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Por Alejandro Colle - Un marcado clima negativo
para los activos argentinos fue el prólogo para el debut de Hernán Lacunza al
frente del Palacio de Hacienda. Pese al feriado puente en Buenos Aires, las
acciones argentinas que cotizan en Nueva York se hundieron ayer hasta 16,4%, al
tiempo que en Wall Street los bonos soberanos volvían a
derrapar hasta 5% y el riesgo país trepaba 13% a 1.883 puntos básicos. Un
escenario poco auspicioso y que muy probablemente influirá hoy en la reapertura
de los mercados en
la plaza local.
El escenario no es
muy diferente para el dólar, que el viernes cerró en 55 pesos en el circuito
mayorista, acumulando un alza de 23% en la semana. Ayer la divisa
norteamericana volvió a fortalecerse en el mundo contra las principales monedas
de reserva (el índice DXY cerró en 98,34) y las de los países emergentes
también se vieron debilitadas. El real brasileño cayó 1,6% para quedar en 4,07
igual que la lira turca, mientras el peso mexicano perdía 0,9% y el yuan cedía
0,5% a 7,08. Otro condicionante para la reapertura en Buenos Aires.
Hoy además finaliza
el plazo para que los bancos adecuen sus posiciones generales de cambio a la
reducción dispuesta la semana pasada por el Banco Central, que desde el jueves
los obligaba a desprenderse de unos 500 millones de dólares que aumentó la
oferta en la plaza cambiaria, deja de tener efecto desde hoy.
Es una incógnita
qué hará el Banco Central en caso de que vuelva la volatilidad, o si sigue
vigente el acuerdo con el FMI para
vender hasta u$s250 millones diarios, además de los u$s60 millones diarios que
ofrece por cuenta del Tesoro. Entre jueves y viernes apenas pudo la mitad, lo
que lleva a pensar que el remanente podría volcarlo en los días subsiguientes.
El viernes la
exportación de cereales y oleaginosas liquidó u$s 143,7 millones, cifra
superior al promedio diario de 100 millones que venía volcando al mercado
durante agosto, aunque el aumento se explicaría por el feriado de ayer en la
plaza local.
Lo que finalmente
suceda desde hoy con el cambio, parece más una cuestión de certidumbre y
confianza que de factores técnicos. El índice de tipo de cambio real
multilateral está 20,4% arriba del vigente a fin de 2015 y desde diciembre de
2017 la cotización del billete norteamericano subió 209% contra el peso. El
comportamiento de los bonos soberanos tampoco augura un contexto favorable.
Ayer en el exterior los títulos argentinos derraparon 5% en promedio.
Los rendimientos
a finish volvieron a catapultarse y un Bonar 2020 (AO20), que
vence en octubre del año próximo, tiene una TIR de 45%. Es casi la mitad de los
valores enloquecidos del lunes posterior a las PASO, pero más del triple del
13,8% que muestran los bonos largos, como el PARA y el Centenario (AC17), que
vencen en 2038 y 2117, respectivamente.
Claramente a partir
de estos precios se advierte que el mercado estaría descontando una
reestructuración de la deuda, sobre todo en el tramo corto de la curva. El
viernes la calificadora Fitch redujo tres escalones la calificación de la deuda
argentina (de “B-“ a “CCC”), para ubicarla en la misma categoría de Zambia y el
Congo, bajo la denominación de “bonos basura”. El informe que
acompañó a la decisión argumenta que se debe al “deterioro de las
condiciones macroeconómicas” del país, y menciona el riesgo de un “default
o la necesidad de alguna forma de reestructuración”.
Al mismo tiempo
S&P Global redujo un peldaño su calificación a “B-“, citando como
argumentos el “perfil financiero vulnerable” de la deuda y el
contexto de “incertidumbre”.
En este capítulo,
algunos traders sostienen que el repliegue podría potenciarse
por la ejecución de garantías de los préstamos Repo que por más de u$s 10.000
millones los bancos otorgaron al Gobierno con respaldo de títulos públicos.
Debido a la fuerte caída de los bonos, el viernes se habrían ejecutado
garantías (el AY24 cerró 6,3% abajo) y advierten que de no mediar una
refinanciación las entidades podrían verse obligadas a repetir hoy la liquidación
de soberanos.
El escenario
alcanza a todos los activos del país, ya que ayer en Wall Street los ADR de las
acciones argentinas que cotizan en el Nasdaq se desplomaron hasta 16,4%, como
es el caso de Banco Supervielle (SUPV). Los papeles de los bancos fueron los
más castigados, con bajas de 15,3% para Banco Macro (BMA), y de 14,7% para
Grupo Financiero Galicia (GGAL). Pero también alcanzó a los títulos de las
energéticas: TGS cayó 9,8% mientras que YPF y Pampa Energía (PAM) resignaron
7,4%. El ETF ARGT, fondo de MSCI que sigue a las acciones argentinas listadas
en el exterior, quedó 4,7% negativo ayer, mientras que el EEM de emergentes
avanzaba 0,4%. La pérdida se dio a contramano de lo ocurrido en la Bolsa de
Nueva York, donde los índices cerraron con mejoras de entre 1% (Dow) y 1,4%
(Nasdaq).
La firma de
asesores de inversiones Cumberland Advisors emitió un informe
para sus clientes, cuyo título resume el tenor del contenido: “Cry for
Argentina”. Allí sostiene que “la preocupación de los inversores es
fundada. La capacidad de Argentina para cubrir sus necesidades financieras está
en riesgo, ya que los inversores aparecen cada vez más reacios a comprar los
bonos del país”.Remarca el salto de 63% a 74% en la tasa de las Leliq a 7 días
y advierte que “el país podría tener que pedir al FMI que delante los
desembolsos del stand-by programados para 2020”.
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