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Por Francisco Jueguen - "PRUDENCIA".
Así, en mayúsculas, apareció ese concepto en el discurso que el ministro de
Hacienda, Hernán Lacunza, ofreció anteayer para anunciar el
" reperfilamiento" de la deuda pública. Fue la
única idea resaltada en las cuatro páginas que el funcionario leyó.
No fue casualidad.
Un día antes, desde la Jefatura de Gabinete habían orquestado la idea de atacar
nuevamente a Alberto Fernández por el martes
negro en el mercado tras la reunión con el Fondo Monetario
Internacional ( FMI). Ese nunca fue el
estilo Lacunza, que había invertido sus primeros esfuerzos como ministro
buscando "consensos" -frágiles- para no espantar al mercado. Otros
ministros del ala política coincidían con esa premisa.
Pero fueron Elisa
Carrió y Miguel Ángel Pichetto los encargados de lanzarse de nuevo al ataque
coordinado contra el kirchnerismo, mientras otros en el oficialismo pedían señales
de diálogo. Ayer, en Hacienda cuestionaban algunas críticas que el
exviceministro de Hacienda Miguel Braun publicó en Twitter contra el principal
candidato de la oposición.
Pero Lacunza
observó también "señales dobles" en el Frente de Todos, siempre
dependiendo de con quién hable y qué día, según le contó a varios economistas
del sector privado -incluso algunas figuras significativas y de alto perfil
mediático que llegaron y se fueron en silencio- con los que se reunió en las
horas posteriores al anuncio sobre la reprogramación. En medio de la falta de
equilibrio económico y cooperación política quedó el Fondo Monetario
Internacional (FMI), único financista del país, y las dudas sobre el futuro
desembolso.
"Podemos
analizar cómo llegamos hasta acá. Algunos atribuirán la suma de todos los males
a la presunta mala praxis del gobierno actual; en el polo opuesto, otros lo
adjudicarán al futuro inferido a partir de una experiencia pasada. Casi sin
matices, la culpa es del otro. ¿La verdad? No creo que al ciudadano de a pie le
importe mucho quién tiene razón", dijo Lacunza, en otra parte de su
discurso en el microcine del Palacio de Hacienda.
Lacunza siguió
haciendo gala de esa prudencia. Luego de conversar el mismo día del anuncio con
diputados radicales y hombres de Pro, los mismos que estuvieron en la
conferencia, recibió a economistas privados. Ayer también pasaron varios por su
despacho.
El miércoles fueron
Marina Dal Poggetto, Fausto Spotorno y Rodolfo Santángelo. La velada terminó
con la visita de Luis "Toto" Caputo, gran conocedor de los mercados y
exministro de Finanzas y expresidente del BCRA con Macri. Ayer estuvieron Juan
Carlos De Pablo, Daniel Artana, Daniel Marx y Eduardo Levy Yeyati. Además, lo
visitaron -individualmente- otros importantes referentes económicos. Según
contaron en el Gobierno, la idea fue mostrar los planes anunciados, escucharlos
y "contar la necesidad importante de instalar cuán clave es la
estabilidad". Además de las visitas presenciales hubo algunas llamadas
telefónicas a otros economistas.
"Hablamos de
cómo lograr un poco de calma", contó uno de los presentes, que preguntó si
el ministro veía "caído" el acuerdo con el Fondo. "Demorado,
pero no caído", fue la respuesta del ministro. El economista sigue viendo
luces amarillas en esa relación. Pese a que ninguno vio "bien
encaminada" la situación, escucharon la justificación sobre el "mal
menor" de la reprogramación. La falta de cooperación política fue uno de
los temas. "Los incentivos del FMI, de Macri y de Alberto son diferentes",
contó otro experto.
En el Gobierno
confirmaron ayer la decisión de que el Banco Central (BCRA) dejará de licitar
US$60 millones diarios a cuenta del Tesoro para que este haga frente a gastos
corrientes. Además, ayer hubo contactos con bancos locales, principalmente por
el tema del impacto de las medidas en los
Fondos Comunes de Inversión (FCI), y algunos correos cruzados con bancos
internacionales pidiendo propuestas para la semana que viene. Justamente, el
miércoles, a las 15, Lacunza se presentará ante la Comisión Bicameral
Permanente de Seguimiento y Control de Deuda Exterior para explicar el
proyecto.
En el Gobierno
confían en que el ministro Rogelio Frigerio y Emilio Monzó avanzarán con las
negociaciones para que el proyecto oficial de presentar un canje voluntario,
sin quitas de capital e intereses, a bonos con legislación local logre los
vistos buenos necesarios.
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