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Por Javier Blanco -
El presidente del Banco Central (BCRA), Guido Sandleris, definió ayer las medidas anunciadas este
domingo como un " paraguas cambiario"
para atravesar la incertidumbre que genera el proceso electoral, y su objetivo
es reinstaurar la estabilidad y "proteger a los ahorristas", sin
dañar la actividad económica.
"Afectan al 2%
de las personas que compran dólares; estamos hablando de 26.000 personas",
enfatizó
"Y para las
empresas no suponen ninguna restricción para el pago de importaciones o deudas
registradas a su vencimiento", insistió,
buscando destacar el carácter light de las restricciones, que
procuran no agregar más daño a una economía con bajo nivel de actividad.
Sandleris insistió
en remarcar que la únicas restricciones pasan por el monto de dólares que
podrán comprar las personas físicas (rige el tope de hasta US$10.000 por mes) y
la prohibición impuesta a las empresas que busquen adquirir divisas para
atesoramiento. Pero enfatizó que se mantiene la "plena libertad para
extraer pesos y dólares de las cuentas bancarias para todos, sean personas
físicas o jurídicas".
Y aseguró que el
nuevo esquema fue diseñado para "establecer prioridades claras para la
utilización de las reservas", que se usarán "para preservar la
estabilidad monetaria y financiera, aun cuando ello implique extender el plazo
de pago a los inversores de deuda pública en estas circunstancias
difíciles".
"Son medidas
pensadas para no afectar a la gente ni al ahorrista ni a ninguna actividad o
sector económico. Lo único que buscan afectar es la demanda especulativa. Así
que todo lo que exceda los límites requerirá conformidad previa del BCRA y se
analizará si está justificado", explicó, por caso, al ser consultado por
la demanda de divisas para el cierre de operaciones inmobiliarias.
Foco en las reservas
El funcionario
destacó además que el esquema que debutó ayer provocó una "fuerte
apreciación del peso, tanto al contado como en futuros", y destacó que fue
"nula la intervención del Central en el mercado", en referencia a la
inquietud que genera la constante caída de las reservas, que se redujeron en
casi US$14.000 millones solo durante agosto.
En ese sentido,
recordó que uno de los objetivos de las medidas es recuperar la oferta privada
de dólares, a lo que apunta la obligación impuesta a los exportadores para que
liquiden localmente sus ventas "dentro de un máximo de 5 días hábiles
después del cobro o de 15 días en el caso de commodities o 180 días corridos
tras el permiso de embarque".
Pese a las medidas
que buscan detener el drenaje, las reservas brutas del BCRA cayeron en US$957
millones más ayer, con lo que quedaron próximas a quebrar el piso de US$53.000
millones (cerraron en 53.144 millones). La nueva merma fue explicada "casi
en su totalidad por billetes transferidos a los bancos precautoriamente para
atender la eventual demanda que hubiera de dólares físicos en sus
sucursales", aclararon luego, por lo que será clave que esta oleada de
retiros se calme. En el BCRA confían en que eso sucederá en unos días, cuando
la gente compruebe que "el sistema bancario sigue muy líquido y
sólido".
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