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Por Ignacio Ostera - La
concentración de vencimientos de compromisos de dólares en bonos de menor plazo
a partir de las emisiones realizadas durante la gestión de Cambiemos, implicará que
los mayores esfuerzos se concentren en los vencimientos de lo que queda del
2019 y el 2020, aunque no hay acuerdo entre las cifras más moderadas que dejó
trascender el oficialismo y las más pesimistas que circulan entre privados.
De acuerdo a los
propios cálculos del Gobierno, restaban renovar en Letes un total US$18.000
millones hasta fin de año, de las cuales la mitad eran en moneda extranjera. A
eso deben sumarse US$8.674 millones correspondientes a capital e intereses de
bonos, según las estimaciones del Instituto de Trabajo y Economía (ITE) de la
Fundación Germán Abdala.
Para el 2020, la
carga en Letras del Tesoro se reduce considerablemente, pero comienzan a pesar
con más fuerza los títulos colocados por la administración macrista.
Los vencimientos de
mercado según una presentación del Gobierno a inversores, llegaba a casi
US$23.000 millones, de los que poco más de US$16.000 millones son en moneda
local, y casi US$10.000 millones estarían en manos del sector público, siempre
según el paper del Ejecutivo.
En tanto, las
planillas de la secretaría de Finanzas, actualizadas al 31 de marzo de este
año, muestran que habrá que enfrentar desembolsos por US$27.233 millones con
acreedores privados, a los que habrá que sumarles US$12.606 millones de
intereses. De todas formas, estos números fueron cargados con el tipo de cambio
de marzo, por lo que la devaluación de los últimos días pudo haber modificado
sustancialmente las erogaciones pautadas para el año que viene.
Por su parte, el
Itega plantea que entre capital e intereses el 2020 insumirá más de US$30.000
millones. Hasta el 2015, los vencimientos eran de US$8.570 millones. Es decir
que la diferencia fue emitida en su totalidad por esta administración.
Un número similar
aparece en el 2021, aunque la presentación de Hacienda mostraba vencimientos
por US$13.000 millones.
Este será otro de
los años clave para la propuesta de canje que enviará al Gobierno alCongreso, teniendo en
cuenta que la deuda emitida desde el 2016 en adelante se concentró en plazos
cortos y en su mayor parte en moneda extranjera, en una dinámica
vertiginosamente peligrosa que terminó por estallar ayer con el anuncio de
Lacunza.
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