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Por Paula
Krizanovic - Solo con las empresas en las cuales intervino personalmente, el
gestor de fondos e inversor argentino Lisandro Bril podría armar el libro más
completo de la historia del ecosistema emprendedor argentino.
Fue uno de los primeros inversores ángeles del país, cuando
apostó por Amtec, una pequeña empresa que desarrollaba software para compras
por Internet desde Santa Fe, cuando todavía no había e-commerce en Argentina.
Junto con su socio, Alejandro Etchart, invirtieron entonces 200 mil dólares en
un emprendimiento que años después terminó siendo NEORIS, una de las mayores
empresas de software de la región.
Despegar, Bonvivir,
Gemelo, Technisys son otras de las firmas donde a lo largo de los años
estuvieron sus fichas, ya como gestor de fondos de capital de riesgo. También se interesó por el emprendimiento de un
joven Marcos Galperin, quien quería "clonar" a eBay desde la
Argentina para Latinoamérica.
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Días después de que
Galperin le presentara esta idea, le
golpeó la puerta un tal Wenceslao Casares, para proponerle participar de una
empresa de Internet llamada Patagon. Bril era de los pocos en el país
que efectivamente invertía en la economía digital que los bancos y otras
entidades de financiamiento aún no habían logrado avizorar, y
"Wences" necesitaba su ayuda para reclutar al management de la
empresa.
Bril propuso
ingresar en este negocio a sus socios en la firma de headhunting Spencer
Stuart, pero ellos prefirieron perderse aquella apuesta que resultó ser
millonaria, y también perdieron a Bril, quien tres meses después decidió dejar
la compañía para armar lo que fue la primera
iniciativa de venture capital (VC) de gran escala en la Argentina. El fondo
Hicks Muse Tate & Furst "compró" su idea y le destinó
20 millones de dólares para invertir en el país.
"Una vez
conformado ese fondo, los 200 mil dólares que habíamos puesto con Alejandro
como 'angel investors' en Amtec se transformaron en una Serie A de cuatro
millones de dólares. En dos años construimos una compañía de 250 programadores
de Rosario, Buenos Aires y San Pablo", recordó la leyenda del VC en
diálogo con iProfesional. Años después, al asociarse con la mexicana
Cemtec, Amtec se transformó en NEORIS, la empresa insigne de desarrollo de
software para la economía digital latinoamericana. Bril y Etchart vendieron su
parte en 30 millones de dólares.
Bril tiene en su
haber varias salidas exitosas. Las más recientes fueron en Grandata, donde
vendió su participación en la firma de monetización de datos móviles por 5
millones de dólares (habiéndola comprado en un millón); y Technisys, donde
ingresó otro millón en 2009 y el 4 de abril de 2019 vendió multiplicando por 12
y con una tasa de retorno del 27%.
Continuando con la
historia desde un punto de vista más institucional, tras un breve paso por el
periodismo y luego otro más largo como Head Hunter en Spencer Stuart, este
graduado de Harvard Business School también puso la piedra fundacional en la
filial local de la consultora Booz Allen Hamilton, y en entidades como Endeavor
Argentina, el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y
el Crecimiento (CIPPEC) y del Centro de Innovación Tecnológica, Empresarial y
Social (CITES) de Grupo Sancor.
Hoy
en día, además, participa como consejero en el "board" de seis
empresas, y lidera tanto el fondo como la "company builder" AX
Ventures.
En su "tiempo
libre" este año se dedicó a armar una alianza para hacer scouting de
tecnologías en Israel y abrió en ese país las oficinas de Grupo ASSA. Fue
además uno de los dos representantes de fondos locales invitado a una
conferencia del Silicon Valley Bank en San Francisco en agosto, donde 70
entidades de VC se dieron el lujo de consultarlo sobre el futuro de esta
Argentina con un final abierto pero con fecha de definición en octubre.
Podría estar
haciendo estas mismas tareas desde cualquier otra parte del mundo pero recibió
a iProfesional desde su "home office" en avenida Libertador
en Buenos Aires. Desde su ventanal se ve el despegue y arribo de aviones de
Aeroparque, pero Bril explica por qué quedarse haciendo Venture Capital en
Buenos Aires: "Argentina tiene un potencial brutal en todo aquello que
emerge de dos canteras científico-tecnológicas; biotecnología aplicada al campo
y a la salud por un lado, y por otro todas las derivaciones que surgen de haber
tenido el ciclo nuclear completado. Es el único país de América Latina que lo
tiene completo con ciencia propia y para la paz".
-¿Pero por qué
seguir haciendo inversiones de riesgo a largo plazo cuando en el mismo mercado
es tan rentable la "bicicleta" financiera?
-Hay un solo
motivo: si querés que tus hijos se queden en su país y tengan un futuro.
-¿Para usted los
emprendedores argentinos deben seguir copiando aquellos modelos de negocio ya
probados en el mundo y adaptarlos aquí?
-No. Para eso
inventamos CITES. Ahora yo invierto
exclusivamente en talento argentino que tenga una innovación a nivel global.
Eso es inteligencia artificial, biotecnología, etc. También fintech,
porque Argentina tiene muy buena reputación en el mundo en esa área, lo mismo
que tecnologías para el campo.
Pero ojo, es cierto
que hay todavía muchas cosas que se pueden hacer acá de esa manera: ver lo que
funciona en el mundo y hacerlo con talento local, que es más económico que el
de Alemania, Italia o Suiza. Argentina en sus núcleos urbanos, especialmente en
Buenos Aires, es Europa al nivel del talento, pero con otro sistema
institucional. No tenemos las instituciones europeas, pero tampoco las
chilenas, uruguayas o peruanas. Tenemos las argentinas, que es lo que nos hace
tan creativos.
Riesgo y
oportunidad
Como si todo esto
fuera poco, Bril tuvo también un destacado paso por el sector público,
como Subsecretario de Comercio Exterior
de la Nación en el Gobierno de Raúl Alfonsín, nada menos que en la etapa de
gestación del Mercosur.
Juan Sourrouille
era el ministro de Economía y había sido profesor de Bril. Mientras él se
encargaba de la macroeconomía, que entraba en una etapa de hiperinflación, un
tal Roberto Lavagna, que era secretario de Industria y Comercio Exterior, tenía
a Bril a cargo de Relaciones Exteriores y a Beatriz Nofal en Industria.
"Ella fue la arquitecta intelectual de la integración intraindustrial",
recordó el inversor de VC.
"La idea era
que Argentina, que en materia de integración industrial era un mercado cerrado,
y en Brasil tenía una pista de aterrizaje para hacer gimnasia competitiva y de
ahí salir al mundo", sostvo.
-¿Hay entonces
ahora una nueva oportunidad a través del acuerdo entre el Mercosur y la Unión
Europea?
-La integración con
la UE crea toda una nueva agenda, con una dimensión que tiene algunos
ingredientes similares a los de esa discusión con Brasil pero con un mercado de
800 millones; más grande y más rico.
-¿Esa oportunidad
se puede desvanecer si Jair Bolsonaro cumple su promesa de salir del Mercosur
en caso de que en las elecciones triunfe la oposición?
-En la mayoría de
los escenarios que puedan surgir tras las elecciones de octubre, excepto en el
caso de que se plantee un equipo económico cerrado a comerciar con el mundo, a
la Argentina la veo integrada con Europa
sí o sí. Sería mejor que fuéramos juntos como Mercosur, pero sino será cada uno
en función de sus intereses nacionales. Desgraciadamente, será juntos o
dominados. Si Brasil sale del Mercado Común, se repetirá la
historia, como cuando en el siglo XIX los ingleses nos dividieron y Argentina
se articuló productivamente con el mundo.
De hecho el 22 de
agosto, luego de que el gobierno de Bolsonaro mencionara esta posibilidad de
salirse del Mercosur si se impone la fórmula de Alberto Fernández y Cristina
Fernández, me encontré en privado unos minutos con Fernando Henrique Cardoso,
que estuvo de visita en Buenos Aires, durante un almuerzo en el Hotel Alvear.
Él además de ser expresidente de Brasil, es un visionario respecto de todo lo
que ocurre en América Latina y nos conocemos de mi etapa en el Gobierno del Dr.
Alfonsín. Él también está a favor de la integración de Argentina y
Brasil. Coincidimos en que la estrategia
conveniente para ambos países y ambos pueblos es ir juntos a negociar con el
mundo y no por separado.
-Todo esto es
posible si no avanza la iniciativa de Francia, de oponerse y romper el acuerdo
entre los dos bloques. ¿O avanzará de todas maneras?
-Yo creo que en
todo caso, nuevamente será juntos o dominados. Iremos Argentina y Brasil a
comerciar con el mundo, y será con la Unión Europea y sino lo haremos
directamente con el Reino Unido, con Alemania, etc. América del Sur se va a
integrar con Europa, sino el mundo quedará "bipolar" entre China y
Estados Unidos.
-¿Qué sectores del
ecosistema emprendedor pueden aprovechar el convenio con la UE?
-La oportunidad
para todo lo que tenga que ver con alimentos es grande y eso mueve el país. Esa
es la Argentina productiva, la que produce dólares, que está conectada con el
mundo, que tiene una visión sustentable en lo ambiental e inclusiva en lo
político por naturaleza. Para todas las economías regionales es una gran
oportunidad. El VC ahí tendría chance si lograra replicar el modelo que
implementó por ejemplo Chile para el salmón o los berries. En Chile no había
producción de salmón para exportación y hoy exportan 2.000 millones de dólares,
porque se creó la infraestructura pensando ese modelo de negocio. Si acá hubiera un "master plan" para
nuestras economías regionales, que no hay, con una oficina de planeamiento al
nivel del Poder Ejecutivo, podríamos desarrollar el VC a gran escala en la
industria de alimentos. La integración con Europa va a generar que
haya fondos especializados en nutrir esa posibilidad de exportar del Mercosur
al mundo, haciendo pie en Europa.
-¿Y para el sector
industrial?
-El PBI de
Argentina son 400 billones de dólares. El 17% de eso es industrial. La mitad
del producto bruto industrial es Pyme. Según un estudio del CIPPEC y el INSTAL,
la mitad de su producción son productos sensibles, que son los que van a tener
que competir si se abre el mercado a la UE. Se podría hacer una estrategia
de transformación productiva que les permita a las mejores Pymes industriales
argentinas entrar en un proceso de integración con Europa de manera
competitivamente sustentable. Pero tenés que invertir el 20% de ese producto
bruto por año de una manera inteligente y continua durante los próximos cinco
años. ¿Cómo se hace eso sin banca de desarrollo, que no tenemos, y sin mercado
de capitales? Crear un buen banco de desarrollo, como tiene por ejemplo Singapur,
demora unos siete años. Y crear un mercado de capitales tiene un punto de
partida que es la confianza en el país. Pero los que menos confían en el país
son los propios argentinos.
Entonces, si el
próximo gobierno quiere que haya inversiones lo que tiene que hacer es lo mismo
que hicimos en el '85 u '88. El gobierno debería crear el mercado. No tengo
ninguna duda de que la forma de política económica industrial y productiva para
poder invertir esos 3,4 billones de dólares de producto industrial, y que si se
puede montar en un año, es una industria de VC con tecnología y 'middle market'
de financiamiento a las empresas. Hablé con la gente del IFC y del BID y
les interesa. Ellos quieren que esta integración con Europa funcione bien. Hay
entidades de Alemania y de España interesadas, y de Gran Bretaña también porque
ellos tienen el "Brexit". Hay organismos multilaterales que están
interesados en que se creen estos fondos que van a financiar la
reestructuración industrial en la Argentina y las actividades con potencial
exportador hacia Europa.
-¿Cuán grande puede
ser un mercado de VC en Argentina orientado a exportar a Europa?
-Hay lugar para que se creen unos 15 fondos
productivos orientados a capturar la oportunidad de negocio de exportar a
Europa. Hoy en Argentina no hay ningún fondo todavía con esta tesis
de inversión.
-Y en ese contexto,
¿cuáles son sus planes?
-Si abro un nuevo
fondo con esta tesis de inversión, será de aquí a tres años. Con todo viento en
popa, un fondo de VC no se abre en menos de un año y medio.
-¿La última
devaluación no cambia su opinión al respecto?
-La Argentina sigue
estando en un muy buen momento posible. Porque somos muy rápidos para darnos
cuenta para dónde sopla el viento y adaptarnos. En Argentina los extranjeros
quedan paralizados del miedo. Acá no tenemos instituciones, pero gimnasia
creativa para ir rápido, tenemos. Yo soy una historia de fracasos, pero no
dejo de fracasar sin perder el entusiasmo. Aquí
hace falta invertir para poner a la Argentina productiva 4.0 para exportar. Y
no lo va a hacer ni la banca de desarrollo, que no existe en el país, ni las
instituciones, porque no tenemos. Lo va a hacer la industria de VC con
tecnología aplicada a la producción, a los alimentos, las fintech, la salud,
todo pensando en el mundo y con Europa de plataforma de aterrizaje.
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