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Por Román Lejtman - Mauricio Macri
está convencido de que el triunfo de Alberto Fernández en las PASO causó la
hecatombe del dólar, el riesgo país y la depreciación abrupta de las empresas
nacionales. Pero también reconoce que su poder presidencial se ha debilitado y
que necesitaba un acercamiento con el candidato a presidente del Frente de
Todos.
No había una sola posibilidad de lograr un encuentro personal en la Casa
Rosada, ya que Fernández jamás aceptaría una foto al lado de Macri en
plena campaña proselitista. Y Macri como presidente descartaba ir a las
oficinas de Fernández para dialogar sobre la crisis financiera, el resultado de
las PASO y la evolución de la economía y la inflación.
En este campo de batalla electoral, el único recurso era un contacto
telefónico, que finalmente ocurrió ayer cerca de las 15. La conversación
entre ambos adversarios políticos duró quince minutos, tuvo momentos de tensión
extrema y abordaron los temas más complejos de la agenda nacional.
Rogelio Frigerio actuó como nexo entre Macri y Fernández. El
ministro del Interior conoce a Santiago Cafiero y Wado de Pedro, dos
consultores clave en el staff del candidato peronista. Fernández desprecia a
Macri y creía que era un costo político innecesario establecer un contacto
telefónico con el Presidente, pero Frigerio, Cafiero y De Pedro hicieron bien
su faena y la llamada se
formalizó después de una sucesión de tropiezos.
Macri estaba en su chalet de la quinta de Olivos y pulsó las teclas de
su celular inteligente para hablar con su adversario electoral. Fernández
estaba en su despacho de la calle México al 300, y desde allí habló con Macri.
Así habían quedado los negociadores del cónclave telefónico: el Presidente
llamaba; el candidato respondía.
La conversación inició con el endeudamiento de la Argentina. Fernández
acusó a Macri de haber tomado mucha deuda externa sin sentido. Macri respondió
que había recibido de Cristina Fernández de Kirchner un país endeudado, y que
no había tomado más que lo necesario para encauzar las finanzas.
A continuación, el Presidente y el candidato a presidente
coincidieron en la preocupación sobre el impacto de la suba del dólar y
del riesgo país en la vida cotidiana y el desarrollo económico. Fue un momento
sin disonancias, y en un tono neutro. Los dos asumen la tarea que pueden
enfrentar hacia adelante, y los dos saben cómo afecta la crisis de los mercados
a la estabilidad institucional del país.
Tras esos minutos de calma y coincidencias, Macri y Fernández se
trenzaron sobre el resultado electoral de las PASO y su impacto en la suba del
riesgo país, el incremento del dólar, la caída en el valor de las empresas
argentinas y en el aumento de la inflación.
Macri considera que hay una vinculación directa entre el triunfo de
Fernández y la actual crisis financiera y económica, mientras que Fernández
sostiene que esa opinión es "irracional" y apuntalada por un pool de
medios que juegan a favor del Gobierno.
Fue el momento más tenso de la conversación telefónica. Macri se mantuvo
firme en su posición y Fernández no dejaba de afirmar que el Gobierno
había instalado en la prensa que "el kirchnerismo era un grupo de
locos".
Ese intercambio de acusaciones mutuas fue el anticipo de la campaña
electoral: una pulseada sin cuartel entre un presidente golpeado por las PASO y
un candidato que se ve muy cerca de la Casa Rosada.
Al finalizar la conversación, Macri y Fernández se comprometieron a
tener una línea abierta para evitar que una crisis de mercado afecte al sistema
institucional. Es poco probable que haya un cónclave personal, aunque no
descartan un encuentro mediático antes de que concluya agosto. Ocurriría en un
museo porteño, justo en una semana.
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