El fuerte ingreso de divisas que se viene observando en los últimos días –un fenómeno de escala regional– está permitiendo al Banco Central redoblar sus intervenciones y avanzar en la recomposición de reservas sin provocar un salto brusco en la cotización. El viernes, sin ir más lejos, compró u$s 90 millones, la adquisición más importante desde el 15 de diciembre, cuando había comprado u$s 100 millones.
Sin embargo, la sobreoferta fue tal que el viernes la entidad no pudo sostener al dólar y la divisa terminó retrocediendo un centavo a $ 3,08 para la compra. Claro que si bien la tendencia juega a favor del objetivo del Central de llenar rápidamente sus arcas tras el pago al FMI, sostener la divisa se está volviendo cada vez más caro y la emisión de billetes que supone cada intervención alimenta el fantasma de una inflación superior a lo previsto.
La oferta de divisas se explica por la presencia de inversores que se deshacen de posiciones dolarizadas para volcarse a títulos públicos así como por las liquidaciones del sector exportador, que superan holgadamente la demanda de los importadores.
Hasta el viernes, el Banco Central acumulaba compras netas en lo que va de febrero por u$s 490 millones y otros 12 millones de euros. En sus últimas veinte intervenciones en la plaza cambiaria, el BCRA compró a un promedio diario equivalente a u$s 46 millones de dólares.