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Por Pablo Wende - A casi un
mes de las PASO y control de cambios mediante, los bancos tuvieron un respiro.
Ayer se confirmó una tendencia a la desaceleración de la salida de depósitos en
dólares, aunque todavía no hay cifras oficiales. Sin embargo la tendencia está
lejos de haber llegado a su fin a juzgar por la cantidad de gente que sigue
haciendo cola en muchísimas sucursales.
El comportamiento
de los depósitos en pesos también llevó cierto alivio. Luego de una caída en
las dos primeras semanas luego de las PASO se produjo un repunte y el
primer dato de septiembre arroja niveles similares a los de fin de julio. En
total 2,4 billones de pesos, contabilizando cuentas a la vista y plazos fijos.
La estabilidad de
los depósitos privados en pesos es un dato positivo a medias.
Considerando que la tasa de interés superó en agosto el 4,5% mensual, como
mínimo ése debería haber sido el incremento, además en línea con la
inflación esperada del mes (alrededor de 4,2%). Por lo tanto, el estancamiento
de las colocaciones en pesos representa en realidad una caída significativa en
términos reales. Sólo pudo haber sucedido por retiros de depositantes que
sacaron los pesos del sistema para consumir o para comprar dólares.
La respuesta del
Central de elevar en las últimas jornadas las tasas de interés al 85% anual en
pesos parece ser la respuesta para evitar una mayor sangría de depósitos en
moneda local. La mayoría de los bancos respondió a la señal y puso
las tasas para plazo fijo arriba del 60%. En la medida que el dólar mantenga la
estabilidad de esta semana, es probable que algunos se vuelvan a tentar con
estos rendimientos en pesos aún a pesar del fuerte clima de nerviosismo que se
desató luego de las PASO.
En lo que respecta
a los depósitos en dólares, la caída tras las elecciones primarias es
impresionante. Desde un récord de USD 32.500 millones el 9 de agosto, el stock
cayó a USD 25.700 millones el 2 de septiembre. Esta caída registrada hasta el
lunes pasado representa una pérdida de USD 6.800 millones o un 21% del total.
Todavía no hay
cifras oficiales sobre lo sucedido en los tres últimos días hábiles, pero el dato
favorable es que las reservas están cayendo mucho más lento. Ayer fueron
"sólo" 371 millones. De esta evolución puede inferirse que se
desaceleró la caída de depósitos en moneda extranjera. La estabilidad del dólar
pero sobre todo la disponibilidad total de billetes calmó a muchos
depositantes.
Es probable, sin
embargo, que cuando se publiquen los datos oficiales la caída de depósitos
privados en dólares en las últimas cuatro semanas haya llegado a nada
menos que el 25% en relación al 9 de agosto.
No fue el único
movimiento brusco sucedido luego de las primarias. El dólar saltó de $46 a $58,
las acciones acumulan caídas superiores al 60% en dólares, aún luego del rebote
de las últimas dos jornadas, y el riesgo país pasó de 800 a 2.200 puntos.
El control de
cambios que implementó el Gobierno esta semana parecen haber calmado al menos
un poco los ánimos. Por lo pronto se desaceleró la caída de reservas y el
dólar se mantiene estable. En el escenario ideal, el Gobierno espera
llegar en estas condiciones hasta las elecciones presidenciales, aunque todavía
falta mucho. No sería razonable descartar nuevos episodios de nerviosismo
extrema a medida que se acerca el 27 de octubre.
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