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Por Mariano Cuparo Ortiz
- La salida del cepo, el fin de la obligación para los exportadores de liquidar
sus ventas, la desregulación del ingreso de inversiones especulativas del
exterior (es decir, la eliminación de la obligación de permanecer durante 6
meses) y el endeudamiento externo, con la carga de intereses y que generó,
tuvieron costos en materia de salida de divisas. Por esas causas, entre la fuga
de residentes, el drenaje generado por inversores especulativos extranjeros, la
remisión de utilidades y el pago de intereses, se perdieron US$118.429
millones. Un poco más que el equivalente a dos acuerdos stand by con el FMI.
Fueron así algunas de las principales explicaciones estructurales para
los episodios de crisis por balance de pagos que ocurrieron desde abril del
2018 hasta la semana pasada. A ese número se le pueden agregar US$14.800
millones de exportaciones no liquidadas, según la estimación de un informe
publicado ayer por la Universidad de Avellaneda (Undav) a partir de cruzar los
números de exportaciones del Indec con los del MULC del BCRA.
La investigación de la Undav se refirió al problema de la vulnerabilidad
externa, que tuvo un nuevo capítulo resonante durante la semana pasada, y
destacó que "a las causas del colapso hay que buscarlas no en las
elecciones sino en el modelo". Expresó: "Desde la llegada de Macri al
poder se tomaron un conjunto de decisiones que nos llevaron a la situación que
estamos viviendo ahora. Una de las más relevantes fue la libre circulación de
capitales que permitió la fuga que se dio en estos 4 años".
El BCRA publicará
esta semana el número de la fuga de capitales de julio, previo a lasPASO. Si bien la dinámica
electoral golpeó fuerte y se espera que para agosto haya habido un nuevo salto
importante, la publicación del jueves mostrará la continuidad de una variable
que nunca amainó y que permite explicar el carácter estructural de la
vulnerabilidad externa argentina. Desde que asumió Cambiemos, con la quita
del cepo, la fuga de capitales totalizó US$72.233 millones. En segundo lugar
aparecen los dólares que salieron por el pago de intereses de la deuda, que
fueron US$36.381 millones. El tercer puesto se lo llevó la cuenta servicios,
que por el turismo generó pérdidas por US$32.904 millones.
La fuga batió récords históricos durante los últimos tres años. Para el
2019, las proyecciones base de la consultora LCG prevén que llegue a US$22.000
millones, aunque desde la consultora avisan que, si la corrida continúa,
deberán corregir al alza. El MULC nació en el 2002 y hasta noviembre del 2015
había totalizado una fuga de capitales de US$107.534. Sólo en los últimos tres
años y medio se alcanzó una de dos tercios de ese total, ya que la acumulada
durante Cambiemos fue
de US$72.233 millones. En ese sentido, desde noviembre del 2015 nunca se
hilaron cuatro meses seguidos en los que la fuga estuviera por debajo de
US$1.000 millones.
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