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Por Damián Kantor - Si finalmente el dólar se estabiliza en
$60, tal como aspira el Gobierno y también Alberto Fernández, “el tipo de cambio real quedaría con el valor
más alto de los últimos 12 años”. Esta es la principal
conclusión de un informe sobre la coyuntura de Ieral, que depende de la
Fundación Mediterránea. Tal apreciación es compartida por la mayoría de los
analistas, pero aclaran que se trata de una foto y que falta observar cómo se
traslada la última devaluación a los precios.
En líneas generales, el TCR (Tipo de Cambio Real) es una ecuación técnica que
cruza el valor nominal del dólar, la inflación y su relación con los tipos de
cambio reales de los socios comerciales de la Argentina. Hoy, el TCR teórico se
ubica un 26% arriba del promedio del primer mandato de Cristina ($47,5) y un
69% arriba del segundo mandato ($35,5). Pero en comparación con el período de
Néstor Kirchner ($65,9 en el promedio), “el valor proyectado estaría 9% por
debajo”, señala Juan Manuel Garzón, el autor del extenso informe.
Los expertos, de todos modos, consideran que en el contexto
actual inciden factores políticos, lo que dificulta el cálculo. Federico
Furiase, de Eco Go, destaca que el TCR hoy —computando la inflación de agosto—
está 100% mejor que en diciembre de 2001, 80% mejor que en el final del ciclo
kirchnerista y 35% mejor que a la salida del cepo de Macri. “Es un TCR que te lleva a superávit en la
balanza comercial por el desplome en las importaciones ”,
graficó el economista.
Tales observaciones hay que tamizarlas a través del nuevo
escenario político que surgió tras las PASO. Ante la pregunta si el dólar a $60
es competitivo, Lorena Giorgio, de EconViews, distingue la percepción que
tienen los exportadores y el sector financiero. Con un dólar por arriba del promedio de los últimos 20 años (equivalente
a $56 de la actualidad) vender al exterior es negocio, pero genera dudas en el
mercado finaciero, “porque está muy vinculado a la expectativa y la confianza”.
El dólar a $60 “está bien”, advirtió la semana pasada el
flamante ministro de Hacienda, Hernán Lacunza. En rigor, en el mercado
interpretan que la decisión de “reperfilar” parte de la deuda es un intento por fortalecer las reservas para
contener el tipo de cambio en ese nivel. “Habrá que ver cómo
queda la cuenta corriente y la balanza comercial para determinar si este precio
del dólar es ficticio o no”, interpreta Guido Lorenzo, economista de LCG. Según
su visión, “la inflación a mediano plazo es
un dato más relevante que el valor del dólar”.
Lorenzo sostiene que lo más importante es estabilizar el
dólar para poder observar posteriormente cómo se acomodan el resto de las
variables: precios, tarifas y la ecuación exportaciones-importaciones. “Tal
como está hoy, con los precios sin actualizar, el dólar es competitivo”,
finalizó el experto. De todos modos, aventuró que con el actual tipo de cambio,
“el próximo gobierno parte de un nivel mejor que el que heredó Macri y el de la
corrección posterior a la salida del cepo de Prat-Gay”.
La discusión, entonces, es por la película. El salto del
dólar a $60, según los entendidos, elevó las proyecciones inflacionarias. Con
la mirada en el mediano plazo, el desafío es evitar que se licúe la mejora del tipo de cambio.
En lo inmediato, varias consultoras corrigieron sus estimaciones de superávit
comercial. Más por la caída de las importaciones que por una suba de las
exportaciones. Ecolatina, por ejemplo, pasó de proyectar una balanza favorable de US$10.000 a US$12.500 millones.
Para Marcelo Elizondo, director de DNI, es de US$11.
“El dólar a $60 es un valor nominal. Igualmente, hay un consenso en que el TCR está alto.
En el caso del turismo, que tiene hoy una balanza positiva, es probable que sea
más positiva”, señala Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina. También subraya la
importancia de la dinámica que vayan a tener los precios. “En 2002, el TCR era
más alto todavía, pero salíamos de la convertibilidad, había default y
desconfianza”. Para Sigaut, la gran pregunta hoy es “si el dólar finalmente se estabiliza o si la
crisis continúa”.
En forma didáctica, Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres y
Asociados, explica que el TCR es “de equilibrio”. Esto es, que “existe una
paridad teórica en la cuenta corriente (exportaciones e importaciones y el pago
de deuda), cuyo resultado da cero”, dijo. Por otro lado, Spotorno sostiene que
el actual tipo de cambio no prevé ni entrada ni salida de capitales. “Porque si
entraran capitales, sobrarían dólares y su precio bajaría. Y si hubiera salida
de capitales, el tipo de cambio sería más elevado”, razonó.
Como se dijo, los análisis económicos están distorsionados
por los factores políticos. Los entendidos coinciden en que la volatilidad
cambiaria se debe en gran medida a la incertidumbre producida por las PASO. “La
tregua entre el Gobierno y Alberto F. se rompió. Ya no importan las razones ni
quién empezó. Faltan
señales políticas y que el oficialismo y la oposición retomen el modo
cooperativo”, interpreta Sigaut Gravina.
En cuanto al nivel técnico (y teórico) del dólar, Nery
Persichini, analista de GMA Capital, explica que un TCR de equilibrio se
determina cuando el valor de la divisa norteamericana “estabiliza la balanza de
pagos, es decir, la cuenta corriente y la cuenta de capital financiera”. Según
Persichini, “cualquier desequilibrio produce una variación de reservas”.
Sobre la situación actual, el economista destaca que “el
problema es cuando se interrumpen los flujos externos y los dólares de la
economía son insuficientes para financiar una demanda estructural de los
argentinos (cerca de US$20.000 millones anuales) y que agudiza el rojo de la
cuenta corriente, que puede profundizarse en función de la carga de intereses
de la deuda”, finalizó.
De uno u otro modo, el informe de la Ieral remarca que si el
dólar se estabiliza en torno a los $60, “habría que remontarse a 2007 para encontrar un TCR similar”.
Igual, el estudio añade que todavía “resulta difícil y aventurado determinar si
el precio actual de la divisa extranjera es igual, mayor o menor al que
requiere la economía para la composición de la actual y futura cartera de
activos y para nivelar la oferta y la demanda de dólares”.
Por otro lado, la Ieral destaca que en un escenario que se
percibe de mayor riesgo, el comportamiento de los inversores es de manual: “Se
desprenden de los activos que más pueden sufrir los problemas económicos o
posibles cambios de políticas”.
El tipo de cambio ya escaló más del 25% desde las elecciones
primarias de hace tres semanas. Entonces, ¿el dólar está caro o barato? La
respuesta no es unívoca. Para los exportadores y el sector externo, si bien el
tipo de cambio todavía está lejos del “súper dólar” de los primeros años del
kirchnerismo, está en línea con el promedio de los últimos 20 años y debería
estar asociado a un equilibrio en la cuenta corriente. Sin embargo, para los
mercados financieros y los flujos de capitales, el dólar puede lucir barato en
el actual contexto de incertidumbre acerca del futuro de la política económica.
A diferencia del dólar que miran los mercados financieros,
el que equilibra la cuenta corriente del balance de pagos (esto es, las
entradas y salidas de divisas a través del comercio de bienes y servicios,
rentas y transferencias) tiene una estrecha relación con las tendencias
estructurales y de largo plazo. Desde los años de convertibilidad, un tipo de
cambio elevado respecto de sus niveles históricos estuvo usualmente vinculado a
un superávit en cuenta corriente, mientras que un tipo de cambio bajo implicó
un déficit externo y, por lo tanto, una posterior salida de dólares.
Una alternativa para estimar el tipo de cambio real es tomar
la cotización en un punto y actualizarla aplicándole la tasa de inflación
acumulada desde entonces hasta la actualidad. Por ejemplo, el tipo de cambio
promedio 2003-2007, años en los que el superávit en cuenta corriente promedió
el 3% del PBI, sería hoy equivalente a un dólar de más de $78 pesos. Esto
significa que el tipo de cambio actual está por debajo de aquel período. Dicho
de otra manera, el peso hoy no es tan competitivo para los exportadores como lo
era en aquel entonces. Por el contrario, el dólar promedio 2011-2014, en pleno
cepo cambiario, apenas superaría los $37. Por lo tanto, hoy el dólar es más
alto que durante el segundo mandato de Cristina Kirchner.
En esta misma línea, el dólar promedio de los últimos 20
años es equivalente a $56 de hoy. Es decir que el tipo de cambio actual está
operando en torno a sus niveles promedio desde la salida de la convertibilidad,
con lo cual podemos decir que es “competitivo” y debería contribuir a
equilibrar las cuentas externas, incluso luego de deducir el pago de
retenciones para el sector exportador.
Distinto es el caso del “dólar financiero”, muy vinculado a
las expectativas y la confianza de los mercados. Si bien el dólar actual parece
“caro” para ahorrar y viajar al exterior, la demanda de divisas para
atesoramiento aún se mantiene dinámica, y el hecho de que el dólar esté siendo
utilizado como refugio ante la incertidumbre económica y política actual le
suma presión extra al mercado cambiario. Sin embargo, el tipo de cambio se
ubica en los niveles de agosto y septiembre de 2018, cuando el dólar saltó de
$27 a $40 y la compra para ahorro promedió los US$500 millones mensuales.
También se encuentra en niveles similares a los del primer semestre de 2008, en
pleno conflicto con el campo. En este sentido y mientras persista la
incertidumbre, la lectura de los mercados es otra.
En síntesis, si bien el tipo de cambio actual es competitivo
para el sector exportador y a la vez desalienta las importaciones, habrá que
ver cómo evoluciona la inflación y su impacto sobre los costos locales. Al
mismo tiempo, la cotización actual pareciera no ser lo suficientemente alta
para desalentar la demanda financiera y sigue muy condicionada a los
movimientos de corto plazo.
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