|
Por Claudio
Zlotnik - No lo van a mencionar en público durante la campaña rumbo al 27 de
octubre. Pero el malestar existe. En el equipo que asesora con la economía
a Alberto Fernández ya hablan de una especie de "Plan
Bomba".
Básicamente,
culpan a Mauricio Macri por la herencia que le dejará a su (casi seguro)
sucesor. Pero también, por las últimas medidas anunciadas por la Casa Rosada,
algunas de las cuales tienen una precisa fecha de vencimiento, con un
ineludible costo, tanto económico como político para el "día
después".
Todo se resume al
estado de la economía del próximo miércoles 11 de diciembre, el día que -todo
hace pensar- Alberto F. tendrá su primer día de trabajo en la Casa Rosada. En
la Argentina de hoy, donde la suerte se define cada 24 horas, arriesgar qué
puede suceder dentro de 100 días parece más tarea para un vidente que para
economistas.
Así y todo, lo
cierto es que hay cuestiones ineludibles. Que formarán parte del
"mobiliario" que recibirá el próximo Presidente. Una parte de la
herencia ya se conoce y, de hecho, forma desde hace rato del debate público. La
deuda pública es la principal variable que aparece en el horizonte.
Después del último
movimiento del dólar, que llevó la cotización cerca de los $60, el futuro
de las reservas del Banco Central volvieron al centro de la escena. La pérdida
de dólares de las últimas semanas reavivó el debate acerca del cuidado de las
Reservas.
Además, en la
semana posterior a las elecciones Primarias, la Casa Rosada lanzó una batería
de medidas destinadas a beneficiar, sobre todo, a la clase
media que dejó de acompañar con su voto al oficialismo.
Cerca de Fernández
consideran que algunas de esas iniciativas fueron puramente electoralistas. Y
por ese mismo motivo, Alberto F. le recriminó a Macri y le reclamó un comportamiento más de jefe de
Estado que de candidato.
Lo cierto es que,
desde la perspectiva de la oposición ganadora en las Primarias, varias de esas
iniciativas implicarán un lastre -como el congelamiento en los precios de los
combustibles, o de las tarifas de los servicios públicos-. Otras, en cambio,
tal vez lucen menos problemáticas, como la eliminación del IVA a parte de la
canasta básica alimentaria. Pero a nadie escapa que, con el anuncio, Macri le quitó a su competidor una bala de plata para el
probable momento de que asuma en la Rosada.
De hecho, Alberto Fernández salió el último viernes con una serie
de tuits criticando esa medida. "No
parece razonable reducir el IVA indiscriminadamente como se ha hecho. Ello no
redundará en una merma de los precios. Seguramente se convertirá en una
ganancia adicional para las empresas. Hubiera sido mejor devolver el IVA a los
sectores más postergados", argumentó el candidato con un tono bien crítico
de la iniciativa.
A la vez, acusó al
Ejecutivo de desfinanciar a las provincias en unos 1.500 millones de dólares,
ya que el IVA es un impuesto que se coparticipa entre la Nación y los distritos
del interior.
En el círculo del
"albertismo" identifican entre seis y siete variables que, todas
juntas, arman el "Plan Bomba". Lo que, visto desde el otro lado de la
grieta, puede interpretarse como el "operativo revancha".
Una
especie de desquite por el escenario que, en su momento, Macri heredó de Cristina Kirchner, que incluía el retraso
tarifario y cambiario, así como las operaciones a futuro en el mercado del
dólar.
¿Plan Bomba o puro
humo?
Un repaso por esas
variables que, como herencia, recibirá quien vaya a conducir el país desde el
11 de agosto permite analizar los desafíos y condicionantes que se vienen:
1. Reservas: es el
tema más caliente por la constante caída. En la primeras dos semanas
posteriores a las PASO, la caída superó los u$s7.400 millones, una cifra que
encendió luces de alarma.
Lo
cierto es que Hernán Lacunza ya mandó el mensaje de que las reservas serán
utilizadas en caso de una nueva agitación en los mercados. Incluso, sus dichos
fueron más categóricos que los de Guido Sandleris.
El mensaje de
Lacunza va en contra de la idea que tiene Alberto Fernández: cuidar el patrimonio del BCRA. De los
dólares que queden -piensa el candidato- dependerá la volatilidad de los
mercados una vez que asuma y haya que sentarse a solucionar el tema de la
deuda.
"Si quedan
pocos dólares, la visión de que la Argentina caerá en default -o en una
renegociación poco amigable- será inevitable. Ya tenemos muchos problemas como
para sumar a un Banco Central vaciado", afirma uno de los asesores de
Alberto F.
2. Deuda con el
FMI: el candidato del Frente de Todos ya dijo que el tema de la deuda es el que
más lo preocupa. También adelantó que priorizará una renegociación de los
pasivos con el organismo. El argumento central para encarar esa revisión será
que el Fondo abasteció de dólares al gobierno de Macri. Y que (llegado el caso) debe hacerse cargo de esa
sociedad.
Claro que la tarea
no será sencilla. Washington también tiene argumentos muy válidos para refutar
esa posición política. En el equipo de Alberto F. creen que la fortaleza en la
negociación dependerá de cómo se llega a ese momento. "Tiene que quedar
claro que el Fondo fue corresponsable de la crisis. Que su receta volvió a fracasar", dice un miembro
del equipo. En esa línea, este lunes el ex jefe de Gabinete emitió un duro
documento en el que le exigió al FMI y al macrismo a que pongan fin y reviertan
"la catástrofe social que hoy atraviesa a una porción cada vez mayor de la
sociedad argentina".
No es fácil. La
Argentina dependerá, en los próximos años, de que el Directorio del Fondo no le
suelte la mano. Quedó claro la semana pasada: cuando los mercados percibieron
que ese respaldo no estaba, los bonos profundizaron sus caídas y el dólar amagó
con una escalada adicional.
3. Combustibles con
precios congelados: resulta un tema muy sensible. Ya se vio la reacción de los
gobernadores de las provincias petroleras, que resignan fondos si las naftas
pierden contra la inflación y el tipo de cambio.
Pero,
más allá de las cuestiones políticas, lo cierto es que si el Gobierno mantiene
los precios en los surtidores sin cambios durante los próximos 90 días, las
petroleras habrán acumulado un déficit que será difícil de transparentar
"el día 91".
De hecho, ya
circulan estimaciones que hablan de un litro de nafta por encima de los $60
cuando se "sincere" el precio real.
Los valores
actuales fueron colocados con un dólar de $46. Y ya en ese momento, las
petroleras advertían que el precio se encontraba un 11% retrasado.
Por
eso mismo, la apuesta de Alberto es que sea el propio Macri quien asuma esa diferencia. Obviamente, no quiere
quedar como el "ajustador". Y la Argentina (el propio kirchnerismo)
sabe qué sucede cuando el precio de los combustibles se atrasa: directamente
hay faltantes en los surtidores.
4. Eliminación del
IVA para los alimentos: sin la gravedad del caso de las naftas, acá también
juega la política. Fueron los mandatarios provinciales los primeros en reclamar
por el desequilibrio presupuestario que supone la falta de recaudación del IVA
(las provincias se llevan una parte por la coparticipación).
Llegado el caso,
tampoco Alberto F. quiere aparecer como el Presidente que restablece el IVA en
los productos de la canasta básica, que inevitablemente supondría un aumento en
los precios de la leche, los fideos o de la harina.
La
situación implica una disyuntiva incómoda para el candidato del Frente de
Todos: si termina con la exención, quedará ante la opinión pública como dando
marcha atrás con una medida popular, pero si mantiene el IVA en el 0%, se
enfrentará con los mismos gobernadores con los que aspira a construir una base
de apoyo político propio.
5. Leliq-Tasas de
interés: la "bomba de las Leliq" fue la primera "denuncia"
de Fernández durante la campaña. Fue la manera de instalar el debate económico.
En caso de llegar a la Casa Rosada, el desafío será desarmar esa bola y bajar
la tasa de interés de referencia.
Desde luego que no
se trata de puro voluntarismo. La única forma de cumplir con ese objetivo será
con la recuperación de la confianza, algo que se perdió con la explosión de
la crisis.
El costo del dinero
en el 75% anual obedece a la pérdida total de esa confianza por parte de los
agentes económicos. Y, dadas la perspectivas de la inflación para los próximos meses luego de la
devaluación, nada hace pensar que el Banco Central tenga en sus planes aflojar
el duro "apretón" monetario, con el cual aspira a recuperar la senda
bajista de la inflación.
En otras palabras,
Fernández debutaría con el actual escenario de tasas altas y un stock de Leliqs
en torno de $1,2 billones, algo así como un 5% del PBI . Y con poco margen para
cambiar esa situación -que él criticó en la campaña- sin que se genere otra
turbulencia inflacionaria.
Sea Macri o sea Fernández, la única manera de que la economía
vaya normalizándose será a través de la recuperación de la confianza perdida.
Sea uno o el otro, ya no valdrá el argumento de la "herencia
recibida". A esta altura de la crisis, los votantes (de uno y otro lado)
quieren soluciones.
|