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Por Javier Blanco
- La City Porteña amaneció
la jornada del regreso a los controles
cambiarios poblada de blindados. Eran los encargados de dotar a cada
sucursal de la cantidad de dólares que habían pedido anteayer, tras la reunión
en que el Banco Central (BCRA) les garantizó el abastecimiento ("estamos
trayendo US$20.000 millones en billetes", los tranquilizó su presidente
Guido Sandleris), de manera de quedar en condiciones de asegurar lo que desde
allí le habían pedido: que cada cliente que quisiera hacer un retiro esté en
condiciones de hacerlo.
A ese
movimiento se agregó el arribo más tempranero a la zona bancaria de los
empleados de casas de cambio o agencias de bolsa, al que se fueron sumando los
clientes bancarios más ansiosos que comenzaron a realizar filas a las puertas
de los principales bancos y el de la dotación reforzada de agentes de las
fuerzas de seguridad, que recibieron la orden de prevenir posibles desmanes o
hurtos a ahorristas angustiados.
La
premura de quienes buscaban respuestas o querían disponer de los suyo desbordó
en las primeras horas la capacidad de atención de numerosas sucursales de
bancos, que habían preparado sus instalaciones para generar espacios de espera
o aprovecharon sus apps para entregar turnos.
Para
quienes trabajan en el "mercado" la jornada fue agobiante. Al llegar
recibieron una instrucción era sencilla: evitar operar hasta disipar todas las
dudas por más que los clientes presionen. Y la cumplieron a rajatabla: de allí
que el mercado cambiario local arrancó a operar tarde y lento, condición esta
última que no se alteró en toda la jornada dado que la adecuación de los
sistemas operativos a las nuevas normas provocó, en muchos casos, un regreso a
"lo artesanal".
"Se
demoró la planilla con las instrucciones básicas para cada operador y nos
dijeron que es porque lo asesores legales a su vez llegaron tarde con los
apuntes sobre qué tipo de transacciones eran validas y estaban libre de
cualquier reclamo, cuáles quedaron en zona gris y cuáles ya pasaron
directamente la ilegalidad", explicó el jefe de mesa de operaciones cambiarias
de un banco privado líder.
"No
hubo tiempo para una correcta adecuación de los sistemas a las nuevas normas,
ya que estos cambios se informaron recién avanzada la tarde del domingo",
se quejó un cambista
A esa
dificultad se agregó la ausencia de referencias externas ante la inactividad de
Wall Street por el feriado del "Día del Trabajo".
En
estas condiciones hablar de los precios del dólar, que vuelven a ser múltiples,
no es muy representativo. "Recién desde mañana comenzaremos a saber dónde
quedó el billete", se sinceró otro operador.
Después
de todo, hoy sólo hubo operaciones mayoristas con el dólar al contado por
apenas US$84,3 millones. "La demanda quedó virtualmente paralizada por
parte de las empresas. Sólo algunos inversores, los más osados, o con negocios
impostergables, se lanzaron a transar", describieron.
"Hay
una zona gris en la nueva normativa en la parte que establece de qué forma
deben liquidar exportadores y qué tipo de operaciones pueden realizar los
importadores. Por caso, tan y como está redactada, no está claro que los
exportadores deban liquidar cobros anteriores a hoy. Esto dejó un mercado
anémico y casi sin operaciones", describió Sebastián Centurión, de ABC
Cambios.
De
allí que el precio de $56,01 para la venta en su versión mayorista, es decir, la baja
mayor a $ 4 (casi 6%) que marcó al cierre respecto del viernes
es aún poco representativo.
En
este sentido, la señal más relevante la dieron la cotización del dólar MEP, el
tipo de cambio que surge del arbitraje entre activos en pesos y su misma
versión en dólares, que clausuró el día también con bajas aunque bastante más
moderadas: operó de $ 60 a $60,50 y con puntas de $62 y $63 para dólares
offshore en operaciones que se pactaron para liquidar mañana, ya que las muy
exiguas.
La
señal de distensión más importante la dieron los contratos de futuros, que
abrieron muy ofrecidos. "Los comprados salieron a barrer muy agresivamente
cuanta postura compradora apareciera en mercado. Las tasas implícitas se
desplomaron, especialmente en las posiciones más próximas que cerraron menos de
la mitad de su valor previo", explicaron en una activa operadora.
"Los
precios finales para los meses de septiembre y octubre, terminaron operándose a
$56,70 y $60,80; con tasas del 100,92% y 115,11%, y todos los demás cayeron 13%
en promedio pero con el equivalente a apenas US$247 millones operados",
señaló ABC en su parte diario.
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