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Por Delfina Torres Cabreros - RIACHUELO,
Corrientes.- En 2018 el sector foresto-industrial argentino registró un déficit
de alrededor de US$667 millones en su balanza comercial, lo que marca el gran
margen que tiene para desarrollarse. En rigor, podría tener 4 millones de
hectáreas forestadas, generar US$6000 millones de divisas netas en
exportaciones y 350.000 empleos para 2020 si se lo acompaña con políticas
públicas que lo fomenten, promuevan un escenario óptimo para las inversiones y
se impulsen clusters que integren a todos los eslabones de la cadena.
Así lo aseguró Marcos Pereda, coordinador de la Mesa Foresto-Industrial
por la Sociedad Rural Argentina (SRA), al presentar un panel sobre el tema
realizado hoy en el marco de Expoagro en la Rural de Corrientes donde expertos
también de Brasil y de Uruguay dieron detalles sobre cómo fue el desarrollo del
sector en los países vecinos.
En la Argentina hay 1,3 hectáreas plantadas, el 60% con coníferas y en
2017 (último dato disponible) se cosechó 15,7 millones m3 de madera, aunque la
oferta disponible es de 25,3 m3, lo que significa que hay casi 10 millones de
m3 de materia prima que no encuentra su mercado, lo que impacta en los precios de
la madera local.
"El objetivo a mediano plazo es pasar de 1,3 millones de hectáreas
de plantaciones forestales a 2 millones para 2030", señaló Nicolás
Laharrague, director de Desarrollo Foresto Industrial del Ministerio de
Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.
"Tenemos la posibilidad de convertirnos en una potencia forestal.
Tenemos la superficie, infraestructura. El objetivo es cogestionar con el
sector privado para facilitar desde el Estado el desarrollo", apuntó
Laharrague.
La clave parece ser encontrar la manera de aumentar el consumo de madera
en país. El funcionario mencionó un proyecto de ley de inversión sobre grandes
proyectos foresto-industriales que tiene incentivos fiscales y ya se encuentra
en trámite en el Congreso y medidas como la reducción de cargas sociales para
empleadores en aserraderos e industrias asociadas a la madera.
El expositor brasileño Iván Tomaselli, presidente de una consultora
internacional de proyectos, planificación e ingeniería forestal en América
Latina, explicó que el despegue en el país vecino se inició en 1966 con una ley
que creó un programa de incentivos. "Esto promovió el desarrollo de una
estructura empresarial fuerte y atrajo inversiones de otros sectores, porque el
forestal en los 60 era chico y pobre", apuntó.
Además de la captación de inversión privada y el respaldo en
investigación de la academia, Tomaselli señaló entre los hitos del desarrollo
del sector los avances en el plano de la genética y en la preparación de suelos
y fertilización. "Cuando comenzó la productividad era 8-15 metros cúbicos
por hectárea y hoy tenemos una productividad de 45-70 m3 por hectárea",
apuntó, y agregó que el sector exporta en Brasil por 6000 millones de dólares
al año y genera 500.000 empleos. Remarcó que está creciendo cada vez más.
Sistema
Para Tomaselli, hay que entender que "la plantación forestal no
produce madera solo para aserraderos".
"Tienes que hacer una plantación para tener un cluster industrial
porque el 60% de las plantación son maderas que no se usan para aserradero
(puntas, residuos) y si solo aprovechás el 40% de tu producción tienes un
problema", señaló el experto.
En Uruguay el proceso forestal uruguayo también tomó impulso a partir de
una ley de 1987, según narró Carlos Faroppa, presidente de la Sociedad de Productores
Forestales de ese país.
"Uruguay tenía entre 25.000 y 40.000 hectáreas planteadas y hoy
multiplicamos eso por 40. Hoy tenemos más de un millón de hectáreas y 6% del
área plantada", dijo Faroppa y agregó que las forestales representan el
23,4% de las exportaciones uruguayas (que en 2018 fueron, en total, de US$9100
millones)
El 65% del valor total del sector lo genera la cadena de producción, sus
contratistas y las 1750 empresas vinculadas y esa es una de las guías que, al
igual que Tomaselli, Faroppa intentó darle a la Argentina: es necesario
desarrollar toda la cadena y no solo el eslabón inicial para dale así mejor
aprovechamiento a la materia y también ampliar efectivamente el mercado
potencial.
¿Qué fue lo que hizo a Uruguay atractivo para las inversiones en el
sector? Faroppa destacó que es un país "pequeño y democrático, donde se
respeta la legislación forestal a pesar de los cambios de gobierno".
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