteriorizaron activos. "Todas recetas algunas veces usadas y
que fracasaron. La clave es conseguir financiamiento por un acuerdo geopolítico,
y es con Estados Unidos", definió.
Las inquietudes de
los empresarios, además de económicas, se concentraron en qué estructura de
poder puede construir Fernández, si con más o menos independencia de su
compañera de fórmula, Cristina Kirchner. Los ejecutivos preferirían cierta
distancia.
Para Marengo las
alternativas respecto del tipo de cambio son tres: que el Banco Central salga y
lo defienda, que cuide los dólares de las reservas o que ponga controles de
cambios. "Las tres son igual de recesivas, pero las últimas dos son
inflacionarias y abren el riesgo de una espiralización. Habría que ponerse de
acuerdo en un tipo de cambio y defenderlo para lograr un ancla nominal y que la
economía no siga sin rumbo", dijo.
"Para frenar
una corrida, el mecanismo de licitación no es el ideal. El Central tiene que
sentarse con los dólares y responder a la demanda. Para eso hace falta el
acuerdo del Fondo", resumió. Estimó que una devaluación del 40% tiene un
impacto directo de 16 puntos en la inflación, al que se le debe sumar el
indirecto por insumos importados que se usan en producción nacional.
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