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Por Jorge Herrera - Desde que comenzó la crisis
venimos advirtiendo la importancia de monitorear el comportamiento de los
depósitos privados en dólares (argendólares) que además son clave para la
suerte de las reservas del BCRA. Los últimos datos del BCRA muestran que al
3 de setiembre pasado los argendólares han caído u$s7.556 millones desde las
PASO (a razón de u$s472 millones diarios) a u$s24.944 millones. Está claro que
el quiebre vino tras las Primarias. Hasta ese momento, en las primeras siete
jornadas de agosto, los argendólares mostraban un aumento de u$s336 millones
(u$s42 millones diarios) a u$s32.500 millones. A partir de ahí, el resultado
electoral y los sucesivos desaciertos del Gobierno y la oposición, más los
anuncios oficiales de un improvisado canje de deuda y controles cambiarios
dieron lugar a un drenaje diario de u$s421 millones que totalizó entre el 12 y
el 30 agosto a u$s5.891 millones. Esto en setiembre se potenció. En las dos
primeras jornadas se fueron u$s1.665 millones, o sea, u$s833 millones diarios.
Según estimaciones del sistema financiero, desde el martes pasado se percibe
cierta desaceleración en este drenaje. Recién esta semana se irán conociendo
los datos oficiales. Lo relevante de todo esto es, como señala Rodolfo
Santángelo, de MacroView, que se frene la caída de los argendólares porque
contagian al resto de los depositantes. Además, como ya adelantó este diario,
no todos los bancos están
posicionados igual en términos de nivel de liquidez en argendólares. Porque hay
bancos que prestaron más que otros. El sistema tiene, en promedio, el 50%
de los argendólares “cash” en el BCRA y el resto prestado (principalmente a
exportadores) y algo en Letes en dólares. De modo que los bancos que
prestaron más que el promedio tienen menos “encajes” en el BCRA. Al respecto,
vale recordar que no hay redescuentos en dólares. O sea, el BCRA no puede dar
asistencia en dólares a diferencia de si poder hacerlo vía Pases o Redescuentos
en pesos.
A esta altura está
claro que lo que pase con los argendólares tiene repercusión en las reservas
del BCRA. Desde las PASO hasta el 6 de setiembre pasado (último dato) las
reservas cayeron u$s15.360 millones a u$s50.949 millones. En agosto se
perdieron u$s13.799 millones: antes de las PASO u$s1.591 millones y después,
u$s12.208 millones. La misma aceleración de caída de los argendólares.
El impacto de los
argendólares sobre las reservas se ve claramente al analizar los datos del
BCRA. Desde el 12 de agosto (post-PASO) hasta el 3 de setiembre las reservas
cayeron u$s14.157 millones. De los cuales solo el 15,3% se explica por venta de
divisas, mientras que un 2% son pagos a Organismos Internacionales, casi 36%
Operaciones del Gobierno y cerca del 46% a caída de encajes de
argendólares. Pero si se excluye la “sorpresiva” cancelación del REPO con
bancos extranjeros (u$s2.639 millones), las reservas cayeron más del 56% por la
baja de encajes, 21% por Operaciones del Gobierno y casi 19% por venta de
divisas.
Por lo tanto es
clave que se regenere la confianza entre los depositantes en dólares, no solo
para no contagiar a los de pesos, sino para frenar la pérdida de reservas. Cabe
señalar, para que ningún trasnochado elucubre artilugios, que esos encajes en
dólares pertenecen a los depositantes, no al BCRA. Por más que los computen
como reservas, no lo son, son depósitos de la gente. Para tener dimensión de la
actual caída de los argendólares, Cristian Traut, de First Capital, señala que
en el último semestre de 2001 se retiraron más de u$s5.600 millones sobre un
stock en aquel momento 50% mayor al nivel que tenían los bancos previo a las
PASO. Según MacroView destaca que en el último evento, en 2012-2013, pasaron de
u$s12.000 millones a u$s6.700 millones. En 2019, la caída en agosto equivale al
17,3% y desde las PASO el 23,2% del stock total.
Por el momento no
se ve mucho contagio hacia los depósitos privados en pesos, sobre todo en los
plazos fijos. Estos en agosto cayeron más de $56.000 millones (4% los no
ajustables y 17% los ajustables).Hasta antes de las PASO crecieron $6.200
millones, luego cayeron $65.000 millones. Pero ya no hay margen para el error. Todo
a está a flor de piel para los ahorristas. Encima se entra de lleno ahora en la
campaña electoral. No hay otra que cruzar los dedos.
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