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Por Carlos Burgueño -Efectivamente, Mauricio
Macri perdió el poder. Es difícil negociar hoy con alguien en su situación. Y,
evidentemente, usted será el próximo presidente.
-Yo sólo soy un
candidato.
-¿Cómo podemos
salvar este problema institucional?
-Eso me excede. Es
un tema que debe tratar con el Gobierno.
Alejandro Werner dejó
ayer claro que para el Fondo Monetario Internacional (FMI) resulta urgente
comenzar a negociar con Alberto Fernández y su equipo el futuro del
acuerdo con el organismo financiero. El director gerente para el Hemisferio
Occidental fue el principal vocero de la posición ya oficial del FMI, en el
encuentro que ayer los integrantes de la misión en la Argentina mantuvieron con
los representantes del Frente de Todos. Los visitantes hablaron sin eufemismos ni
rodeos sobre cuál será la relación futura con el país. El candidato aceptó el
desafío, pero aclaró en todo momento que lo que se escucharía en la reunión
cumbre de la calle México, serían opiniones suyas y de sus colaboradores. Pero
que hasta que no fuera presidente electo, no se sentaría a discutir las
condiciones de un futuro acuerdo. Werner, siempre diplomático y receptivo a
nuevas ideas (especialmente en lo que se refiere al reconocimiento del terreno
local), llegó rápidamente a una conclusión: “Estamos ante un problema
político de difícil solución. Estamos trabajando con gente que se va, y
necesitamos trabajar con la gente que llegará”. Hubo allí un segundo “me
excede” del candidato, que recordó que “aún no fui electo” y una
conclusión puntual al hablar de “límite político”generado por el resultado
de las PASO.
Cuando la
conversación giraba por el mismo callejón sin salida, el candidato dejó a los
visitantes un mensaje optimista: “nosotros sabemos cómo hacer crecer al
país, ustedes no. Dejenos esa tarea a nosotros; y ustedes cobrarán y todos nos
llevaremos bien”. Asentían sonrientes y con mirada de confianza, los
escuderos del candidato: Guillermo Nielsen, Santiago Cafiero y Cecilia
Todesca.
En todo momento el
encuentro fue agradable y diplomático. Al punto, según los anfitriones, de
definir a Werner como “un caballero” y a Roberto Cardarelli como
un técnico “que conoce muy bien la Argentina y sabe reconocer errores”.
Evidentemente el italiano, principal responsable del caso argentino, conquistó
los corazones económicos de los locales con una frase rápida al hablar sobre
las casusas de la inflación en el país. Lejos de las discusiones clásicas
ortodoxas monetaristas contra las keynesianas; Cardarelli reconoció que uno de
los problemas para bajar seriamente el alza de precios en el país, es la “concentración
de los mercados”. El economista del FMI le puso nombre y apellido a su
conclusión: “en el mercado panadero, por ejemplo, el 80% está manejado por
Bimbo”. Para la manera en que dentro del albertismo se está diseñando el futuro
combate contra el alza de precios a largo plazo, las palabras de Cardarelli
sonaron como música. O como reconocimiento al estructuralismo. Dada la
receptividad de los visitantes a la crítica, al menos en el capítulo inflación,
el albertismo mencionó a la imposición de ajustes salariales y a los pagos a
los jubilados como mecanismo de búsqueda de equilibrios fiscales y reducción en
la presión sobre los precios. Según Alberto Fernández “los salarios
bajaron desde la aplicación del acuerdo con el FMI un 20%, con lo que no pueden
ser nunca los responsables del alza de la inflación”. En este caso, de
parte de los visitantes, hubo silencio.
La mayor parte de
la discusión se la llevó el recordatorio de los locales por la situación de
violación del artículo IV del Acta Constitutiva del organismo cuyo primer
párrafo dispone que “ningún miembro podrá utilizar los recursos generales
del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital”.
Alberto Fernández recordó que en el encuentro que el 27 de junio pasado el
mismo Werner mantuvo con el candidato en las mismas oficinas de la calle
México, ya le había reprochado al mexicano el haber abierto las compuertas del
dinero del Stand By para financiar políticas activas en el mercado cambiario
argentino. En aquella oportunidad, Fernández le había dicho al director gerente
del Fondo: “Cuénteme, y sabiendo que ustedes tienen sus obligaciones
políticas, ¿cómo fue que se aprobó el último acuerdo, donde se está violando el
acta constitutiva del FMI? ¿Cómo le dieron un préstamo semejante a Macri en
estas condiciones?”. El triunfador en las Paso le recordó la cita
asegurando que ahora, la fuga de capitales, se había acelerado y que entre
junio de 2018 y julio de 2019 salieron del sistema bancario unos u$s27.500
millones de fuga de capitales y otros u$s9.200 millones por inversores
especuladores del mercado de capitales. Y que la suma total había alcanzado los
u$s36.600 millones, casi un 80% del total de los giros del FMI hasta julio.
Fernández trajo a la mesa de debate otro dato reciente: en las últimas semanas
se había fugado del sistema bancario unos u$s2.600 millones en depósitos; lo
que, según la visión de los opositores, también había sido financiado con el
dinero del Stand By.
Fue en ese momento
donde se tocó un tema clave. Los albertistas mencionaron el tercer desembolso
del año por unos u$s 5.420 millones, que el organismo debería girar antes de
las elecciones de octubre; y que, según la visión de los opositores, tendrán el
mismo destino que el resto de los dólares del FMI. Más directamente “para
que continúe la fuga antes que el macrismo deje el poder”. Otra vez volvió el
debate sobre donde está el poder en la Argentina, que se podía hacer desde la
oposición, la imposibilidad de actuar cuando “uno sólo es candidato” y
el serio problema de cierto “vació de poder” que se da en la
Argentina de hoy.
La discusión
continuó con la explicación de Werner sobre que “el FMI no realiza
programas de gobierno, sino para atender problemas específicos en momentos
específicos; como los que vivía Argentina en 2018” y que el dinero del
organismo “fue prestado para bajar el nivel de endeudamiento”. Alberto
volvió a hablar afirmando que “ustedes son responsables de lo que
sucedió". Mencionó que “todo empeoró” desde que comenzó el
acuerdo, y mencionó que el país “vive una catástrofe social de la que
también son responsables” y que en lugar de bajar el endeudamiento, este
se aceleró con el crédito del organismo.
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