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Por Luis Beldi - Los depósitos
de los privados siguen saliendo de los bancos. El jueves pasado perdieron
alrededor de USD 800 millones y están en USD 24.161 millones, el nivel más bajo
de los últimos dos años.
En noviembre de
2017, cuando el Gobierno todavía estaba exultante por el buen resultado de las
elecciones de medio término, los depósitos en dólares tenían niveles
similares hasta los actuales. Hasta antes de la PASO crecieron a niveles récord
cercanos a USD 34.500 millones.
Esto explica la
caída de las reservas del lunes de USD 300 millones. Si bien parte, fue
para pagar deuda externa, el pase de plazos fijos y cajas de ahorro al colchón,
sigue diariamente. Por eso, las reservas quedaron en USD 50.642 millones y hay
ansias en el gobierno para que entren los dólares de los exportadores, que se
estiman en 10 mil millones y los 5.400 millones del FMI.
La caída de las
reservas se explica por pagos a organismos internacionales y por una leve caída
del oro y del euro, además de una leve baja de los depósitos en dólares que no
llegó a los USD 200 millones.
De hecho, en bancos
y casas de cambio subió 13 centavos a $58,15. En la plaza mayorista con algo
más de movimiento -se operaron USD 532 millones. La divisa aumentó 13 centavos
a $56,03.
Donde también hay
retrocesos, es en los plazos fijos en pesos. El jueves pasado bajaron $18 mil
millones, una cifra que no parece importante porque la magnitud de lo que hay
colocado por los ahorristas e inversores institucionales los minimiza.
Por otra parte, las
licitaciones de Letras de Liquidez (Leliq) sumaron $245.699 millones que
cubrieron casi todos los vencimientos. Solo liberaron $1.600 millones. La tasa
que se pagó fue 0,07 puntos más elevada que el día anterior al llegar a 85,89%
anual.
Los mercados de más
euforia cortaron su rally. Los bonos que habían comenzado un día
auspicioso con subas de dos dígitos, recortaron la ganancia porque la
mejora en las encuestas del candidato del Frente para Todos, desalentaron a los
inversores. Los bonos están en un límite de indiferencia a la espera de
las elecciones. Esto, es si gana Mauricio
Macri, suben y baja el riesgo país porque creen que le costará menos la
refinanciación. En cambio, la fórmula Fernández–Fernández, parece tener como
destino inevitable la restructuración de la deuda. En este nivel de equilibro
esperan los bonos apostando hay restructuración con una quita de 40%.
De esta manera, el
Bonar 2024 que había llegado a subir más de 10% cerró con un alza de 4,36%. Es
el título de referencia de la deuda y el que define el riesgo país. Su
rendimiento ahora es de 43,63%. Una restructuración de la deuda como está
prevista, haría ganar a sus tenedores poco menos de 50%. Su tasa de retorno
ahora es de 43,63%. El Bonar 2020, que también tuvo un prometedor inicio
terminó la rueda con una leve suba de 0,03% y rinde 115%.
La baja de los
precios de los bonos del Tesoro, no pudo contribuir a que mejore el riesgo país
que pasó de una baja a 1966 puntos básicos, perforando el piso de 2.000 puntos
por primera vez desde las PASO, a aumentar a 2.056 unidades, 25 puntos por
encima del cierre del viernes pasado.
En la Bolsa,
después de tres ruedas de fuertes ganancias por casi 20%, llegó la salida de
los que no quisieron prolongar su exposición al riesgo.
El S&P Merval
perdió 1,75% -en su peor momento estuvo 3% abajo- con negocios por $ 625
millones que le quitan sustentabilidad a la baja porque se produjo con escasos
negocios. Se fueron los más conservadores.
Sin embargo, hubo
apostadores a papeles muy atrasados. Transportadora Gas del Norte aumentó 4,16%
y Ternium 3,49%. Pero fue un grupo reducido las que terminaron en territorio
positivo. La mayoría cerró en baja. YPF (-5,33%) fue lo peor de la rueda.
En el exterior, los
ADR's argentinos -certificados de tenencias de acciones que cotizan en Wall
Street- también padecieron la toma de ganancias. Lo mejor fue Irsa Propiedades
Comerciales con una suba de 9,62% y Tenaris con 3,03%. Entre las bajas,
MercadoLibre fue la más golpeada y perdió 4,46%, seguida por YPF con 3,78% y
por Loma Negra con 2,77%.
El mercado
financiero parece estar en una nube con pocos sobresaltos en el dólar, pero
sentado sobre el polvorín del precio de los títulos de la deuda con el
consiguiente riesgo país y la inestabilidad de la Bolsa.
Pero al Gobierno
solo le interesa el dólar. El problema es que este sistema de controles no le
garantiza la paz cambiaria.
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