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Por Luis Beldi - El dólar tuvo
un comportamiento algo distinto al de la región, donde todas las monedas se
desmoronaron en bloque frente al dólar. Aunque el Gobierno revele que solo
vendió los USD 60 millones diarios del Tesoro, hubo otros 50 millones
adicionales de la banca oficial. Pero quedarse con la mirada fija en el mercado
cambiario, es distraerse mirando el jardín del vecino mientras un tren entra en
la propia casa.
El dólar mayorista
con escasos negocios, subió 12 centavos a $55,31. Y este es el mercado que
hay que seguir porque es el camino por donde se van las divisas al exterior y
en donde interviene la banca oficial y otras manos grandes. En cambio, en
bancos y casas de cambio, el dólar al público perdió 10 centavos y cerró
$57,20, según el promedio del Banco Central.
La región tuvo la
misma orientación que el dólar mayorista. El dólar en Brasil subió 0,8% a 4,15
reales, pese a la intervención del Banco Central local. Que el principal vecino
de la Argentina devalúe, en otro momento sería visto con alarma, pero en un
panorama local e internacional tan confuso es una adversidad más. También
estuvo a punto de colapsar la lira turca, que se recompuso sobre el final de la
rueda y trajo alivio al mundo. El peso chileno bajó 0,25% y el mejicano, 0,13%.
El dólar se hizo
fuerte frente a las seis principales monedas del planeta. El DXY, el
indicador que hace la medición, subió 0,80%. Mucho tuvo que ver en el
movimiento la baja del precio del Bono del Tesoro de Estados Unidos que hizo
que la renta se recupere a 1.58% y fuera un faro que atrajo a los que buscan
seguridad. Pero esta vez, el fly to quality (vuelo a la
calidad) fue menos contundente que otras veces porque subieron los principales
indicadores de Wall Street por algunas declaraciones optimistas de Donald
Trump, a pesar de que China devaluó su moneda de manera preocupante para la
política comercial que quiere imponer EEUU. El oro, por eso, se mantuvo
tranquilo y quedó sin cambios.
La baja del bono
del Tesoro de los Estados Unidos hizo que el riesgo país argentino aumente 0,70%
a 1.820 puntos básicos. Los rendimientos de los títulos de la deuda
locales, tienen paridades exageradamente bajas. El Bonar 2024, el título más
representativo de la deuda local, perdió 0,22% y su renta ahora es de
58,21%. Ni hablar del Bonar 2020, el primer bono importante que le vencerá
al próximo Gobierno que, si bien subió 1,08%, tiene un rendimiento de 75%, lo
que lo coloca muy cerca de precios de default, una de las palabras más
pronunciadas por el mercado junto a hiperinflación. El Bonar 2020 bajó más
de 17% en lo que va del mes.
Las reservas siguen
preocupando. A pesar de que el gobierno no las utilizó para comprar dólares
-solo hizo pagos a organismos internacionales y a Brasil- perdieron USD
614 millones y quedaron en USD 57.915 millones. Una buena parte de la
caída corresponde a la baja de las principales monedas del mundo y otra, a la
salida de depósitos de los bancos que, si bien tienen espaldas para soportar la
caída, ven día a día mermar las colocaciones de los ahorristas.
En lo que respecta
a la Argentina, hay aversión al riesgo. "Los fondos de inversión más
buscados son los Latam", señaló Federico Sidi de Compass Group.
"Están creciendo exponencialmente, mientras los demás retroceden2,
agregó. Los Latam son fondos que tienen en su cartera bonos
latinoamericanos. Generalmente se componen de un alto porcentaje de
títulos de la deuda chilena y algo de Brasil, más algunos bonos de empresas de
países sudamericanos que tienen buena performance en el mercado. Los demás
fondos son ignorados por los inversores que no quieren saber nada de renta fija
(bonos) o renta variable (acciones). El que compra fondos Latam no busca
renta sino seguridad. El rendimiento de estos títulos es mínimo.
Es tanta la
necesidad de seguridad que el mercado no toma grandes decisiones. "Hasta
las propiedades están fuera de la mira de los inversores", señaló Adrián
Mercado para describir una plaza prácticamente paralizada. "Hay
oferta de propiedades, pero no hay compradores", agregó.
De hecho, hay
dudas de que el Gobierno pueda renovar las Letras del Tesoro en dólares que
vencen el próximo 26 de setiembre. Por estos títulos, de acá a fin de año
tiene vencimiento de USD 7.500 millones. Las Letes que vencen en marzo próximo
tienen una tasa de retorno cercana a 70% que equivale a la tasa del Bonar
2020. Todo lo que tenga que ver con el año próximo huele a pólvora.
Si bien, la mayoría
da por descontado que el FMI hará efectivo su desembolso de USD 5.400 millones,
lo único que logra con esta noticia es que la salida de los activos argentinos
sea pausada.
La Bolsa parece una
causa perdida. El S&P Merval, el índice de las acciones líderes,
perdió 2,77% y el índice está en el nivel más bajo de los últimos 12 meses, lo
que, en términos reales, significa una pérdida enorme por la inflación que hubo
en ese lapso. El monto de negocios fue escaso; apenas $636 millones. Los bancos
y empresas de gas y electricidad fueron los más castigados con bajas de más de
5%.
En Wall Street, los
ADR's argentinos -certificados de tenencias de acciones- tuvieron una rueda
negativa. Apenas tres papeles cerraron en terreno positivo. Tenaris
( 1,21%), MercadoLibre ( 0,71%) y Telecom Argentina ( 0,39%). Entre las bajas
la más fuerte estuvieron IRSA (-5,55%) y Banco Francés (-5,23%).
No se esperan
cambios en las tendencias de las próximas ruedas.
Las PASO sirvieron
como un GPS para los inversores y no hay noticia que revierta ese derrotero. De
hecho, la movilización a favor del Gobierno del fin de semana, no cambió las
apuestas de los inversores. El panorama es de dolarización de las carteras
y mantener todo lo que se pueda los depósitos a plazo fijo en pesos. Pero ese
fervor por la moneda local, se va aquietando día a día porque el temor a
una suba repentina del dólar está latente. La divisa de Estados Unidos parece
tener más razones para subir que para bajar.
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