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Por Pablo Wende - Aunque todas
las miradas del mercado en relación a la deuda se centran a partir de los
vencimientos de 2020, los desafíos en realidad son mucho más cercanos y
urgentes. El ministerio de Hacienda deberá enfrentar vencimientos de
títulos de corto plazo en dólares por el equivalente a USD 6.500 millones hasta
fin de año. Junto con la estabilización del dólar, es uno de los temas más
complejos que deberá enfrentar el flamente ministro de Hacienda, Hernán
Lacunza, en estos meses de gestión.
La cifra sólo
incluye Letes denominadas en dólares en manos del inversores privados
(ahorristas, empresas, compañías de seguros y fondos comunes de inversión). A
eso se le suman los vencimientos de Lecap por el equivalente a unos USD 3.500
millones, pero con menos riesgo ya que se trata de colocaciones en pesos.
El peligro es que
los vencimientos en moneda dura harán caer las reservas en caso de que no se
puedan refinanciar. Distinta es la situación de los títulos en moneda
local. Éste es uno de los temas que tendrá que seguir de cerca en sus primeros
días de gestión el flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza.
La próxima
"prueba de fuego" será el martes próximo, cuando Finanzas tenga que
refinanciar USD 900 millones en Letes en manos de inversores privados. Seguramente
se saldrá a buscar fondos a cortísimo plazo, es decir títulos que venzan antes
del cambio de mando, el 10 de diciembre. Pero ni así se conseguiría refinanciar
la mayor parte del vencimiento. Por la diferencia el Tesoro tendrá que salir a
pagar dólares, que saldrán directamente de las reservas.
La semana pasada,
luego del derrumbe post PASO de los activos argentinos, se encendió la luz
roja. El secretario de Finanzas, Santiago Bausili, se vio obligado a dar de
baja la colocación de Letes con vencimiento a marzo 2020. La razón es que
tendría que haber convalidado una tasa de interés en dólares por las nubes
(arriba del 40% anual). Y optó por una refinanciación parcial con el título de
plazo más corto, a 105 días.
Nada hace suponer
que la historia será diferente en las próximas licitaciones. Será virtualmente
imposible refinanciar con nuevas colocaciones que venzan más allá del 10 de
diciembre, cuando asuma el nuevo Gobierno.
El candidato de
Frente de Todos, Alberto Fernández, reconoció el fin de semana que su idea
es hablar "uno por uno" con los tenedores de bonos para definir los
pagos a seguir con la deuda. Esta frase deja trascender su intención –en
caso de que sea elegido presidente- de avanzar en una renegociación.
Los mercados ya
descuentan en los precios que se irá a una estrategia relacionada a un canje
"amigable", que evite un nuevo default. Ayer tuvo que salir uno de
los referentes económicos del espacio, Guillermo Nielsen, a explicar que
en realidad no está prevista ninguna renegociación con bonistas. Pero el daño
ya se había producido, con un riesgo país que volvió a superar los 1.800
puntos.
Un canje de deuda
se concentraría sobre todo en la curva corta y media, bonos que vencen entre
2020 y posiblemente 2028.
¿Qué pasa con las
Letes en dólares que no consigan ser refinanciadas? El Tesoro deberá
cancelarlas en efectivo, lo que automáticamente haría caer las reservas. Se
trata de un tema delicado, ya que además el stock de reservas del BCRA viene
disminuyendo por una serie de factores: la venta diaria que efectúa el Tesoro a
razón de USD 60 millones diarios, las intervenciones del Central de la última
semana, el pago de deuda ya previsto con recursos del FMI y en las últimas
jornadas también jugó la caída de depósitos en dólares (los bancos encajan una
parte en el Central).
En los cálculos
previos que manejan algunos economistas, la estimación es que el Tesoro
finalmente tendría que salir a devolver entre USD 4.000 y USD 5.000 millones
hasta fin de año. El resto son títulos en manos de organismos públicos algunos
pocos casos puntuales que se las quedarían. En cambio, resulta altamente
improbable por ejemplo que un ahorrista que debe cobrar los dólares por un
próximo vencimiento esté dispuesto a refinanciar ante el fuerte aumento de la
percepción de riesgo del mercado.
La reestructuración
de deuda tras el default del 2001 no es un buen antecedente en ese sentido. Las
Letes que también se emitían a cortísimo plazo (tres meses como máximo)
entraron en la reestructuración y los ahorristas recibieron títulos de hasta 30
años de plazo con quitas que superaron el 70%.
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