|
Por Jorge Herrera - Desde las PASO las reservas del
BCRA bajaron u$s12.211 millones, a razón de u$s872 millones diarios. Al viernes
pasado las reservas brutas cayeron a u$s54.098 millones, de modo que las
reservas líquidas o disponibles ya rozan límites inquietantes frente a la
dinámica actual. Por ello no sorprenden las medidas cambiarias tomadas
ayer y que comienzan a regir hoy. Pero ocurre que el Gobierno procura transitar
por un delgado desfiladero: garantizarle la disponibilidad a quienes
depositaron dólares y a la vez proteger a los tenedores de pesos. Sin embargo,
como se viene advirtiendo desde antes que se desatara la crisis cambiaria en
2018 y luego del salvataje del FMI, lamentablemente, no hay dólares para todos.
Para entender parte de este desmadre, no hay que olvidarse que el Gobierno
hasta llegó a aceptar que los inversores pagaran las Letes (en dólares) con
pesos. O sea, captaba pesos y debía dólares. De modo que nunca iban a haber
dólares suficientes para la demanda de los tenedores de pesos, de los de Letes,
ya que en primera fila se ubicaban los que tenían argendólares.

Sin embargo, y a
pesar de tener que arriar una de sus principales estandartes, la plena libertad
cambiaria, la pérdida de reservas obligó a reinstalar controles en el mercado
de cambios. Lo curioso es que nuevamente el Gobierno opta por el gradualismo en
lugar de adoptar algún paquete de shock como lo impone la coyuntura. Por
lo que se descuenta que el drenaje de reservas continuará. Ya que, por ejemplo,
la compra límite de dólares para atesorar guarda relación con lo que se venía
observando, o sea, compras promedio mensuales de u$s10.000 por persona física.
Como desde el
inicio de la administración de Cambiemos, ayer otra vez se optó por el
gradualismo versus el shock. Y ello a pesar de que la evidencia empírica
demostró que fue un error y ya desde el año pasado el Gobierno viene pagando
los platos rotos de esa estrategia macro. Ahora solo se están reimplementando
restricciones, que incluso varios economistas afines con Cambiemos pedían desde
el 10 de diciembre del 2015, como ser un breve plazo para la liquidación de las
exportaciones. Dada la recesión imperante no se ha considerado que deba
restringirse el acceso de los importadores al mercado de cambios. El riesgo es
que proyectando una mayor devaluación, anticipen o sobrefacturen embarques. La
historia de siempre.
Lo cierto es que
desde las PASO los depósitos privados en pesos vienen mostrando cierta
estabilidad. Entre el 9 y el 27 de agosto, los datos del BCRA muestran que los
depósitos privados a plazo fijo (no ajustables y ajustables) solo han caído
unos $25.000 millones, o sea, unos u$s400 millones. Es decir que, por
ahora, no hay corrida financiera, y eso es lo que procura desalentar el
Gobierno. Ya que eso no solo detona una corrida sino que se espiraliza y puede
detonar una hiperinflación.
De ahí que el ojo
está puesto en los argendólares. Entre el 9 y el 27 han caído u$s3.510
millones a nivel de u$s28.990 millones. Por este canal se están yendo
diariamente, un promedio de u$s319 millones. Esto se ve bien en la
evolución desagregada de las reservas. Desde las PASO y hasta el martes pasado,
las reservas cayeron u$s8.832 millones (u$s 803 millones promedio diario). De
esa caída, u$s1.061 millones corresponden a venta de divisas del BCRA al sector
privado, u$s52 millones a operaciones con organismos internacionales, u$s4.733
millones de operaciones del sector público (que incluyen u$s2.639 millones del
pago del REPO con bancos extranjeros) y u$s3.027 millones de encajes de los
argendólares. Si se mantiene este ritmo de caída de argendólares antes de las elecciones
presidenciales se abran ido cerca de u$s12.500 millones más. Vale recordar que
una crisis similar la caída de los argendólares fue en total del 50%. Habrá que
ver si surge otra marca histórica.
No puede perderse
de vista que aún hoy el mercado está desorientado y confundido con el
lanzamiento improvisado de un canje de deuda. Ahora el Gobierno, “a los
ponchazos”, intenta tener más oferta de divisas de la exportación, pero a la
vez restringir el acceso pleno a la compra de divisas.
Ayer en una reunión
en el BCRA a la que asistieron las cámaras que nuclean a la banca privada,
pública, nacional y extranjera, se explicó también que se intenta evitar la
operatoria del “contado con liquidación” (otro canal para saltar el cepo en el
kirchnerismo). Solo podrían operarlo los agentes de bolsa, no los bancos. Otro
de los ribetes que traen consigo las nuevas medidas, es el pedido del BCRA a
los bancos para que intenten cobrar todos los préstamos que puedan, sobre todo
a los exportadores (el otro destino de los argendólares junto con los encajes
en el BCRA). El efecto esperado de esto será una contracción mayor del ya
alicaído crédito privado (ya cayó 40% real).
Vemos que el
Gobierno reacciona, con cierto delay, para evitar el temible
efecto “Puerta 12”. De ahí que busca dejar abierto una pequeño “ojo de buey”,
que tampoco le garantiza que se desacelere la sangría de reservas. Claro que el
flujo será menor, por la sola razón de que la vía de escape se redujo. Tampoco
puede subestimarse el ingenio criollo. Pero dado como están las cosas, lo
que debe mostrar el Gobierno es firmeza y capacidad de reacción. Aunque más no
sea para incentivar la confianza.
|