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Por Pablo Wende - En medio de
la crisis que se desató entre los inversores tras el resultado de las PASO, las
reservas del Banco Central sufrieron una drástica caída, que amenaza como
mínimo con mantenerse o incluso acelerarse en las próximas semanas. El stock
cerró el viernes en U$S 58.259 millones, pero con riesgo a que continúe una
fuerte caída en los próximos meses.
El fenómeno, que es
uno de los principales reflejos del nivel de desconfianza de los mercados en
Argentina, es monitoreado a diario por el titular del BCRA, Guido Sandleris. Obedece
no a una sino a múltiples causas. En algún punto se puede ver la caída de las
reservas como la contracara de la necesidad que tiene el Gobierno de evitar
otro pico en la cotización del dólar en la previa electoral y quizás luego de
los comicios también.
Sólo en agosto, la
caída de reservas ya supera los USD 9.500 millones, con un nivel que finalizó
el viernes en USD 58.200 millones. El candidato presidencial Alberto
Fernández sugirió la necesidad de "cuidar" las reservas, pero este
deseo choca con un gran obstáculo. Sería complicado no utilizarlas si al mismo
tiempo se pretende controlar un nuevo salto del tipo de cambio tras la
devaluación que llevó al dólar de $ 46 a $ 55 en el mercado mayorista luego de
las elecciones primarias del 11 de agosto. Mucho más teniendo en cuenta que la
ansiedad irá en aumento a medida que se acerquen las elecciones.
Concretamente, ¿qué
hay detrás de este acelerada pérdida del nivel de reservas? Los siete motivos
principales son las siguientes:
Vencimientos de
deuda: es el objetivo principal de los desembolsos del FMI, lo que
originalmente llevó a la Argentina a pedir la ayuda financiera a Washington.
Todos los vencimientos de capital e interés se pagan con el préstamo del Fondo,
con el consiguiente impacto en las reservas. Está dentro de lo previsto en el
acuerdo y se viene cumpliendo mes a mes con las distintas obligaciones. Sin
embargo, el repago de deuda no logró recuperar la confianza de los inversores y
los mercados siguen cerrados al financiamiento voluntario para Argentina.
Intervenciones
cambiarias del Central: luego de las PASO, la entidad que preside Guido
Sandleris comenzó a vender dólares en forma directa para abastecer con más
oferta al mercado y frenar la escalada de la divisa. No lo había hecho hasta
ahora, ya que venía suavizando los movimientos cambiarios con venta de futuros
y suba de la tasa de interés. Estas ventas se reflejan de manera directa en el
stock de reservas.
Venta de dólares
del Tesoro: como parte de la negociación alcanzada con el organismo a
principios de año, se llegó a un acuerdo para que el Tesoro venda diariamente
USD 60 millones vía licitaciones, hasta fin de año. De esta manera, se
procuraba abastecer al mercado de una oferta constante de dólares y así evitar
oscilaciones bruscas en el tipo de cambio. Este objetivo se venía cumpliendo de
manera razonable, hasta que el resultado de las PASO provocó un gran salto del
tipo de cambio.
No renovación de
Letes: está también vinculado con la necesidad de pagar la deuda. Pero en
este caso, al tratarse de vencimientos de corto plazo la renovación de deuda en
dólares se venía cumpliendo adecuadamente. Es posible que en la próxima
licitación del martes sólo se consiga una renovación parcial de los U$S 900
millones en Letes que están manos del sector privado. Si es así, el Tesoro
tendrá que pagar con dólares que están depositados en el BCRA. Hasta fin de
año, el vencimiento de estos títulos en dólares de cortísimo plazo suma arriba
de los USD 6.500 millones.
Devolución de un
préstamo a bancos: sucedió en la última semana. La caída de bonos gatilló
una cláusula que le permitió a un consorcio de seis entidades internacionales
solicitar la devolución de un préstamo otorgado con el propósito de fortalecer
las reservas. La cancelación del "repo" (préstamo contra garantía de
bonos) provocó a mediados de la semana pasada una disminución de USD 2.600
millones del stock de reservas del Central.
Caída de depósitos
en dólares: no son pocos los economistas que vienen discutiendo la
conveniencia de contabilizar como reservas los encajes que los bancos efectúan
en el Central de los plazos fijos en moneda extranjera que realizan individuos
y empresas. Claramente se trata de divisas que pertenecen a los ahorristas y no
pueden ser utilizadas por el BCRA. Desde el resultado de las PASO ya salieron
de los bancos unos USD 2.000 millones, aproximadamente un 6% del total de
depósitos en moneda dura. Los bancos tienen liquidez de sobra para enfrentar
esa salida, pero de todas maneras se refleja en reducción de reservas.
Oscilación
cambiaria: como parte de las reservas se encuentra en otras monedas,
cualquier modificación de cotización tiene impacto en el stock. Esto se notó
sobre todo en julio, cuando la devaluación del yuan ante la guerra comercial de
China con Estados Unidos significó una caída cercana a los USD 300 millones. Se
trató de un hecho puntual, pero que reflejó el efecto de un debilitamiento de
monedas como el yuan o eventualmente el euro en las reservas.
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