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Por Javier Blanco (07/09) - El Gobierno logró lo que
se propuso con la reinstalación forzada de un esquema de controles cambiarios: planchar la cotización del dólar.
El billete, que
había cerrado la semana pasada sobre los $62 al público y que había caído a
$58,41 el lunes, clausuró esta semana a un promedio de $58,02, con una baja de
$4 (o 6,4%) y una volatilidad -es decir, diferencia entre cierre máximo y
mínimo- de solo 0,8% en los últimos cuatro días. El riesgo país, en tanto,
finalizó ayer en 2029 puntos, con un descenso de casi 20 por ciento.
Esta victoria
acotada en términos de pérdida de reservas del Banco Central llegó
tras cuatro intentos previos de calmar el dólar en los últimos 15 meses.
En ese rubro hay
que ubicar la progresiva suba de tasas (avanzaron sucesivamente hasta quedar ya
en niveles próximos a los de mediados de 2002), la venta de reservas, un fuerte
ajuste en el nivel de circulante y la búsqueda urgente de un prestamista de
última instancia (FMI) para tranquilizar al mercado.
Sin embargo, solo
una ofensiva sobre la demanda parece estar en condiciones de llegar al control
de esta variable clave para una economía que, en las últimas décadas, se volvió
cada vez más bimonetaria. La medida adoptada el fin de semana pasado venía
siendo resistida por el presidente Mauricio Macri.
Las medidas
"lograron, con bajo costo de intervención, el objetivo básico que
buscaban, que era estabilizar el mercado cambiario", reconoció el
exgerente general del Banco Central (BCRA) Julio Piekarz. "Es todo frágil
por ahora, pero la situación global ayudó además a propiciar rebotes en
acciones y bonos", completó.
Para su colega
Jorge Vasconcelos, del Ieral (Fundación Mediterránea), a este último efecto
aportó el diseño del nuevo cepo.
"A diferencia
del cepo de 2012-2015, la posibilidad que este otorga a las personas humanas de
acceder a 10.000 dólares por mes hace que los plazos fijos en pesos deban
ofrecer rendimientos atractivos. De allí que el BCRA tenga la Leliq cerca del
86%. Pero, a la vez, segmenta mercados porque las cauciones bursátiles a 7 días
cerraron la semana al 41% anual, lo que alienta a los inversores a relocalizar
pesos hacia acciones y bonos, aunque estos últimos dependerán de mayores
precisiones acerca del canje de deuda y de la política económica a aplicarse
después del 10 de diciembre", señala.
Javier Alvaredo, de
la consultora ACM, tampoco duda en hacer un balance positivo de las medidas
restrictivas, aunque aclara que es temprano para sacar conclusiones. "La
calma del dólar fue frenando la salida de depósitos del sistema financiero y le
dio algo de soporte a las cotizaciones de los activos financieros argentinos,
que venían muy golpeados", valoró. "Pero la situación sigue siendo
precaria y el Gobierno debería avanzar echando luz sobre el proyecto de
reperfilamiento y corregir el retraso del pago de las letras en pesos para
restituir el capital de trabajo de las empresas", advierte.
Su colega Lorenzo
Sigaut Gravina, de Ecolatina, no duda en que la reimposición de controles
rebalanceó el mercado y cree que hacia adelante, dada la norma que obliga a
liquidar a exportadores, la tranquilidad debiera afirmarse. "Con el tipo
de cambio real alto y el límite que eso (más la aguda recesión) le impone a las
importaciones es dable esperar un aporte mayor del sector externo que terminará
de estabilizarlo, a menos que aparezcan nuevas dudas", asegura.
Por lo pronto las
señales de calma en la plaza cambiaria oficial se hacen más difusas en el resto
de los mercados, que definen valores para el tipo de cambio. La referencia
alude a los precios del dólar que surgen del arbitraje de monedas mediante
negocios con activos financieros, los que se mostraron mucho más firmes en la
semana (cerraron ayer a $62,30 y 64,20 promedio, para el caso del dólar bolsa
-o MEP- y el contado con liqui).
"Es cierto que
esos precios se movieron al alza en los últimos días, pero creo que es casi
normal ante el cambio en la regulación. Un exportador que liquidaba y podía
volver a dolarizarse con esos pesos por cautela ahora no le queda otra que
recurrir al MEP o al contado con liqui para hacerlo", observó Santiago
Acuña, de Acuña Valores.
Se trata de un
mercado al que se debieron volcar muchas empresas que no pueden o no quieren
poner en riesgo su posición de reserva en moneda extranjera y no tuvieron
tiempo de anticiparse al control cambiario, ya que las dudas al respecto se
instalaron tras el anuncio del reperfilamiento de la deuda de corto plazo, es
decir, dos ruedas antes de su instauración.
Para que el
tránsito hacia una mayor calma se afirme, los analistas insisten en que se
tiene que tender a estabilizar la tenencia de reservas (que cerraron la semana
en US$50.949 millones), más allá de la baja que provoquen los pagos de la deuda
que sigue regularizada. Al respecto, más que el balance semanal (que muestra un
disminución ínfima -de US$4161 millones a US$ 3149 millones- en el ritmo de
caída), la cuota de alivio la otorga el menor drenaje de las últimas tres
jornadas (de US$400 millones).
El mayor aporte
debería provenir de una estabilización de los depósitos privados en dólares, la
que se estaría produciendo en las últimas horas (en los bancos aseguran que
mermaron los retiros), aunque las últimas cifras del sistema (al miércoles) los
mantienen por encima de los US$700 millones por día, lo que hace que la caída
desde las PASO haya llegado ya a US$8370 millones
(25,7% del stock
que había).
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