Por Luis Beldi - Por distintas razones, el Banco
Central siguió perdiendo reservas a un ritmo de casi USD 1.000 millones por
día. Esta vez se fueron USD 995
millones para evitar la suba del dólar y para abastecer a los bancos donde los
clientes no solo retiraban depósitos, sino que le compraban parte o todo el
cupo mensual que permitido, USD 10.000 por día.
Desde que rige la norma para
cuidar las reservas, en lo que va de la semana se fueron casi USD 2.000
millones, más exactamente 1.949 millones.
La fuga tiene varias puertas.
Los depósitos que retiran los clientes, los dólares que les compran a los
bancos dentro del cupo autorizado y la intervención directa del Banco Central y
bancos oficiales. El Central interviene en el spot mayorista para aplacar la demanda de dólares que, aunque
restringida se está haciendo sentir con fuerza.
No es difícil estimar que
deberán tomar medidas adicionales para soportar una salida de semejante
potencia.
De hecho, en un mercado reducido como el mayorista que antes negociaba hasta
USD 900 millones y el martes operó USD 426 millones, 40% de las divisas las aportó el
Central. Los exportadores tuvieron una presencia mínima.
Por supuesto, el mercado
mayorista es más racional y reaccionó a la baja ante la aplastante oferta de
divisas oficiales, para una plaza tan reducida. El dólar mayorista cedió 41 centavos y cerró en $55,99, después de haber
sobrepasado en varias oportunidades con holgura los $56. En
bancos y casas de cambio, donde el público no sabe de oportunidades, sino que
quiere hacerse de dólares y no se fija en el precio, el billete cotizó a $58,49,
lo que representa una suba de 8 centavos.
Ese público también se llevó
alrededor de USD 200 millones de depósitos y compró una cantidad similar de
dólares.
Las reservas lo reflejaron en
una caída de USD 995 millones que las hizo bajar a USD 52.129 millones y a este ritmo en dos o tres ruedas
pueden estar por debajo de los USD 50.000 millones y allí sí que se verá la
importancia de si ingresan o no los USD 5.400 millones del FMI que parecen
estar cada vez más lejanos. Por lo menos las declaraciones
desesperanzadas de los funcionarios lo hacen ver así.
Con la licitación de Letras de Liquidez (Lleliq) intentó tentar a los
ahorristas a mantener o a hacer nuevos plazos fijos. Por eso elevó la tasa promedio a
85,73%, tres puntos por encima del día anterior y pagó una tasa máxima de 86%
que le permitió captar $232.184 millones con lo que pudo
absorber $42 mil millones de circulación que teóricamente deberían aplacar la
demanda de dólares.
El problema del Gobierno es
que cuando desarrollan las medidas, todos los cálculos los hace una computadora que en ninguna parte de las
ecuaciones incluye la incógnita "confianza",
algo vital para que cualquier medida para ser exitosa.
El mercado está exacerbado y no hay tecnicismo que lo
detenga. De hecho, los ahorristas compraron tantos dólares en la plaza
minorista que sobre abastecieron al mercado marginal. Por eso el dólar libre descendió
$2 a $61.
En tanto, el "contado
con liqui", el dólar que maneja libremente el mercado en base a triangular
pesos, dólares con bonos y acciones en dólares, cerró igual que el día anterior
en $62,50.
Por supuesto, que hay que distinguir de reservas de libre disponibilidad de las
que no lo son. Los retiros por depósitos salen de las
reservas que no son de libre disponibilidad, pero la reducción del monto final
de reservas psicológicamente golpea al mercado que siente que el Banco Central
se debilita.
El derrumbe de los bonos
continuó. El Bonar
2024, el título de referencia de la deuda, bajó 1,35% y el Bonar 2020 cedió
8,80% una caída que suena a condena a muerte (default) y lo dejó con un rendimiento
de 191%. Su paridad de 42% habla de por sí de un título
que vence en octubre de 2020 y que tiene un cupón de 8%. Para entender mejor el valor de
este bono que nació pagando una tasa de 8%, ahora tiene un retorno de 191%.
¿Pero quién se juega a comprarlo?
Estas bajas hicieron que el
riesgo país ceda levemente porque el precio del Bono del Tesoro de Estados
Unidos también bajó. El riesgo país quedó en 2.520 puntos básicos.
La
Bolsa volvió a la realidad después de vivir un lunes de ilusión. En línea con los mercados del
mundo el S&P Merval, el índice de las acciones líderes, perdió 11,90% con
un elevado monto de negocio de casi $1.200 millones que
muestran que hubo una verdadera estampida de inversores que no querían tener
papeles argentinos en sus manos.
Los bancos y empresas de energía fueron los más damnificados. Galicia
perdió 17,52%, seguido por Macro con Macro 15,89% y Francés, con 12,59%. Entre
las empresas de energía, Pampa se derrumbó 14,10% y su controlada, Edenor,
perdió 12,03%. Otra caída grande entre las energéticas fue la de Transener con
15,7%. Entre las
petroleras, YPF tocó el precio más bajo desde que cotiza en bolsa y cedió 15,38%.
Los ADR's argentinos que cotizan en Wall Street, tuvieron un
abrumador predominio de bajas. Estos certificados de tenencias de acciones que
cotizan en dólares y sirven para hacer operaciones de contado con liquidación,
tuvieron una rueda donde solo cuatro papeles subieron. Los más destacados
fueron el de Irsa ( 4,59%), el de Cresud ( 4,43%), y el de Edenor ( 3,99%).
Entre las caídas sobresalieron el del Grupo Financiero Galicia (-11,72%), el de
Banco Francés (-7,79%) y el de Banco Supervielle (-6,15%).
El mercado funciona en la
práctica diferente a como lo imaginan los economistas del Central en las
pantallas de sus computadoras cuando diseñan la política monetaria y cambiaria.
Todavía no se convencen que sin confianza no existe modelo que pueda detener la
voluntad del mercado cuando busca refugio en el dólar.
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