Frente
a la coyuntura actual hay que distinguir entre la demanda potencial de dólares
de los depositantes de plazo fijo en pesos y la sangría potencial de dólares de
los tenedores de argendólares. En primer lugar, porque a
los depositantes en pesos la devaluación ya se encargó de licuar parte de sus
tenencias. Vale señalar, por ejemplo, que antes de las
PASO los depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado representaban cerca
de u$s27.000 millones. En cambio ahora el stock actual de plazos fijos en pesos
privados equivale a menos de u$s21.000 millones. Mientras que los argendólares
son dólares constantes y sonantes. Según estimaciones privadas, tanto lo
acontecido el viernes pasado como en la primera jornada con las restricciones
cambiarias en vigencia (anteayer) la salida de argendólares se
intensificó de modo que el stock actual no llegaría a los u$s27.000 millones.
Ahora
bien, veamos cómo es la composición de los depósitos privados a plazo en pesos.
En primer lugar, la mayor parte de los plazos fijos está pactada a tasa fija no
ajustable por UVA. Por lo que ahí está el foco. Hay que distinguir ahora entre
los tenedores físicos (personas y familias) y las empresas. Se estima que aproximadamente
el 65% de los plazos fijos en pesos está en manos de personas y el resto en
empresas.
Los plazos
fijos en pesos de las personas (que se licuaron vía la devaluación en más de
u$s3.000 millones) rondarían los $800.000 millones, o sea, algo equivalente a
u$s13.400 millones. Aquí lo relevante es el plazo promedio pactado y el monto
promedio. Los plazos fijos de hasta
$100.000 representan el 11% del total mientras que los de entre $100.000 y
$250.000 son el 19%, los de $250.000 a $500.000 representan el 21%, al igual
que los que van de $500.000 a $1 millón.El resto, 28%, son
plazos fijos de más de un millón de pesos. Por lo tanto, las colocaciones de
menos de $250.000 representan unos u$s4.000 millones. Mientras que las
colocaciones medianas de hasta $1 millón son casi u$s5.600 millones, y las
grandes de u$s3.700 millones. Pero además hay que tener en cuenta el plazo
promedio. En tal sentido, se destacan las colocaciones de muy corto plazo, de
entre 30 y 60 días, que son casi el 70% del total. Mientras que las pactadas
entre 60 y 90 días son casi el 14%, entre 90 y 180 días el 11% y las de largo
plazo, de 180 a 365 días menos del 5%. Los plazos fijos a más de un año no
llegan al 1% del total.
Hay que
distinguir entre las personas y las empresas, porque las segundas, que tienen
el 93% de los plazos fijos en pesos con montos de más de un millón, pueden
considerarse “estacionamiento de liquidez”,
o sea, una especie de dinero transaccional. Por lo que la demanda potencial de
dólares se concentra, principalmente, en el 70% de las colocaciones de las
personas, sobre todo, de montos inferiores al millón de pesos, que son más del
70% del total.
Por el
lado de los argendólares, se tiene que el 75% del total está colocado en cajas
de ahorro y el 23% en plazos fijos. Es decir que poco más de u$s20.000 millones
están en caja de ahorro y u$s7.000 millones a plazo fijo. Al respecto, el 56%
de estos está pactado a corto plazo, entre 30 y 60 días. Luego el 12% está a
plazos de 60 a 90 días, el 20% entre 90 y 180 días, y los más largos, entre 180
y 365 días son el 10% y el resto a más de un año no llega al 1%. En cuanto a
los montos, los plazos fijos de más de un millón de dólares son el 23% del
total. Por lo tanto, el principal drenaje viene por el lado de las cajas de
ahorro, que son usadas en general como símiles de cajas de seguridad.