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Por Damián
Kantor - El control de cambios que el Gobierno fijó para tratar de contener la
salida de dólares de las reservas hasta el fin de su mandato, "han llegado para quedarse y lo más probable es que tengan que
ser reforzados", sostiene el último informe que el Estudio Broda envió a
sus clientes, y al que tuvo acceso Clarín. En rigor, la mayoría de los
economistas coinciden con esa apreciación. " Probablemente la próxima
gestión los mantenga para acotar
la volatilidad cambiaria y reducir la tasa de interés, partiendo de una inercia nominal muy
complicada", completa Federico Furiase, de Eco Go.
En el estudio Broda creen que los desembolsos pendientes
del FMI no modifican la situación. "Aunque lleguen los US$5.400 millones
en este mes, al Tesoro
todavía le faltarían unos $400.000 millones de pesos para cerrar el programa
financiero 2019. Si no llegara el dinero del Fondo, "además de cubrir ese
agujero en pesos, al Tesoro le faltarían US$5.000 millones de dólares para
cubrir la caja en dólares".
Frente al
nuevo escenario surgido el 12 de agosto, tras las PASO, (suba del dólar, derrumbe de bonos y acciones,
pérdida de reservas y aumento de tasa), el Gobierno decidió "reperfilar" parte de la
deuda y posteriormente, aplicó controles cambiarios y acortó los plazos para
liquidar exportaciones. Todo con el objetivo de atenuar la caída de reservas y
aumentar la demanda de divisas. "El otro activo que tiene que cuidar
cualquier gobierno en general, y el Banco Central en particular, es la confianza. Y eso es lo que se ha roto en las
últimas semanas", explica Bárbara Guerezta Echagüe, de Arriazu
Macroanalistas. La economista, por otro lado, añade que "la situación del Banco Central seguirá siendo
frágil, como lo es desde hace al menos 10 años".
Reestablecer la
confianza en los activos argentinos, para Gabriel Zelpo, de Seidos, es prioritario.
"Los beneficios a corto plazo (salida de dólares) genera problemas en el
largo (subfacturación de exportaciones, sobre facturación de importaciones,
desincentivos a volcarse al mercado externo, entre otros) que van llevando a controles cada vez más
intensos",
interpreta. Según Zelpo, cortar la salida de dólares impide también la entrada
de dólares.
Por lo pronto
y por efecto de la recesión, la balanza comercial comienza a dar resultados
positivos. Más por la caída de las importaciones (consumo, bienes de capital e
insumos para producir) que por la suba de las exportaciones. Entre enero y
julio, indica un informe de la consultora Unexar, la balanza arrojó un saldo positivo de US$6.540 contra un déficit de US$5.636
del mismo lapso del año pasado. Las exportaciones totalizaron US$36.608
millones (3,3% de crecimiento) t las importaciones, US$30.068 millones, lo que
representa una caída interanual del 26,8%
Eco Go proyecta una balanza comercial favorable de
US$15.300M para 2019 y de US$23.000M para 2020 con una cuenta corriente
(ingreso y egresos de divisas) que pasa de un déficit de 1% del PBI en 2019
para converger al equilibrio en 2020. Furiase sostiene que levantar los
controles en este contexto es difícil. "El costo
político lo pagó Macri y la próxima gestión probablemente los mantenga para acotar la
volatilidad cambiaria y no sobre reaccionar con la tasa de interés, por lo
menos hasta que logre estabilizar las variables nominales y financieras",
dijo.
Martín Kalos,
de Elypsis, sostiene que el mecanismo de controles no se puede levantar de
buenas a primeras. "Incluso, si se introducen algunas modificaciones,
puede convertirse en un camino que facilite una salida para la crisis",
subraya. Según este economista, el esquema más razonable es usar la fórmula
actual como un punto de partida, que no implique "ir al extremo de la
liberalización cambiaria de Macri".
Con un enfoque heterodoxo, Kalos interpreta que hay
reglas y límites que deben continuar y otras que deben adecuarse para evitar
mayores perjuicios. "¿Cuáles? El impedimento a las empresas para que
puedan girar fondos al exterior. Habría que moderar la regla, por ejemplo, para
fomentar las inversiones", completó.
Por último y más allá de la precaria pax cambiaria, el
Estudio Broda recomienda analizar el resurgimiento del dólar blue. "Para
evaluar si el control de cambios resulta eficaz (o no), a partir de ahora habrá
que monitorear si disminuye la
pérdida de reservas del BCRA y la brecha cambiaria que se genere entre el dólar
oficial y el paralelo", señala. En la semana del debut de los controles, el blue
inicialmente pasó la barrera de los $63 pero este jueves cotizaba muy parecido
al oficial.
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