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Por Juan Gasalla - La abultada derrota electoral del
oficialismo en las primarias alteró el panorama de relativa estabilidad
que el Banco Central había planteado para evitar una escalada
del dólar, habida cuenta del incremento de la demanda de divisas que es
habitual en la Argentina cuando se juega la Presidencia en las urnas.
Por primera vez
desde que la entidad estableció el esquema de control de agregados
monetarios en octubre pasado, el precio del dólar quebró el techo de la
zona de referencia. Si bien ésta es testimonial, pues el Fondo Monetario
Internacional (FMI) autorizó al BCRA a partir del 29 de abril la venta de divisas al contado hasta USD 250
millones diarios para evitar "movimientos disruptivos" en la
cotización, el haber quebrado dicho techo es una señal de que el tipo de
cambio superó todas las proyecciones oficiales.
El salto del
precio del dólar, un 21,5% en una semana después de las PASO fue moderado
por el aumento de las tasas de política monetaria a 75% anual.
El mayor rendimiento de las Letras de Liquidez (Leliq) había funcionado de
octubre a esta parte para disciplinar al mercado de cambios, aunque su utilidad
para desacelerar la inflación fue escasa.
La divisa de EEUU llegó
a subir entre el lunes y el miércoles un 33%, a máximos históricos de $60,40
mayorista y a 63 pesos al público en el Banco Nación. Desde ese pico recortó
un 8,9% entre jueves y viernes, a $55 mayorista, $57 al público en el Banco Nación, y $58,12 promedio en
bancos de la City.
Ahora, con un dólar
mucho más caro que antes de las PASO y una expectativa anual de inflación
por encima del 50%, el actual umbral de la tasa de Política Monetaria -el más
alto desde julio de 2002- enfrenta serias limitaciones para anclar
las expectativas de devaluación y devolver el atractivo por la inversión
financiera en pesos.
Por eso, desde Ecolatina ponderaron
que en la última semana "el único dato positivo fue que el Banco
Central más que renovó todos sus vencimientos de Leliq sin subir la tasa
de interés, por lo que la amenaza de una dolarización masiva de los
plazos fijos no se ha concretado aún".
De todos modos,
faltan semanas difíciles hasta fin de año, en las que habrá que seguir
de cerca el indicador de depósitos en pesos, y también en dólares, que habían
alcanzado a principios de agosto un récord histórico de 35.000 millones de
dólares.
Eduardo Luis
Fracchia, director del IAE Business School de la Universidad Austral, consideró
que "el Gobierno no tuvo fuerza política ni convicción propia para encarar
las reformas, lo que queda es aguantar la tendencia de los ciudadanos
a atesorar dólares que actúan como refugio ante la crisis. Puede vender
reservas, usar la venta de futuros, subir la Leliq".
Qué pasa con la salida de
reservas
El candidato a
presidente por Frente de Todos, Alberto Fernández, indicó esta semana que
"el dólar está en un valor razonable" en torno a 60 pesos, a la vez que
advirtió que "no tendríamos que dejar que se escape más y que las reservas
se preserven". Y advirtió que "el último informe del FMI de hace
20 días estimaba que las reservas reales netas en diciembre llegarán
a 11 mil millones de dólares. Me alarmó mucho eso, y en este proceso
el deterioro puede ser mayor".
El Banco
Central vendió esta semana USD 503 millones en el mercado de contado, más
otros USD 236 millones a cuenta del Tesoro, fondos con los que atenuó la
menor oferta de divisas en el marco de incertidumbre cambiaria y un volumen
promedio de negocios bajo, apenas sobre USD 500 millones diarios.
Las reservas
internacionales cedieron USD 3.900 millones en la semana (-5,9%),
para quedar en el monto más bajo del año: USD 62.406 millones.
Un reporte de Portfolio
Personal Inversiones señaló que el resultado adverso para el
oficialismo en las elecciones "se materializó de forma inmediata en
el precio del dólar, los bonos y las acciones, seguramente también comenzará a
reflejarse en una salida de depósitos en pesos y dólares, y una mayor
dolarización".
Agregó que
"la salida de depósitos va a impactar sobre el tipo de cambio que
a su vez se va a ver desafiado también por el uso que tendrán que hacer el
Banco Central y el Tesoro de los dólares que tienen".
Devaluados, pero más
competitivos
Un estudio de Juan
Manuel Garzón, economista del IERAL de la Fundación Mediterránea, calculó que
con un tipo de cambio estabilizado en $60 para el mes de
septiembre, junto con un traslado a precios de 10% por la
devaluación en el bimestre agosto-septiembre, garantizan un tipo de
cambio real con el valor más alto de los últimos 12 años.
El Banco Central
elabora un Índice de Tipo de Cambio Real Multilateral, en
base al precio relativo de los bienes y servicios de la economía argentina con
respecto al de los de los principales socios comerciales, a partir de un
promedio ponderado de los tipos de cambio reales bilaterales, los precios de
las canastas de consumo, para medir la competitividad de la economía.
Según el BCRA, el
tipo de cambio alcanzó esta semana el nivel más competitivo desde enero de
2010. Con una base de 100 puntos al 17 de diciembre de 2015 -cuando se eliminó
el "cepo" cambiario- hoy ronda los 140 puntos: es decir que es 40%
más alto que en el inicio del gobierno de Macri.
Garzón apunta que
si el análisis se realiza en términos de períodos de gobierno, el tipo de
cambio real simulado se estaría ubicando un 26% arriba del promedio del primer
mandato de Cristina Fernández de Kirchner (2008/2011), que equivale a
$47,60 de hoy, y un 69% arriba del segundo mandato de Cristina (2012/2015),
unos $35,50 en el presente. En comparación con el tipo de cambio real durante
la presidencia de Néstor Kirchner(2004/2007), todavía es un 9%
inferior, cuando el valor proyectado del dólar a precios actuales se ubicaba
en 65,90 pesos.
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