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Por Javier Blanco - Con un dólar estabilizado, tras la imposición de restricciones a
la gran demanda, y los mercados saliendo del pánico, el Banco Central (BCRA) se animó ayer a dejar en pausa el
proceso de ajustes al alza que había vuelto a validar en la tasa de interés de
referencia, que llevó esa variable hasta el 85,8% anual promedio, el mayor
nivel en algo más de 17 años (fue del 108% en julio de 2002).
Fue en una jornada
en la que, además, la entidad no debió usar reservas para asegurar que el dólar
operara casi sin variaciones, y en la que los activos argentinos (que habían
dado anteayer la primera señal de rebote) volvieron a cotizar con mejoras por "compras
de oportunidad de fondos e inversores que apuestan a que el castigo que
sufrieron podría haber sido excesivo, incluso en el actual ambiente de
incertidumbre", explicó el analista Gustavo Ber.
Esto quedó
reflejado, por caso, en dos bajas sucesivas que hicieron caer el riesgo país de
casi 2600 a 2188 puntos, aunque sigue por las nubes.
El BCRA había
comenzado a validar alzas en las tasas tras los resultados de las PASO e
insistió con esa receta al notar la mala reacción del mercado al plan oficial
de "reperfilamiento" de la deuda de corto plazo.
Su intención fue
buscar que los bancos mejoren los rendimientos de los plazos fijos (algunos ya
ofrecen tasas del 60% anual), dado que la mayor parte de las renovaciones de
esos depósitos se hacen a comienzos de mes, para evitar desarmes que alimenten
la demanda de dólares. A su vez, intentaba recuperar algún control del plan
monetario, que resultó desbordado y tiene sus metas en revisión, como admitió
el presidente de la entidad, Guido Sandleris, días atrás.
Pero no funcionó,
como suele ocurrir, en los días aciagos y obligó al BCRA a dejar en la calle
unos $365.000 millones que estaban invertidos en Letras de Liquidez (Leliq) en
apenas cuatro ruedas, pesos que en algunos casos los bancos usaron para atender
desarmes de plazos fijos por $70.000 millones entre el miércoles 28 de agosto y
el lunes pasado.
Pero ahora la
entidad lleva tres ruedas absorbiendo pesos (quitó de la calle $96.200 millones
en ese lapso), lo que también logró ayer y sin necesidad de subir la tasa.
"Desde el martes, con tasa más o menos estable, la liquidez le vuelve.
Mejora la dinámica", observó ayer el economista Gabriel Caamaño, de
Estudio Ledesma.
La jornada confirmó
que, con la reducción forzada en la demanda de dólares, el BCRA recupera
espacio para tener bajo control el tipo de cambio y mostró, incluso, que pudo
hacerlo sin invertir reservas en ello, lo que no había logrado en los últimos
dos días. Eso, y un menor retiro de depósitos en dólares de los bancos, le
permitió además aminorar el ritmo de caída de las reservas, que tras caer a
razón de US$1000 millones durante varias jornadas, ayer bajaron US$371 millones
(quedaron en 51.373 millones).
El billete cerró a
un promedio de $56,04 y $58,21 para venta mayorista y minorista, precios que
suponen alzas de 2 y 15 centavos en cada caso, pero que lo confirman
estabilizado desde el lunes. "Al haber corrido de la cancha a empresas y
grandes inversores, el BCRA ganó poder para controlar la divisa", explicó
el analista financiero Cristhian Buteler.
Ese mercado más
chico queda reflejado en un volumen de contado que promedió los US$420 millones
en las últimas tres ruedas, monto 70% inferior al que se operaba usualmente
antes de las últimas medidas.
La jornada dejó
además una nueva baja en el retiro de depósitos, según un relevamiento entre
bancos. "La gente se tranquilizó al ver que sus dólares estaban",
afirman. La caída de depósitos en dólares se activó tras el resultado de las
PASO y se dinamizó por el temor generado por las últimas medidas.
El stock de
depósitos privados, que había alcanzado US$32.500 millones, cayó hasta los
24.982 millones "por retiros de cuentas por US$5478 millones realizados
por minoristas y de US$1145 millones por mayoristas al último martes, mientras
otros 1014 millones salieron de plazos fijos", apuntó el analista Federico
Cohen.
Para atender parte
de esos retiros, los bancos apuraron el recupero de casi US$800 millones de
dólares en préstamos concedidos a exportadores en ese mismo lapso, con lo que
las empresas perdieron otra fuente de financiamiento.
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