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Por Francisco Jueguen - Con la necesidad de
demostrarle al mundo que la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI)
sigue siendo positiva y sin tensiones con la Argentina pese a los cambios en
los contextos político y económico, la misión del organismo que llegó ayer al
país por primera vez tras las PASO y el nuevo equipo económico del Gobierno se
reúnen otra vez esta tarde.
"El
diálogo entre las autoridades es continuo y fluido", habían mencionado
ayer en el equipo que conduce el flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza,
que ya reafirmó que se cumplirán las metas fijadas en el acuerdo stand-by. Sin
mayores precisiones, en el Ministerio de Hacienda habían buscado que la foto
del encuentro sirviera de señal contundente al mercado sobre la continuidad del
buen vínculo existente entre Mauricio Macri y el FMI.
Esta
tarde se realizaban dos nuevas reuniones. En la primera participaban los
equipos técnicos de Hacienda y el Banco Central (BCRA) para evaluar los
próximos pasos. La segunda, en tanto, sería una versión ampliada de lo que
sucedió ayer en el marco de una multitudinaria marcha a favor de Macri. Allí se
revisaron los números, las últimas decisiones de la administración -sobre todo
el último paquete de medidas lanzado por el Gobierno- y el futuro cercano de la
economía argentina.
Por
otra parte, según dijeron desde el círculo cercano a Alberto Fernández a LA NACION, el director del Departamento del Hemisferio
Occidental del Fondo, Alejandro Werner, y el encargado de la misión argentina,
Roberto Cardarelli, se verán mañana las caras con el equipo económico opositor
en las oficinas que el principal candidato del Frente de Todos tiene en la
calle México, en el barrio de San Telmo. Allí podrían estar las espadas
económicas del albertismo: Guillermo Nielsen, Cecilia Todesca y Emanuel Alvarez
Agis. Matías Kulfas está de luna de miel en el exterior.
Ayer el
ministro de Hacienda, mantuvo un encuentro con Werner, Cardarelli y el
encargado de la oficina local del organismo, Trevor Alleyne. Participaron
también el presidente del BCRA, Guido Sandleris; el vicepresidente de esa
entidad, Gustavo Cañonero, y el secretario de Política Económica, Sebastián
Katz.
Cerca
de Lacunza habían ratificado que el actual encuentro con el Fondo es
"protocolar", es decir que la visita no se convertirá en la quinta
revisión del acuerdo stand-by, aún pendiente de resolución. En el Gobierno
confían, sin embargo, en que los números de una quinta revisión serán
satisfactorios para los técnicos del FMI. Así lo aseguró Lacunza el martes
pasado en conferencia de prensa, y lo ratificó en la entrevista con LA NACION publicada hoy.
De de
esa quinta revisión surgirá el diagnóstico (el llamado staff report) del equipo técnico y la posible
aprobación por parte del directorio para que el organismo que conduce David
Lipton interinamente apruebe la remisión de otra cuota del préstamo por 5400
millones de dólares en septiembre.
En la
actual situación de volatilidad de los mercados, la llegada de ese desembolso
es fundamental. La economía argentina sufrió un fuerte cimbronazo el lunes 12
de este mes, tras los sorpresivos resultados de las primarias. El desarme de
carteras con activos locales llevó a una devaluación del peso de más de 20%,
una suba del riesgo país y el desplome de acciones y bonos.
La
fuerte apreciación del dólar hizo que el Gobierno tomara medidas "para
proteger el bolsillo de los argentinos", que no aparecían entre las
posibilidades tras el acuerdo con el FMI. En la entrevista con LA NACION, Lacunza descartó tensiones por ese tema.
Además,
el BCRA debió vender unos US$700 millones de reservas para controlar el tipo de
cambio y volver a estabilizar el mercado, algo que finalmente parece haber
conseguido. No es algo que el FMI no hubiese anticipado en su último reporte,
cuando mencionó los riesgos políticos: presión dolarizadora, más inflación,
subas de tasas y posibles problemas en la sustentabilidad de la deuda, mucha de
esta de corto plazo.
Desde
el organismo multilateral, dijeron a este medio que probablemente no haya
comunicación oficial de lo que ocurra en los encuentros con Hacienda y la
oposición. La palabra oficial recién llegaría, estimaron en el Fondo, cuando la
misión vuelva a Washington.
LA NACION
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