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Representantes del
sector inmobiliario y autoridades del Banco Central volverán a reunirse
esta semana para debatir distintas opciones para que las personas que quieran
comprar una propiedad puedan acceder a la compra de dólares sin restricciones.
Las distintas cámaras están ultimando los detalles de un protocolo que
presentarán a los funcionarios de la entidad monetaria el próximo martes.
Será la
segunda reunión entre las dos partes luego de que el Gobierno implementara
medidas de control en el mercado de cambios que pusieron un tope de USD 10.000
mensuales para la compra de dólares. La limitación generó preocupación en
el sector inmobiliario, donde todas las operaciones se manejan en moneda
extranjera.
"Esta semana
habrá reuniones en conjunto con el sector, para buscar que la normativa actual
no impida el desarrollo habitual de la actividad. Está previsto un encuentro
entre ambos para seguir trabajando", confirmaron desde el Banco Central.
"La operatoria
cotidiana ya venía muy afectada por la situación macro general y ahora, además,
se complicó operativamente porque las medidas de control cambiario no
contemplaron situaciones particulares, faltó una sintonía fina",
indicó Damián Tabakman, presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores
Urbanos (CEDU). La entidad considera necesario un capítulo específico
sobre cómo se puede operar en dólares en el sector inmobiliario.
"Los boletos
firmados o por firmarse, las escrituras, las propiedades usadas, de pozo,
hipotecas aprobadas. Hay por lo menos 10 posibles situaciones en las que hace
falta acceso a dólares. Ninguna de estas situaciones está contemplada.
Solo el 'contado con liqui', pero es un instrumento muy sofisticado y que pocos
conocen", agregó Tabakman.
Con todo, algunas
fuentes aseguran que el impacto será limitado ya que hoy el mercado se mueve
casi exclusivamente con compradores que ya disponen de dólares para
invertir y es solo una minoría los que tienen que salir a comprar dólares con
pesos para cerrar las operaciones.
En el sector hacen
cuentas y confirman que cerrarán el 2019 con uno de los peores números de su
historia. Incluso por debajo de 2001 y de los años del cepo cambiario. La alta
devaluación, que no se tradujo en una baja significativa de los precios de las
propiedades; la caída de la demanda de crédito hipotecario y la incertidumbre
económica y política redujeron las ventas a sus niveles mínimos, con 14 meses
consecutivos de caída en la ciudad de Buenos Aires.
Según los datos de
los escribanos porteños, el período entre 2013-2015 fue el más bajo de la
historia del sector. Esos años hubo menos de 40.000 operaciones anuales,
con un piso de 33.706 en 2014.
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