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Por Juan Strasnoy Peyre
- Desde el comienzo del Gobierno de Cambiemos y hasta julio pasado, las
empresas sacaron del país casi US$20.000 millones vía remisión de utilidades y
dividendos y compra de divisas para atesoramiento, según datos oficiales
del Banco Central.
Estas operaciones, que aportaban a la tensión cambiaria en plena corrida,
quedaron fuertemente limitadas con la reinstalación del cepo.
La sangría de
divisas del país que derivó en la actual crisis financiera se acumuló a lo
largo de los años. Junto al pago de deuda, el déficit turístico, las salidas de
fondos golondrina y la compra de dólares minoristas, las empresas aportaron en
gran medida a esta situación. Apoyadas en la desregulación cambiaria y un modelo
que privilegió la especulación financiera por sobre la actividad productiva,
las compañías giraron utilidades y dividendos por US$6.808 millones en poco más
de tres años y medio. En el mismo período, sacaron del sistema otros US$11.500
millones a través de la formación de activos externos (FAE), la llamada fuga de
capitales. En total, US$18.300 millones.
El dato de fuga
empresarial es en realidad mayor. Sin embargo, las estadísticas del BCRA no permiten
desglosar la categoría "Otros sector privado no financiero", que
incluye todas las compras de divisas minoristas que realizan las personas
humanas pero también a los inversores institucionales, dentro de los cuales se
inscriben, por ejemplo, las compañías de seguros, según explicaron desde la
entidad. Esta categoría concentra una salida total de US$45.466 millones desde
la asunción de Mauricio Macri, el 60% de la FAE del período que ya alcanzó los
US$73.370 millones.
El estallido de la
crisis cambiaria de 2018 aceleró la fuga. En el último año y medio, las
empresas se llevaron US$6.764 millones contra US$4.725 millones durante los dos
años anteriores. Mientras tanto, la remisión de utilidades se redujo pero se
mantuvo en niveles aún elevados, teniendo en cuenta la profundidad de la
recesión.
Según cálculos del
Observatorio de Economía Política del Centro Cultural de la Cooperación ( CCC), los sectores que más
fugaron fueron comunicaciones, industria química, transporte y maquinaria, y
los que más giraron al exterior fueron el bancario, el alimentario y el
petrolero (ver gráfico y recuadro).
"Las grandes
ganancias que tuvieron al ser sectores muy concentrados, en los que las
compañías pueden fijar precios, no fueron reinvertidas sino que fueron
utilizadas para comprar dólares y llevarlos a cuentas en el exterior para
cubrirse de las devaluaciones y ganar por vía especulativa. Mientras tanto,
prefirieron en determinados momentos incrementar sus pasivos a través de
obligaciones negociables e invertir con eso", explicó Ernesto Mattos,
economista del CCC.
Con la corrida
posterior a las PASO desatada
y sin dólares para afrontar los pagos de deuda y la fuga, el Gobierno se
anunció el default de las letras emitidas por el Tesoro y desandó sus pasos con
un cepo concentrado particularmente en los movimientos de las empresas. Tanto
las compras para atesoramiento de personas jurídicas como las remisiones
quedaron restringidas desde el 1° de septiembre y necesitan la aprobación
previa del BCRA.
"Ahora no van
a poder fugar y girar todo lo que quieren, sino que van a tener que negociar
con el Gobierno para poder hacerlo. Ahí se verá que poder de lobby tiene cada
sector para presionar y conseguirlo", señaló Mattos.
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