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Por Carlos Burgueño - Según el macrismo, el Fondo Monetario
Internacional (FMI) no abandonará al Gobierno en el que
probablemente sea el último tramo de su gestión; y aprobará antes de las
elecciones del 27 de octubre el desembolso de los aproximadamente u$s5.420
millones que le corresponderían al país por el tercer desembolso pactado.
Y buscará comenzar a discutir lo antes posible con el equipo económico que
designe Alberto Fernandez la continuidad de la relación entre el organismo
financiero y el país. Especialmente si desde el bando vencedor de las PASO
continúa la posición de anunciar una renegociación inmediata en los términos
del acuerdo stand by vigente. La clave de la intención, más
política que económica, de garantizar la relación futura (a cierto costo) entre
el Fondo y el país; fue el desembarco del sábado pasado del director gerente
para el Hemisferio Occidental, Alejandro Werner; a esta altura el principal
responsable del futuro de la relación con el país dentro del organismo. Y, afirman
desde la sede del FMI, el que detenta la lapicera número dos del organismo,
luego del norteamericano David Lipton, ante la virtual acefalía por la salida
de la francesa Christine Lagarde y la falta de definiciones por la llegada de
Kristalina Giorgieva.
El equipo económico
de Mauricio Macri le transmitió al ala política del Gobierno (incluyendo al
Presidente) que, casi sorpresivamente, la presencia del mexicano- argentino
Alejandro Werner en el país integrando la misión; tiene como garantía la
continuidad del acuerdo vigente. Y la seguridad que desde Washington, en el
momento en que el caso argentino comience a ser tratado por el board que
deberá aprobar, o no, el giro de dólares; habrá un apoyo final a la Argentina. El
mensaje que trajo Werner al país fue simple y claro: no será desde Washington
que se presionará a la Argentina a una crisis en medio de una transición
política definitoria. Y menos se buscará iniciar una relación con un nuevo
gobierno, desde una posición de ruptura de parte del organismo financiero
internacional. En todo caso, y en esto serán duros, todas las dudas estarán
plasmadas en el paper final de la misión que tendrá como
responsable de redacción al italiano Roberto Cardarelli; quien, esta vez, no
fue jefe sino número dos; ante la fuerte presencia (política y económica) de
Werner.
Sobre los primeros
pasos en la discusión entre el Gobierno y los enviados de Washington, se
reconoció desde Buenos Aires el interés del equipo de Cardarelli de conocer el
costo exacto que calcula Hernán Lacunza y su gente; sobre el paquete
fiscal que lanzó Mauricio Macri luego de las PASO. Para el Gobierno serán
50.000 millones de pesos, que serán cubiertos, en parte, por la herencia de
Nicolás Dujovne de un superávit primario de unos 36.000 millones pesos en el
primer semestre; y lo que la recaudación aporte por el incremento en la
actividad interna a partir del vuelco de los pesos otorgados por el Gobierno. Y
que al final de la historia el resultado fiscal sería neutro.
Sin embargo, para
que se note, habrá que esperar a tener los números de octubre, los que se
conocerán en noviembre. Después de las elecciones. Habrá que ver si el
argumento les cierra a los hombres de Cardarelli; que, igualmente, podrán
el centro del análisis corriente en dos variables pactadas de imposible
concreción: las metas inflacionarias y el gap entre el alza de
los precios y la recaudación. La especulación desde Buenos Aires es que
desde Washington habrá críticas en el “paper” redactado por Cardarelli,
de un tono aún más alto que las que el romano imprimió luego de terminada su
primera misión del año (cuando pidió terminar con el Monotributo); pero que
finalmente la recomendación final al board será la de aprobar
el desembolso para el país. Y comenzar lo antes posible la reconstrucción en la
relación con el próximo gobierno.
Cita
El primer encuentro
formal con el “albertismo” se dará esta tarde; cuando Werner, Cardarelli y el
jamaiquino Trevor Alleine (un hombre que en los últimos meses demostró cierta
habilidad diplomática y el arte del manejo de los secretos), se encuentren con
Guillermo Nielsen, Matías Kulfas (ya de regreso al país) y Cecilia Todesca.
Pero el valor agregado del encuentro será que el propio Alberto Fernández será
el que encabeza la exposición de la postura del frente ganador de las Paso. La
posición primaria del albertismo será la de escuchar a los visitantes y aceptar
cualquier tipo de requerimiento de debate sobre números y críticas a la
situación actual. Pero que la posición pétrea desde este costado; es la de
mantener la máxima que reza que no hay nada que comenzar a negociar con ellos,
ya que aún Alberto Fernández sólo es un candidato y que las PASO no
institucionalizan su presencia en el poder. Lo que si volverán a mencionar en el
encuentro de hoy, son los anticipos que en el encuentro del 27 de junio pasado;
cuando el propio Werner llegó a Buenos Aires en visita extraoficial para
reunirse con los candidatos de la oposición. En ese encuentro, Fernández fue
diplomático pero directo al cuestionar la autorización del FMI para que el
gobierno de Mauricio Macri pudiera utilizar dólares del stand by para
contener el tipo de cambio.
“Cuénteme, y
sabiendo que ustedes tienen sus obligaciones políticas, ¿cómo fue que se aprobó
el último acuerdo, donde se está violando el acta constitutiva del FMI? ¿Cómo
le dieron un préstamo semejante a Macri en estas condiciones?”; fue la frase
para romper el hielo de Fernández.
El candidato
hablaba puntualmente de la habilitación que había llegado el último 29 de
abril, para que el Gobierno pudiera utilizar hasta u$s9.000 millones para
contener eventuales corridas hasta fin de año; mecanismo que le permitió al
Gobierno sostener una estabilidad cambiaria hasta las elecciones PASO. Definió
ante Werner a ese último acuerdo como un pacto “con Macri, no con la Argentina”
que generó “un dólar ficticio y electoral”; cuestión solucionada, a la vista de
los albertistas, con la devaluación del lunes 12 de agosto pasado. Relató
Fernández el artículo VI de la Carta del FMI, en el párrafo donde se menciona
que “ningún miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer
frente a una salida considerable o continua de capital”. Werner escuchó callado
la siempre diplomática embestida; y, según los locales, asintiendo con la
vista. Insistió luego Fernández en que “se comprende que hay cuestiones
políticas detrás” (sin mencionar la cuestión de la acción directa de Donald
Trump en el último préstamo), y lanzó otra estocada: “de los u$s39.000 millones
que ya prestaron, se fugaron ya u$s30.000 millones. ¿Y van a prestar u$s11.000
millones más? Se los van a dar para que se siga financiando la fuga”.
El nuevo dato que
tienen los albertistas en carpeta, es que desde esa reunión de junio hasta la
semana pasada, la salida de divisas se incrementó en unos u$s9.000 millones.
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