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Por Luis Beldi - Fue una rueda
de alivio para el Banco Central. El dato más importante, el de las
reservas, mostró una importante desaceleración de sus caídas (en los dos
primeros días de la semana llegaron a casi USD 2 mil millones).
Esta vez se
perdieron USD 395 millones y quedaron en 51.744 millones. Por supuesto que hubo
factores que jugaron a favor de este mejor comportamiento. Por un lado,
cedió considerablemente la salida de depósitos en dólares. Los más
temerosos fueron los primeros en irse. Ahora quedan los más racionales. Por
otra parte, el oro y el euro subieron y las reservas tienen un importante
componente de estos activos.
De todas maneras,
el dólar sigue muy demandado y eso le costó billetes al
Central. Que siguió atendiendo la demanda de USD 10.000 que corresponden
al cupo mensual de clientes de bancos. Además, la entidad monetaria debió
intervenir en el mercado mayorista con alrededor de USD 60 millones para que no
se escape el precio de la divisa que gracias a que fue aplastada por esas
ventas tuvo una leve suba de 3 centavos a $56,02. La oferta de la mesa de
dinero del Central se hizo en "ladrillos" de 10 y 20 millones de
dólares. No se podían comprar parcialmente: era el ladrillo o nada.
En bancos y casas
de cambio el dólar tuvo una baja importante de 43 centavos y cerró a $58,06.
También tuvo un
buen día en cuanto a la absorción de pesos. En la licitación de Letras de
Liquidez (Leliq) captó $ 227.483 millones por los que pagó una tasa de 85,80%
que es 0,07 puntos superior a la del día anterior.
Como lo que captó
superó en casi $27 mil millones a los vencimientos, quitó ese dinero de
circulación y le restó demanda para el jueves al dólar.
El riesgo país
subió porque hay un desembarco de fondos buitres que están comprando sumas
importantes de bonos locales debido a su alta renta y baja paridad. Por eso,
cedió 7,8% a 2.338 puntos básicos. En esta caída del riesgo influyó el alza del
Bonar 2024, el título de referencia de la deuda, que aumentó 7,71%. Este título
tiene un rendimiento de nada menos que 76%. El Bonar 2020, que vence en octubre
del año que viene, aumentó 5,04% y ahora rinde 176,55%.
La Bolsa tuvo el
rebote del gato muerto. No faltaron los compradores de oportunidades después de
la debacle del día anterior cuando el S&P Merval perdió casi 12%. Esta vez
el índice de las acciones líderes subió 6,87%. Por supuesto, los bancos que
fueron los que más padecieron el derrumbe, fueron los de mejor performance. El
monto de negocios de $ 1.316 millones indica que hubo una fuerte demanda de
estos activos. Banco Supervielle ( 19,65%) y Grupo Galicia ( 13,67%)
fueron lo mejor de la rueda. La bonanza no alcanzó a los papeles de las
empresas energéticas porque el mercado presupone que tendrán problema con la
suba de tarifas en el futuro y empeorarán sus balances. Transener, por caso,
bajó 0,33%. Y Pampa Energía y Edenor que tuvieron un notorio derrumbe el
martes, recuperaron apenas entre 2 y 3% de sus pérdidas.
En Wall Street, los
ADR's argentinos -certificados de tenencia de acciones- también tuvieron
importantes alas. Lo mejor fue Banco Supervielle con casi 19% y Grupo
Financiero Galicia con 15,5%. Cabe destacar que la pérdida de valor de
estos bancos fue de 85% en los últimos 4 años.
Hay un grupo de
inversores que sigue teorías que desarrollaron en base a estadísticas
históricas y comienzan a compra acciones y bonos cuando quiebran
determinadas líneas de precios. No importa el momento económico, ellos creen
que en algún momento recuperarán con creces las apuestas que en su momento
parecieron absurdas.
Hoy el tema de los
mercados es el día a día. Hay demasiada vulnerabilidad en el plan monetario y
en el cambiario. Las reservas se defienden a capa y espada porque el destino
del Gobierno y la confianza de los que tienen dólares en los bancos, están
atadas a ellas.
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