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Por Liliana
Franco - Finalmente el presiente Mauricio Macri tuvo
que resignarse frente a la adversidad y adoptar una medida a la que se resistió
tenazmente hasta fines de esta semana: establecer un control de cambios
(aunque la gente lo asocia con el cepo).
Uno de los factores
que contribuyeron a que Macri llegara al gobierno fue justamente levantar el
cepo que existía al final del mandato Cristina Fernández de Kirchner que
impedía la compra dólares. Es más, casi una de las consignas hasta ahora era
recordar “al abuelito que quería comprarle dólares al nieto” criticado
públicamente por la expresidenta.
La semana pasada,
antes de anunciar el reperfilamiento de la deuda de corto plazo, miembros del
gobierno le acercaron al presidente la propuesta de establecer control de
cambios, iniciativa que fue rechazada por Macri.
Uno de los temas
que hizo ruido en los mercados fue la decisión de prorrogar pagos de deuda
en pesos, un hecho considerado insólito ya que los países usualmente no
desconocen los pasivos nominados en su propia moneda. Según comentan en fuentes
oficiales, esta medida se tomó para que los particulares no “se hicieran
de pesos que fueran a refugiarse en el dólar”. Bastaron solo un par de
días para que el Gobierno restringiera el acceso a la divisa.
El Gobierno se vio
obligado a establecer estos controles tras la pérdida de más de 13.000 millones
de dólares de reservas sólo en agosto, una aceleración en los retiros de
depósitos, la falta de apoyo externo y en un contexto de enfrentamiento con la
oposición que sumó a los problemas económicos la incertidumbre política.
De esta manera, se
conocieron hoy una batería de medidas que llegaron a sorprender a los
analistas por la amplitud de los controles. Desde la Casa Rosada se atribuye
responsabilidad en el empeoramiento de las condiciones cambiarias y
financieras, al duro comunicado que diera a conocer el Frente de Todos tras la
reunión que mantuviera con el FMI como así también a las declaraciones de
Alberto Fernández al Wall Street Journal haciendo referencia a que Argentina se
encuentra en un “default virtual”.
“No vamos a hacer
comentarios sobre las últimas medidas para que no nos acusen de ejercer una
influencia negativa”, fue la escueta respuesta del entorno más estrecho de
Alberto Fernández. De ahí se concluye que si el Gobierno esperaba gestos de
apoyo de la oposición, difícilmente se concreten.
Cabe recordar que
si bien desde el Gobierno afirman que están en dialogo permanente con la
oposición desde el Frente de Todos sostienen que el vínculo pasa simplemente
por “llamados informativos”.
Restricciones
Lo fundamental de
las medidas anunciadas este domingo pasa por restringir la compra de dólares a
particulares y obligar a los exportadores a liquidar las divisas en plazos
breves.
Las personas
humanas no tendrán ninguna limitación para comprar hasta u$s 10.000 por mes y
necesitarán autorización para comprar sumas mayores a ese monto. Las
operaciones que superen los u$s 1.000 deberán realizarse con débito a una
cuenta en pesos, ya que no podrán realizarse en efectivo.
La conducción
económica aclaró que nadie está limitado para extraer dólares de sus
cuentas, que no hay ningún impedimento al comercio exterior, ni restricciones
sobre los viajes.
Sin embargo, no
podrán realizarse transferencias de fondos de cuentas al exterior de más de
10.000 dólares por personas y por mes. En medios del mercado de cambio, se teme
que esta restricción lleve a que particulares temerosos decidan retirar sus
depósitos. Tal vez por esta razón es que los bancos están habilitados a
extender su horario hasta las 17 horas por un mes. En fuentes del sistema bancario
se comenta que las entidades han ido acopiando dólares para hacer frente a una
demanda extraordinaria de retiros.
Si bien los dólares
están, de concretarse estos retiros, tendrían un impacto negativo sobre las
reservas del Banco Central ya que en parte están constituidas por los
encajes de los depósitos en dólares.
En cuanto a los
exportadores, a partir de ahora tienen que liquidar las divisas provenientes de
sus ventas externas dentro de un máximo de 5 días hábiles después del cobro o
180 días después del permiso de embarque (15 días para las commodities).
Entre otras
limitaciones se dispuso además que las personas jurídicas residentes
necesitarán conformidad del Banco Central de la República Argentina para
comprar divisas para la formación de activos externos, para la precancelación
de deudas, para girar al exterior utilidades y dividendos y realizar
transferencias al exterior.
También se prohíbe
el acceso al mercado de cambios para el pago de deudas y otras obligaciones en
moneda extranjera entre residentes. Desde ya que esta última medida está
llamada a tener un impacto en el mercado inmobiliario donde las
operaciones se hacen esencialmente en dólares.
Dudas
“Con estas medidas
se evitará la perdida de reservas”, según evalúan en medios de la conducción
económica. En tal sentido, consideran además que están dando respuesta a una de
los pedidos de la oposición en cuanto a preservar las reservas del BCRA.
El efecto conjunto
de las restricción a la compra de divisas y la obligación a los exportadores
para que liquiden debería tender a descomprimir las tensiones en el mercado de
cambios, según primeras evaluaciones de los analistas.
Sin embargo se
plantean dudas en cuanto a cuál será la reacción del público. En lo inmediato
mañana comenzaran a operar algunos fondos comunes de inversión y se
esperan importantes retiros que podrían alimentar la demanda de divisas. En
este contexto también será clave la política de intervención del Banco
Central.
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