Por Francisco
Seminario - Claudio Loser cree
que en los últimos días, a partir del triunfo de Alberto
Fernández en las PASO, hubo una reacción desmedida en los
mercados. "Siempre hay un poco de exageración", afirmó durante una
entrevista con Infobae en
Washington. Dada la historia del kirchnerismo, dijo también, esto es
entendible. Pero otra cosa son las responsabilidades: "No es culpa de ellos por
haber ganado, sino que eso genera muchísima incertidumbre",
agregó.
Loser, que durante 30 años trabajo en el Fondo Monetario
Internacional y dirigió el departamento del Hemisferio Occidental del
organismo, cree también que cuanto más cerca esté del poder, "más cuidado debe
tener" Fernández en sus declaraciones. La alternativa
se ceder a un discurso políticamente atractivo, advirtió, "puede llevarlo
a una situación económica difícil".
En cuanto a la relación con el organismo multilateral, una
de las incógnitas que se abrirían en caso de un triunfo kirchnerista en
octubre, no cree que estén en riesgo las metas fiscales y monetarias que se
fijó el Gobierno. Al menos no en lo inmediato. El
programa con el FMI podría seguir "sin modificaciones", incluso a
pesar de los anuncios presidenciales de esta semana. La
prioridad ahora, dijo en otro tramo de la charla, es "cuidar las
reservas". Esto implica no dilapidarlas en sostener la cotización del peso
cuando las presiones del mercado son tan fuertes. "Hay tanta presión sobre el
dólar que si quisieran sostenerlo se les van todas las reservas",
sostuvo.
– Hay una discusión política sobre paternidad de la actual crisis, si es del
Gobierno porque metió miedo, si es del kirchnerismo por lo que podría hacer.
¿Usted cómo lo ve?
– A mi juicio, el miedo es al cambio. Para los agentes económicos tanto
argentinos como del exterior el tema
es la preocupación y la incertidumbre relacionada al posible triunfo de Alberto
Fernández y dada la historia del kirchnerismo. No es culpa de ellos por haber
ganado, sino que eso genera muchísima incertidumbre.
– ¿Y le parece que esa incertidumbre es
justificada o hay una exageración en la reacción del mercado?
– Siempre hay un poco de
exageración del mercado, que tiene una visión simplista. Sin
embargo, dadas las declaraciones políticas de Alberto
Fernández y la visión e historia Cristina Fernández y
gente como (Axel) Kicillof, que sigue siendo muy influyente, eso es lo que
determinó el problema. Fernández dio ciertos mensajes, que va a pagar la deuda,
que no va a poner cepo, pero lo hizo a los 15 días de haber dicho lo contrario,
que por supuesto fueron antes de que él se convirtiera en un candidato casi
seguro. En ese sentido, cuanto
más cerca esté del poder, más cuidado tiene que tener porque lo que puede ser
un atractivo político puede llevarlo, en las condiciones que sea, a una
situación económica difícil.
–
¿Comparte la idea de que llevar tranquilidad a los mercados debe ser ahora una
tarea compartida?
– No es compartida, pero esto me hace acordar a Fernando Henrique Cardoso y
Lula en 2002, donde Lula aún sin ser candidato elegido ponía extremadamente
nerviosos a todos los mercados y hubo alguna cooperación en llevar un mensaje
tranquilizante en cuanto a cuáles serían las reglas de juego. Porque lo importante es que
haya información y que haya certidumbre. La gente quiere entender y quiere
previsibilidad.
– En los próximos días va a llegar una nueva
misión del FMI a la Argentina. ¿Le parece posible mantener el programa actual,
tal como fue diseñado?
– Creo que… evidentemente han habido anuncios de aumentos importantes en el
gasto público y eso puede poner en peligro los objetivos, aunque no
inmediatamente, y eso habrá que conversarlo. Si
los números más o menos muestran que no hay desvíos terribles en el total,
viendo todas las variables, no creo haya modificaciones en el programa. Sólo si
hubiera un cambio de rumbo drásticopodría
haber problemas, pero desvíos razonables se pueden manejar razonablemente.
– Es decir que, aún en este escenario de
crisis, usted cree que la meta fiscal se podría alcanzar…
– Se podría cumplir en lo general. Si
hay una desviación relativamente pequeña yo creo que no sería considerado el
fin del mundo, se podría manejar. En la meta monetaria
creo que no hay problemas, en la fiscal hay que ver en cuánto se puede empeorar
el déficit, sobre todo en el último trimestre y la primera parte del año que
viene, donde sí, creo que habría problemas.
–
Muchos consideran inevitable una renegociación de los términos del acuerdo y lo
ha dicho el propio Alberto Fernández. ¿Le parece que es inevitable llegar a esa
instancia?
– Hay que ver qué quiere decir renegociar. Si
quiere decir queremos pagar en mucho más tiempo, eso no tiene calce. Si
quiere decir mire, nosotros queremos poner menos énfasis en esto o aquello,
quizá se puede reconsiderar. Si quieren resultados fiscales que incrementen el
déficit en 5 puntos, creo que ahí tendríamos problemas.
– ¿Y si el planteo es reconvertir el
actual programa en un crédito de facilidades extendidas eso es viable?
– Eso sí. En realidad, tienen que tener cuidado, Porque quiere decir que tienen
que hacer más cambios estructurales. Probablemente el Fondo les diría "miren, ustedes tienen una
legislación laboral que lo único que hace es dejar en negro que en blanco, tienen
un sistema jubilatorio que los va a llevar a la ruina en 5 o 10 años",
y cosas por el estilo. Y en una facilidad ampliada la idea, en principio, es
que se trabaje sobre esas cosas.
–
En ese caso, la pregunta sería por la factibilidad política. Es decir si
el próximo gobierno tiene la espalda como para hacer esas reformas.
– Exacto, si. Ese es todo un problema, porque es muy peligroso no hacer las
reformas.
–
¿Apostó demasiado el FMI al gobierno de Macri sin que fuera realista el ajuste
que se le pidió?
– Que se apoyó mucho a Macri es cierto. Macri
estaba muy dispuesto y la gente técnica cooperó mucho, aunque se le dio mucho
margen, creo que más margen al gobierno argentino que en el pasado.
Las metas eran, con pequeñas variaciones, yo diría inevitables para estabilizar
la economía. O sea, los déficit fiscales grandes que el mismo Gobierno tuvo,
que fue algo equivocado, creo que tienen que corregirse, y nadie quiere tener
inflación de los niveles de ahora y poniendo controles de precio tampoco se
para. Así que creo que sí, mirándolo desde hoy, quizá se apostó demasiado. Pero
no tanto por el programa en sí, que yo diría que en el Fondo se consideraba
demasiado blando.
– ¿Es decir que es difícil decir si Macri fue
demasiado rápido o demasiado lento con sus políticas?
– Yo diría que fue demasiado lento en los primeros dos años de gobierno,
después se echó para atrás. Si esto lo hubiera hecho al principio de su
gobierno, y estoy especulando, hoy
no tendría el problema que tiene. Esto (por el déficit cero) es
una medicina que demora, no es inmediata. No hay solución mágica.
–
¿Cómo imagina la relación del Fondo con Alberto Fernández?
– Si Alberto Fernández es práctico, y yo creo que
es una persona pragmática, después de los primeros insultos que todos tienen
(se ríe), yo diría que podrían hablar razonablemente. No creo que sea tan
ideológico como uno teme, espero estar en lo cierto.
– Hay además un programa en curso, con desembolsos
pendientes…
– Exacto, y él tiene que tener cuidado, poniendolo en términos feos, de no
meter la pata.
–
¿Con las reservas y el dólar, por ejemplo? ¿Deberían tratar de sostener la
cotización o es mejor dejarlo que suba?
– Yo creo que ahora hay tanta presión que si quisieran sostenerlo, se le van
todas las reservas. Mantener las reservas que hay es crucial. En situaciones
anteriores se gastaron todas las reservas para mantener el dólar y eso es
insostenible.
–
¿Hasta donde se lo deja subir?
– Algo de intervención puede
haber. El salto que hubo fue lo que en inglés se llama un overshooting, pero
creo por otra parte que hay que dejarlo y el Gobierno no intervenga y la gente
sola vea que, bueno, esto es demasiado y se pinche. Creo que se puede pinchar
como ocurrió en otras oportunidades.
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