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Por Francisco Jueguen y Santiago Dapelo - Después de 23 días
de inestabilidad, por primera
vez el Gobierno respiró aliviado. Las restricciones cambiarias que
ayer puso en marcha el presidenteMauricio Macri tuvieron
el efecto buscado: el dólar cayó 3,5 pesos, a$58,41, casi 5,8% debajo del cierre del viernes, aunque con
muy bajo volumen de operaciones. Las acciones líderes de la Bolsa subieron
6,45%.
Si bien ayer hubo
tranquilidad en la Casa Rosada, las dudas siguen: continuaron los retiros de
depósitos en dólares y las reservas cayeron US$954 millones. Hoy será un día
clave: habrá un panorama más completo de los efectos del plan cuando Wall
Street dé su veredicto tras el feriado de ayer en Estados Unidos. Recién
después el Gobierno comenzará a hablar de un principio de estabilización. Macri
siguió atentamente toda la jornada y estuvo en comunicación constante con el
ministro de Hacienda, Hernán Lacunza.
En el cierre del
día, después de hacer un balance con la mesa política, todo fue desahogo.
"Se hizo una evaluación sobre los buenos efectos de las medidas y hay
confianza en que esto se va a ir consolidando", dijo a LA NACION el candidato a vicepresidente, Miguel
Pichetto.
Ayer los mercados respondieron favorablemente a las
restricciones en el mercado cambiario-rebautizado oficialmente como
"paraguas cambiario"- que anunciaron el domingo el Ministerio de
Hacienda y el Banco Central (BCRA) y que incluyen límites mensuales a la compra y
transferencia de dólares por parte de personas humanas.
Aunque hubo más
gente de lo habitual en los bancos -e importantes retiros de depósitos en
dólares-, no hubo desbordes. Con poco volumen en el mercado y sin intervención
del BCRA, la divisa cerró a $58,41 -una retracción de 5,8% con relación al
viernes-, como una reacción directa a las restricciones, que también incluyeron
la decisión de obligar a los exportadores a reducir el plazo de liquidación de
sus divisas en el país. Una buena señal fue la notable baja de los contratos de
dólar futuro, que también mostraron una baja considerable. Sin embargo, la
noticia negativa fue la vuelta a escena de las cotizaciones paralelas: el dólar
blue, el contado con liquidación y el llamado "dólar bolsa".
Más allá de eso, el
mercado de acciones también reaccionó positivamente. El Merval, índice líder,
terminó con un avance de 6,45%, lo que puede ser un buen anticipo de cómo
pueden moverse las acciones argentinas (ADR) hoy en Estados Unidos.
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Cerca del ministro
de Hacienda, Hernán Lacunza, calificaron la jornada como "un buen
día", sobre todo por las preocupaciones que ya se habían extendido entre
los ahorristas en torno a los bancos y en el propio Gobierno en términos del
"pánico" que podrían haber instalado las nuevas regulaciones.
"El dólar se desplomó. No hay que cantar victoria, pero fue un buen día.
Ahora hay que trabajar para que esto sea estable y sostenible. Vamos a ver cómo
abre mañana [por hoy] y cómo se mueve todo con Wall Street abierto",
indicaron en el Palacio de Hacienda a LA NACION.
"Es preservar
las reservas poniendo límites a la eventual dolarización, pero con absoluta
libertad de disponibilidad del patrimonio de los argentinos", dijo Lacunza
ayer en conferencia de prensa al mediodía, tras la reunión de gabinete en la
Casa Rosada. "Eso es intocable", estimó sobre los depósitos en los
bancos. Calificó la decisión oficial de "medidas incómodas y de
emergencia, aunque necesarias para evitar males mayores". El ministro de
Hacienda dijo que estima que las medidas "van a funcionar" y el dólar
estará "estable en ese rango de precios", por el dólar que había
anticipado anteayer, a $61.
Lacunza afirmó que
no está definido el desembolso de los US$5400 millones que debería girar el
Fondo Monetario Internacional (FMI) en septiembre. Aseguró que el Gobierno
"cumplió con todos los requerimientos y los compromisos fiscales y
monetarios, tanto cuantitativos como cualitativos". Sin embargo, cerca de
su despacho anticiparon que aún no hay fecha para la quinta auditoría.
Las presentaciones
públicas de Lacunza fueron celebradas en la Casa Rosada. "Llegó en el
momento justo", dijo un hombre de confianza del Presidente. "Es muy
importante el ministro que transmite a la sociedad la necesidad de tranquilidad",
resaltó Pichetto.
Por su parte, el
presidente del Banco Central, Guido Sandleris, informó que "la
intervención del Central en el mercado de cambios fue nula", pese a que se
estimaba que la entidad iba a intervenir más agresivamente. "A pesar de la
volatilidad de las últimas semanas, el sistema financiero está sólido",
reafirmó.
Tanto Lacunza como
Sandleris volvieron a enfatizar la necesidad de lograr consensos básicos con la
oposición para minimizar la volatilidad del tipo de cambio. Se trata de un cambio
en el discurso que el Gobierno comenzó a promover coordinadamente desde ayer,
con la intención de promover señales políticas que ayuden a construir la
estabilidad tras las medidas.
Incluso, Lacunza
suspendió su presentación del proyecto de ley de reprogramación de la deuda
para seguir negociando con referentes económicos de otros espacios, según
confirmó el propio ministro.
Por la tarde, en la
Casa de Gobierno, Macri se reunió con la mesa política para evaluar el impacto
de las medidas. Ahí estuvieron la gobernadora María Eugenia Vidal; el jefe de
gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta; el jefe de Gabinete, Marcos Peña;
el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales; el jefe del interbloque en Diputados,
Mario Negri; los ministros Patricia Bullrich (Seguridad) y Rogelio Frigerio
(Interior), y Pichetto, entre otros.
"No hay un
problema de liquidez, que la gente esté tranquila. El Presidente ha tomado
medidas con un sentido de proteger primero a los argentinos, y en segundo
lugar, de garantizar las reservas, un mensaje al mundo y a la oposición",
cerró el senador y candidato a vicepresidente del oficialismo.
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