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Por Jorge Herrera - Era hasta ahora un rumor
del mercado. Sin datos ciertos se tenía la estimación de bancos y analistas.
Pero ayer el BCRA difundió
los datos monetarios del viernes pasado que confirmaron la reacción de los ahorristas
tras el anuncio de la reprogramación de los vencimientos del miércoles
pasado: se fueron de los depósitos privados en dólares nada menosque
u$s1.107 millones. Así desde el resultado de las PASO los argendólares privados
registran una caída de u$s5.856
Si bien los
argendólares ya venían sufriendo por el impacto electoral, la devaluación y la
crisis de confianza, sin duda el anuncio sobre el “reperfilamiento” de
la deuda pública fue el detonante que intensificó la huida. Ese mismo día las
reservas del BCRA sufrieron una caída de u$s1.944 millones (el doble que en la
jornada previa). Esta baja estuvo explicada por ventas netas de divisas por parte
del BCRA al sector privado por u$s387 millones, u$s245 millones de operaciones
con organismos internacionales, otros u$s182 millones de operaciones del sector
público y u$s1.111 millones de caída de efectivo mínimo (encajes de los
argendólares). Así el balance desde las PASO hasta el cierre de agosto dejó una
caída de las reservas de u$s12.208 millones de los cuales u$s4.862 millones
corresponden a los encajes de los argendólares. Los otros factores que explican
dicha pérdida de reservas son principalmente u$s2.038 millones de
intervenciones del BCRA en el mercado de cambios, u$s5.024 millones de pagos
del sector público (incluyen la cancelación del REPO con bancos extranjeros por
u$s2.639 millones).
La lectura de los
expertos es que el Gobierno equivocó la secuencia de los anuncios. No se
entiende, salvo por rígidos dogmas presidenciales, cómo empezó a proponer
un “canje de deuda en el aire” para descomprimir la presión cambiaria
y luego decidió aplicar controles cambiarios. A la luz de los hechos no fue una
secuencia feliz. Y era esperable ya que el solo el hecho de “decirle” a
los tenedores de bonos y letras que le reprogramarían los vencimientos, no hizo
más que espantar a los ahorristas en argendólares. Pero ya es historia. Queda
por ver ahora qué ocurrió realmente en las dos primeras jornadas de septiembre,
ya que también hay estimaciones de fuertes fugas y luego cierta estabilidad. La
pulseada cambiaria es día a día. Todavía falta mucho para cantar victoria o
rendición.
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