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Por Javier Blanco
- El Banco Central (BCRA) volvió a desplegar ayer toda su
artillería para tratar de frenar la escalada del dólar, algo que logró por
primera vez en seis ruedas tras vender otros US$223 millones de las reservas,
mantener fuertes intervenciones en el mercado de futuros y elevar la tasa de
interés hasta el 80% anual en el comienzo de la jornada.
Su denodado
esfuerzo redundó en una tenue baja final del 0,18% en el dólar mayorista, que
cedió de $58,10 a $57,92, aunque no llegó a reflejarse en el minorista (quedó a
$60,30, 13 centavos por encima del cierre de anteayer) porque llegó al final de
una rueda en la que el billete había arrancado cotizando a $59,41 y $62,50 en
cada segmento.
La actividad del
BCRA confirmó que la estabilización del tipo de cambio pasó a ser
"prioridad" absoluta para el Gobierno en este contexto de mercados
alterados, tras anunciarse una reprogramación parcial de los pagos de deuda de
corto plazo y la intención de avanzar en una próxima reestructuración del resto
(aun la contraída con el FMI) para aliviar cargas en el mediano plazo.
En este sentido, la
reacción del mercado al anuncio no fue buena.
Así lo dejó ver la
nueva escalada del riesgo país, que trepó otros 204 puntos (10% promedio) para
quedar en 2276, su nivel más alto desde la última reestructuración de deuda,
concretada en 2005. "Estos anuncios se van a leer como un virtual
default", había advertido ayer el economista de la consultora FyEConsult
Hernán Esteves.
Ese salto fue
producto del renovado castigo sufrido por los bonos argentinos (perdieron de
1,5 a 3 dólares en el exterior, con retrocesos mayores entre los más cortos),
en una jornada en la que el costo de asegurar la exposición a deuda local se disparó
a 4242 puntos básicos.
De ese castigo
tampoco escaparon las acciones, que se hundieron otro 5% promedio en Nueva York
y 6% en la Bolsa porteña, según el principal índice de esa plaza.
En relación con lo
cambiario, tal vez el mayor éxito que haya tenido la acción oficial haya sido
bajar la demanda. "El volumen de contado cayó 35,5% respecto de ayer: de
US$765,4 a US$493,7 millones", apuntó el operador Fernando Izzo, de ABC
Cambios.
Ese achicamiento de
mercado fue el que le permitió al BCRA lograr algún efecto sobre el precio de
la divisa, pese a que el monto total de las intervenciones oficiales (que
habían trepado hasta US$427 millones en la rueda previa) mermó hasta US$223
millones. Y que la rueda, además, marcó el final de las subastas por "cuenta
y orden" del Tesoro nacional que aportaban US$60 millones al mercado desde
mediados de abril (ver página 14), que fueron discontinuadas.
"Sin la
subasta por cuenta del Tesoro, aunque con cuatro fuertes subastas de reservas
propias e intervenciones en futuros, el BCRA al menos pudo diluir algo la
presión sobre el dólar", valoró Gustavo Quintana, de PR Cambios.
Sin piso
Sin embargo, el
dato del día fue otra fuerte caída en las reservas internacionales, que
quedaron a un paso de perforar los US$56.000 millones (cerraron en US$56.041
millones) tras retroceder 909 millones en el día, lo que eleva a US$10.269
millones (o 15,5%) su declive tras las PASO y a US$11.850 millones su caída en
el mes.
Es una señal que
intranquiliza cada vez más al mercado, que haciendo propia una recomendación
lanzada días atrás por el economista Carlos Melconian "solo mira el nivel
de reservas; es donde se juega el partido real de la transición",
advirtió.
En el BCRA confían
en que esa tenencia se estabilice una vez que logren estabilizar la plaza
cambiaria, porque descuentan que la norma que limita el financiamiento a los
grandes exportadores los obligará a comenzar a volcar dólares al mercado en las
próximas semanas (tienen que tener adecuado su nivel de crédito en un mes).
Pero, por las dudas, no cavilaron ayer en dar una señal de tasa (pagó hasta
79,99% anual en la primera licitación de Leliq) para tratar de asegurar una
menor demanda del billete dejando menos pesos libres en el mercado.
La apuesta no
rindió frutos, ya que apenas logró renovar $161.174 millones en dos
licitaciones de un vencimiento por $268.243 millones en Leliq, lo que supuso
una inyección por $110.450 millones, considerando el pago de intereses.
"Chau meta monetaria, por si a alguno le quedaban dudas", tradujo el
economista Gabriel Caamaño, de Estudio Ledesma.
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