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Por Ariel Maciel - La
actividad industrial ya tiene un piso de caída del 6% para todo el 2019,
siempre y cuando las condiciones económicas se mantengan estables de acá a fin
de año, un escenario poco probable de cumplirse ante la inestabilidad
financiera y la crisis productiva que acecha al país. Así lo considera la Unión
Industrial Argentina en un análisis que involucra el cruce
técnico de estadísticas y pronósticos de la realidad de las fábricas.
Según pudo
saber BAE Negocios, la caída de la actividad industrial de 4% para
el 2019 sufrió un duro golpe de realidad durante el primer semestre, a pesar de
las advertencias que la conducción de la UIA le realizó al
Gobierno nacional. "Les dijimos que sin sensibilidad en el plan económico
iba a ser una catástrofe social, laboral y productiva, y que iba a desatar una
reacción electoral devastadora para Cambiemos", afirmó
uno de los líderes de la principal central fabril local.
La pésima
performance de la actividad automotriz, ligada a una pobre actividad
exportadora debido a retenciones y caída de la actividad económica de Brasil,
llevaron a poner por encima del 6% el descenso productivo fabril total, lo que
superaría incluso la crisis del 2009, en donde el derrumbe fue del 6,1% aunque
con antecedentes de fuerte tracción y una recuperación fuerte en el corto
tiempo.
La comparación con
2009 es poco favorable para el Gobierno y así lo alertan desde la UIA. Sucede que en ese
momento se producía una caída pronunciada en un contexto de crisis
internacional, con el antecedente de un fuerte crecimiento en el período entre
2003 y 2008. "Ahora no es fácil pero no es un problema internacional sino
que se trata de un problema más bien doméstico, más allá de que el mundo no
ayuda demasiado", destacó otra fuente consultada.
Los industriales
denominan la “década perdida” el camino en descenso de la actividad
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"Tenemos una
caída acumulada de 8,3% en el semestre, del cual sabíamos que era malo. Pero esa
contracción se había recortado en el segundo semestre con mejoras chicas pero
ad referéndum de que el dólar no se disparara. Pero pasaron cosas",
analizó una fuentes consultada por este diario.
En el Centro de
Estudios de la UIA habían
previsto una caída de "conservadora" de 4% para el 2019 aunque
debieron retomar la lapicera ante la corrida cambiaria que se inició la semana
pos PASO para recalcular. "Si bien tenemos un piso de comparación muy bajo
en el semestre, y más allá de que julio pueda dar bien, la crisis del dólar
cambió toda la situación", confirmó un integrante de la central fabril.
Hubo diversas
variantes que se combinaron para desatar la crisis. El mercado interno no
termina de traccionar y las exportaciones no ayudaron del todo. Los retenciones
que se aplicaron a la soja redujeron el nivel de molienda, "que hubiese
sido mayor si no se eliminaba ese diferencial entre el poroto y el
aceite".
Los alimentos y los
productos farmacéuticos sufrieron un fuerte golpe por el mercado interno. A
este escenario se sumó la reducción del crecimiento de Brasil, que estimaba
para el 2019 un ascenso de 2,5% y que en la última revisión se instaló en 0,2%.
"Estamos en más de una década perdida, lo que es tremendo", se
lamentó otra fuente fabril.
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