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Por Gabriel Sued - Alberto Fernández descubrió cómo sacarle provecho a la
incómoda condición de eventual presidente electo. Cuando faltan 106 días para
el final del mandato de Mauricio Macri, el
candidato más votado en las PASO decidió poner
en marcha la renegociación del acuerdo con el organismo, anticipar una gestión
que se vislumbra tanto o más difícil que la de 2003.
Ese es el sentido
de la posición de dureza que exhibió durante y después de la reunión de
anteayer con los enviados del organismo. No se trata de un endurecimiento
discursivo, ideado para agradar a un sector del electorado. Tampoco un intento
de complicar la gestión de Cambiemos, insisten en el entorno de Fernández. Es
una meticulosa preparación del terreno, una jugada a futuro con derivaciones
impredecibles en el presente. " El que gobierna es Macri; Alberto es solo
un candidato", se excusan en el Frente de Todos.
Con la cabeza
puesta más en el 28 de octubre que en los vaivenes de los mercados, Fernández
proyecta una próxima reunión con los representantes del FMI, ya como presidente electo, y procura fortalecer su
punto de partida. En lugar de pedir disculpas por un eventual incumplimiento de
los términos del acuerdo, atribuible al gobierno de Macri, el jefe
opositor se prepara para recibirlos con un reproche: "Se lo dije".
"Como dicen los abogados, Alberto está preconstituyendo prueba",
explicó un dirigente de máxima confianza del candidato. El último párrafo del
comunicado difundido anteayer por el Frente de Todos, en el que se señala al
Fondo como responsable de la "catástrofe social", apunta a lo mismo.
Fernández pretende que el papel del FMI, tutor del programa que aplicó el
gobierno de Macri, quede expuesto ante la comunidad internacional. Para el
organismo, no es un préstamo cualquiera, es el más grande de su historia. La
renegociación tampoco será una más.
Por esa misma
razón, Fernández describió con lujo de detalles la salida de
capitalesregistrada desde junio de 2018, fecha del primero de los desembolsos previstos en el préstamo de US$56.000
millones. "En total, la salida neta de dólares supera los US$36.600
millones, lo que representa más del 80% de los desembolsos recibidos hasta la
fecha", puntualizó en el comunicado. El candidato había hecho la misma
advertencia tras el primer encuentro con los enviados del organismo, hace dos
meses. Repetirlo en este momento, justo cuando el Fondo debe habilitar un nuevo
desembolso, es equivalente a sugerir que deben meditar bien antes de mandar más
plata.
En el comando de la
calle México, sede de las oficinas de Fernández, abonan esa lectura.
"¿Para qué le sirve al país que manden plata si el Gobierno la usa para
financiar la fuga de capitales? En lugar de recomprar deuda para sostener el
precio de los bonos argentinos, alimentan la fuga y aumentan la deuda",
argumentó, con crudeza, un dirigente con despacho en el búnker de San Telmo.
¿No es peligroso que se cancele el desembolso? ¿Fernández no debería ayudar a
que ese dinero llegue al país? "Me piden que convalide algo que siempre
dije que estaba mal. Si hay un irresponsable es Macri, que en esta situación
baja impuestos sin consultar a las provincias. Debe decidir si quiere ser
presidente o candidato", responde, enérgico el jefe opositor, cuando se le
pregunta. El diálogo entre el Presidente y el candidato del Frente de Todos
quedó más lejos que nunca.
Con todo, en el
entorno de Fernández insisten en que la reunión con los enviados del Fondo fue
"buenísima". Destacan, en particular, la buena sintonía entre el
candidato y el jefe de la misión en la Argentina, Roberto Cardarelli. El
funcionario del FMI y Fernández intercambiaron opiniones sobre la concentración
del mercado de alimentos como una de las causas de la inflación.
En el comando de la
calle México ratifican, pese a la desmentida pública del FMI, que los
representantes del organismo manifestaron, en buen castellano, su preocupación
por un "vacío de poder". "No lo dijeron con el sentido que lo
usamos acá, sino para describir la situación difícil en la que quedó Macri al
haber perdido las PASO tanto tiempo antes del final de su mandato",
aclararon. Fernández reiteró a los enviados del Fondo, cuentan los testigos de
la reunión, su disposición para trabajar en conjunto en el futuro. Una invitación formal para una renegociación con dientes
apretados.
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